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Crisis
de extremas
Cambios y reacomodos en ARENA,
crisis en el FMLN y discursos sobre la viabilidad de una opción
de centro que no logra apoyo para consolidarse, son parte de un juego
de pulso entre los partidos políticos que buscan la estrategia
certera para dar en el blanco. La reacción del votante a este
juego les llevará hacia la victoria o la derrota electoral.
Estela
Henríquez
vertice@elsalvador.com
Un análisis de la
situación política en el país sólo puede
leerse a través del único mecanismo para llegar al poder:
los partidos políticos.
Las tendencias de derecha, centro y de izquierda, desde la más
recalcitrante hasta la más conservadora, son parte de las opciones
que tiene el electorado al marcar una papeleta.
La apertura y el sistema democrático en el que se desenvuelve
el país, abre una competencia política que, como en un
sistema de mercado, establece la famosa relación entre oferta
y demanda.
Los partidos pretenden y se esfuerzan por ofrecer lo que quieren los
votantes. En ese proceso de evolución, que lleva cada uno de
estos institutos políticos a su ritmo, unos se fortalecen y otros
se debilitan.
Vértice presenta este proceso y sus resultados a través
del análisis que ofrecen algunos representantes de sectores incidentes
en la vida político-social de El Salvador.
La modernización de la izquierda, que es una de las tendencias
más radicales, es prácticamente sinónimo de división
interna.
La expulsión de militantes de la corriente renovadora de las
filas del partido FMLN es la última muestra de esta resistencia.
La insistente presión por cambiar la forma de hacer política
y los resultados desfavorables, que obtienen los que pretendan impulsar
estas reformas en el FMLN, son la evidencia más clara de esta
postura calificada como el ala ortodoxa.
El cambio
de la lucha guerrillera con armas, a la guerra política con palabras
y hechos, los ha llevado a discusiones internas que les está
costando, además de un desgaste, la pérdida del voto duro.
La de militantes que, decepcionados de la terquedad de algunos dirigentes,
prefieren alejarse o en el peor de los casos buscar otras opciones políticas.
Sin embargo, hay analistas que ven el problema del Frente con más
optimismo. Rubén Zamora, dirigente del Centro Democrático
Unido (CDU) y ex candidato a la Presidencia en coalición con
el FMLN, considera que estas divisiones internas no significan necesariamente
el debilitamiento del partido.
La crisis en el FMLN es grave y creo que para el próximo
año los renovadores estarán fuera, si no es por expulsión,
será porque no van a estar en la lista de los candidatos a las
elecciones, opina.
Pero esto no tendrá necesariamente que verse reflejado
con disminución de votos a favor del partido. Está demostrado
históricamente que los que se separan de una fuerza política
no se llevan el voto duro, agrega Zamora.Para otros, el problema
del Frente es que se resiste al cambio, al menos la parte más
ortodoxa del partido que se niega a aceptar una nueva realidad mundial.
La izquierda se ha debilitado. Aunque hay otros que están
madurando y aprendiendo que el muro de Berlín se cayó,
que Fidel Castro ya no va, expresa Jorge Zablah, presidente de
la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico
y Social (FUSADES), al referirse a la lucha interna que están
peleando los renovadores dentro de este partido.
ARENA s.a. de c.v.
Mientras en el FMLN la división interna se agudiza, los militantes
de ARENA se acomodan en una nueva estructura tan alabada como criticada.
La
llegada del empresariado a la cúpula de este partido de derecha
ha generado resistencia; pero, también, esperanza para afianzar
otro período en el poder. Uno de los aspectos más difíciles
de enfrentar para este partido fue la salida de Gloria Salguero Gross,
fundadora, que inconforme con el nuevo rumbo de ARENA, decidió
crear una nueva organización política, el Partido Popular
Republicano (PPR).
En cualquier partido lo que hace daño es la concentración
de argollas que se vuelven arbitrarias en la toma de decisiones
recalca, refiriéndose, sin duda, al nuevo COENA.
Por su parte, Mario Acosta Oertel, que sigue siendo parte de ARENA a
pesar de las críticas que sostiene en contra de su mismo partido,
considera que la evolución es sana; pero cuando se hace con reglas.
Su análisis es muy positivo respecto al futuro de la derecha.
Tenemos la suerte de tener un buen gobierno y una oposición
sin brújula. Ojalá, este ambiente nos permita llegar al
2003 con un partido organizado, incluyente y participativo manifiesta.
Con candidatos que despierten confianza, agrega, convencido
que ARENA no debe sustentar su grandeza a costa de la debilidad del
contrincante.
En su forma de ver la realidad del partido, pide a la nueva dirigencia
marcarse el reto de hacer un mejor ARENA.
Lo que muchos han llamado Privatización de ARENA,
es parte del proceso de modernización de este partido político.
Según Oscar Santamaría, firmante de la paz en representación
del gobierno.
