3 de febrero de 2002

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Crisis de extremas

Cambios y reacomodos en ARENA, crisis en el FMLN y discursos sobre la viabilidad de una opción de centro que no logra apoyo para consolidarse, son parte de un juego de pulso entre los partidos políticos que buscan la estrategia certera para dar en el blanco. La reacción del votante a este juego les llevará hacia la victoria o la derrota electoral.

Estela Henríquez
vertice@elsalvador.com

Un análisis de la situación política en el país sólo puede leerse a través del único mecanismo para llegar al poder: los partidos políticos.
Las tendencias de derecha, centro y de izquierda, desde la más recalcitrante hasta la más conservadora, son parte de las opciones que tiene el electorado al marcar una papeleta.
La apertura y el sistema democrático en el que se desenvuelve el país, abre una competencia política que, como en un sistema de mercado, establece la famosa relación entre oferta y demanda.
Los partidos pretenden y se esfuerzan por ofrecer lo que quieren los votantes. En ese proceso de evolución, que lleva cada uno de estos institutos políticos a su ritmo, unos se fortalecen y otros se debilitan.
Vértice presenta este proceso y sus resultados a través del análisis que ofrecen algunos representantes de sectores incidentes en la vida político-social de El Salvador.
La modernización de la izquierda, que es una de las tendencias más radicales, es prácticamente sinónimo de división interna.
La expulsión de militantes de la corriente renovadora de las filas del partido FMLN es la última muestra de esta resistencia.
La insistente presión por cambiar la forma de hacer política y los resultados desfavorables, que obtienen los que pretendan impulsar estas reformas en el FMLN, son la evidencia más clara de esta postura calificada como el ala ortodoxa.
El cambio de la lucha guerrillera con armas, a la guerra política con palabras y hechos, los ha llevado a discusiones internas que les está costando, además de un desgaste, la pérdida del voto duro. La de militantes que, decepcionados de la terquedad de algunos dirigentes, prefieren alejarse o en el peor de los casos buscar otras opciones políticas.
Sin embargo, hay analistas que ven el problema del Frente con más optimismo. Rubén Zamora, dirigente del Centro Democrático Unido (CDU) y ex candidato a la Presidencia en coalición con el FMLN, considera que estas divisiones internas no significan necesariamente el debilitamiento del partido.
“La crisis en el FMLN es grave y creo que para el próximo año los renovadores estarán fuera, si no es por expulsión, será porque no van a estar en la lista de los candidatos a las elecciones”, opina.
“Pero esto no tendrá necesariamente que verse reflejado con disminución de votos a favor del partido. Está demostrado históricamente que los que se separan de una fuerza política no se llevan el voto duro”, agrega Zamora.Para otros, el problema del Frente es que se resiste al cambio, al menos la parte más ortodoxa del partido que se niega a aceptar una nueva realidad mundial.
“La izquierda se ha debilitado. Aunque hay otros que están madurando y aprendiendo que el muro de Berlín se cayó, que Fidel Castro ya no va”, expresa Jorge Zablah, presidente de la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (FUSADES), al referirse a la lucha interna que están peleando los renovadores dentro de este partido.

ARENA s.a. de c.v.

Mientras en el FMLN la división interna se agudiza, los militantes de ARENA se acomodan en una nueva estructura tan alabada como criticada.

La llegada del empresariado a la cúpula de este partido de derecha ha generado resistencia; pero, también, esperanza para afianzar otro período en el poder. Uno de los aspectos más difíciles de enfrentar para este partido fue la salida de Gloria Salguero Gross, fundadora, que inconforme con el nuevo rumbo de ARENA, decidió crear una nueva organización política, el Partido Popular Republicano (PPR).
“En cualquier partido lo que hace daño es la concentración de argollas que se vuelven arbitrarias en la toma de decisiones” recalca, refiriéndose, sin duda, al nuevo COENA.
Por su parte, Mario Acosta Oertel, que sigue siendo parte de ARENA a pesar de las críticas que sostiene en contra de su mismo partido, considera que la evolución es sana; pero cuando se hace con reglas.
Su análisis es muy positivo respecto al futuro de la derecha. “Tenemos la suerte de tener un buen gobierno y una oposición sin brújula. Ojalá, este ambiente nos permita llegar al 2003 con un partido organizado, incluyente y participativo” manifiesta.
“Con candidatos que despierten confianza”, agrega, convencido que ARENA no debe sustentar su grandeza a costa de la debilidad del contrincante.
En su forma de ver la realidad del partido, pide a la nueva dirigencia marcarse el reto de hacer un mejor ARENA.
Lo que muchos han llamado “Privatización de ARENA”, es parte del proceso de modernización de este partido político. Según Oscar Santamaría, firmante de la paz en representación del gobierno.
A juicio del ahora director de la Secretaria de Integración Centroamericana (SICA), la evolución de ARENA no es una novedad; ésta, ha sido permanente.
“Hay una evolución de la derecha extrema y confrontativa a una derecha facilitadora del diálogo y empeñada en fortalecer la ayuda democrática. Probablemente hay vacíos, no digo que no, pero creo que el rumbo y la dirección es la correcta para sacar al país adelante”, asegura.
Representantes de partidos de oposición también creen que los movimientos de ARENA son parte de una evolución interna.
Juan Ramón Medrano, dirigente del Partido Social Demócrata (PSD), considera que la derecha ha avanzado más en la modernización si se compara con otras instituciones políticas. “Sí, han avanzado, pero me preocupa que no se vea el índice de inversión social. Me preocupa que la capa media siga empobreciéndose”. “Ojalá, los que alaban al gobierno entiendan que se necesita más”, agrega.