A juicio del ahora director de la Secretaria de Integración Centroamericana
(SICA), la evolución de ARENA no es una novedad; ésta,
ha sido permanente.
Hay una evolución de la derecha extrema y confrontativa
a una derecha facilitadora del diálogo y empeñada en fortalecer
la ayuda democrática. Probablemente hay vacíos, no digo
que no, pero creo que el rumbo y la dirección es la correcta
para sacar al país adelante, asegura.
Representantes de partidos de oposición también creen
que los movimientos de ARENA son parte de una evolución interna.
Juan Ramón Medrano, dirigente del Partido Social Demócrata
(PSD), considera que la derecha ha avanzado más en la modernización
si se compara con otras instituciones políticas. Sí,
han avanzado, pero me preocupa que no se vea el índice de inversión
social. Me preocupa que la capa media siga empobreciéndose.
Ojalá, los que alaban al gobierno entiendan que se necesita
más, agrega.
La opción del centro
Entre la lucha de los polos están los denominados partidos de
centro, que buscan espacios cargando los errores de un gobierno pedecista.
El
centro tradicional va cayendo en su voto, el nuevo centro progresista
va avanzando asegura Rubén Zamora, convencido de la necesidad
de romper con la polarización de extremas y de la necesidad de
un partido de centro que no esté relacionado con el PDC, que
perdió fuerza tras la gestión del ex Presidente José
Napoleón Duarte.
Paradójicamente, en el centro se forma otro extremo, el extinto
Partido Demócrata (PD) que ahora se llama Partido Social Demócrata
(PSD), que forma con la Democracia Cristiana un tipo de pacto legislativo
que sería el inicio de un gran proyecto de centro que puede
ser conformado incluso por el Partido de Acción Nacional (PAN)
y por renovadores del FMLN, según las palabras pronunciadas
por Juan Ramón Medrano.
Tanto en los partidos de centro como en las demás tendencias
políticas, se sufre de un problema común: la falta de
líderes. Esta escasez obliga a los partidos a estancarse.
No hay liderazgos para renovar. Se recurre a que los líderes
del pasado se aferren a no dejar las dirigencias, lamenta Oscar
Santamaría, que cree que en la política hay que saber
relevar liderazgos que ya aportaron y que deben, con su madurez y visión
quedar a un lado y apoyar a los nuevos rostros.
Tiene que haber cambios, dar espacios a las nuevas generaciones
para que participen, agrega Zablah considerando la renovación
de la cúpula de ARENA como parte de esta apertura de espacio.
En ARENA se construyó el liderazgo con un dAbuisson
sin que haya sido sustituido; en el FMLN los comandantes continúan
sin renovarlos desde hace más de veinte años y nosotros
estamos con el mismo problema, acepta Zamora.
Propuesta electoral
Hay quienes consideran que ante la falta de líderes y la pérdida
de confianza de la población a los políticos, sólo
queda la opción de las reformas electorales.
La potenciación de candidaturas independientes es una de las
propuestas que está sobre la mesa legislativa desde hace varios
meses.
La única forma de entrar al juego electoral en el país
es a través de los partidos políticos que, a pesar de
haber entrado en este proceso de modernización, no se quitan
el peso del desgaste y la desconfianza de los votantes que se sienten
decepcionados de dirigentes políticos que olvidan sus promesas
de campaña cuando llegan al poder.
El Movimiento Independiente pro Reformas Electorales (MIRE) propone
una serie de reformas electorales, entre las que sobresale, además
de las candidaturas independientes, la reducción del congreso
y la votación distrital para la elección de los diputados.
Estas medidas que por ahora sólo son propuestas, el votante tendría
la oportunidad de pedir explicaciones sobre el cumplimiento o no, de
las promesas electorales, a un personaje específico.
Me preocupa la baja votación,el que un ciudadano normal
no sabe quién es su candidato a diputado ni tiene la oportunidad
de reclamar porque no sabe a quién hacerlo, manifiesta
Zablah. Creo que el sistema de votar por distritos, como propone
MIRE, sería sano, afirma.
Zablah es de los que confían en que este tipo de reformas podrían
impulsar al voto a quienes ahora se suman la lista de abstencionismo
en cada elección.
Después de revisar la historia política en El Salvador,
en el cual, predominó por décadas un sistema uni y bipartidario,
se puede asegurar que hay un avance considerable en la democratización.
Este avance se refleja ahora más que nunca, a sólo un
año de celebrarse las próximos comicios, los partidos
han iniciado sus estrategias electorales. La búsqueda del gane
en las elecciones legislativas y municipales del 2003 y las presidenciales
del 2004 ha hecho los contendientes apunten directo al blanco que se
han fijado.
Las tendencias políticas más fuertes en el país
están, de una forma u otra, compitiendo por un mercado electoral
exigente, y ante esta demanda están obligados a cambiar la forma
tradicional de hacer política, mientras, los partidos de centro
tienen el reto de acabar con la imagen de ser apéndices de extremas.
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