La opción del centro

Entre la lucha de los polos están los denominados partidos de centro, que buscan espacios cargando los errores de un gobierno pedecista.


“El centro tradicional va cayendo en su voto, el nuevo centro progresista va avanzando” asegura Rubén Zamora, convencido de la necesidad de romper con la polarización de extremas y de la necesidad de un partido de centro que no esté relacionado con el PDC, que perdió fuerza tras la gestión del ex Presidente José Napoleón Duarte.
Paradójicamente, en el centro se forma otro extremo, el extinto Partido Demócrata (PD) que ahora se llama Partido Social Demócrata (PSD), que forma con la Democracia Cristiana un tipo de pacto legislativo que sería el inicio de un “gran proyecto de centro que puede ser conformado incluso por el Partido de Acción Nacional (PAN) y por renovadores del FMLN”, según las palabras pronunciadas por Juan Ramón Medrano.
Tanto en los partidos de centro como en las demás tendencias políticas, se sufre de un problema común: la falta de líderes. Esta escasez obliga a los partidos a estancarse.
“No hay liderazgos para renovar. Se recurre a que los líderes del pasado se aferren a no dejar las dirigencias”, lamenta Oscar Santamaría, que cree que en la política hay que saber relevar liderazgos que ya aportaron y que deben, con su madurez y visión quedar a un lado y apoyar a los nuevos rostros.
“Tiene que haber cambios, dar espacios a las nuevas generaciones para que participen”, agrega Zablah considerando la renovación de la cúpula de ARENA como parte de esta apertura de espacio.
“En ARENA se construyó el liderazgo con un d’Abuisson sin que haya sido sustituido; en el FMLN los comandantes continúan sin renovarlos desde hace más de veinte años y nosotros estamos con el mismo problema”, acepta Zamora.

Propuesta electoral

Hay quienes consideran que ante la falta de líderes y la pérdida de confianza de la población a los políticos, sólo queda la opción de las reformas electorales.


La potenciación de candidaturas independientes es una de las propuestas que está sobre la mesa legislativa desde hace varios meses.
La única forma de entrar al juego electoral en el país es a través de los partidos políticos que, a pesar de haber entrado en este proceso de modernización, no se quitan el peso del desgaste y la desconfianza de los votantes que se sienten decepcionados de dirigentes políticos que olvidan sus promesas de campaña cuando llegan al poder.
El Movimiento Independiente pro Reformas Electorales (MIRE) propone una serie de reformas electorales, entre las que sobresale, además de las candidaturas independientes, la reducción del congreso y la votación distrital para la elección de los diputados.
Estas medidas que por ahora sólo son propuestas, el votante tendría la oportunidad de pedir explicaciones sobre el cumplimiento o no, de las promesas electorales, a un personaje específico.
“Me preocupa la baja votación,el que un ciudadano normal no sabe quién es su candidato a diputado ni tiene la oportunidad de reclamar porque no sabe a quién hacerlo”, manifiesta Zablah. “ Creo que el sistema de votar por distritos, como propone MIRE, sería sano”, afirma.
Zablah es de los que confían en que este tipo de reformas podrían impulsar al voto a quienes ahora se suman la lista de abstencionismo en cada elección.
Después de revisar la historia política en El Salvador, en el cual, predominó por décadas un sistema uni y bipartidario, se puede asegurar que hay un avance considerable en la democratización.
Este avance se refleja ahora más que nunca, a sólo un año de celebrarse las próximos comicios, los partidos han iniciado sus estrategias electorales. La búsqueda del gane en las elecciones legislativas y municipales del 2003 y las presidenciales del 2004 ha hecho los contendientes apunten directo al blanco que se han fijado.
Las tendencias políticas más fuertes en el país están, de una forma u otra, compitiendo por un mercado electoral exigente, y ante esta demanda están obligados a cambiar la forma tradicional de hacer política, mientras, los partidos de centro tienen el reto de acabar con la imagen de ser apéndices de extremas.


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