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Menores
infractores
Indiferencia y olvido
Una coinvestigación
con el Diario de Oriente (inicialmente publicación del viernes
anterior) refleja la problemática que pasan 22 jóvenes
infractores reubicados, desde hace siete meses, en el Penal de Ciudad
Barrios. Vértice constató la violación de algunas
normativas de la ley así como el desacato a una orden judicial.
Iván
Gómez
vertice@elsalvador.com
El 18 de diciembre se fugaron
nueve jóvenes del Centro de Reeducación de Ilobasco. El
juzgado primero de ejecución pide a la PNC recapturar a Herbert
Amílcar Chávez de 15 años de edad.
El fin de semana pasado, el adolescente perdió la vida electrocutado
cuando intentaba entrar por el techo de una vivienda ubicada en la colonia
San Benito.
Si la policía me hubiera colaborado, este muchacho estuviera
vivo. cuestiona Aída Santos, Jueza Primero de Ejecución
de Medidas.
Durante esta semana, Vértice con orden judicial, visitó
el penal de Ciudad Barrios San Miguel. El objetivo era comprobar las
quejas de los internos respecto al supuesto incumplimiento a la ley.
Sin embargo, ante la ausencia de su director Edwin Recinos y, pese a
una orden judicial, no se logró el encuentro. El orientador Calderón
notificó que no se podía realizar la entrevista y que
se contactara en otra ocasión a Recinos.
Desde el mes de diciembre, El Diario de Oriente había intentado
tomar contacto con Recinos. No fue hasta hace pocos días que
se acordó un encuentro. Pero Recinos la suspendió argumentando
una emergencia.
De igual manera, Vértice buscó infructuosamente localizarlo
esta semana; incluso, en su lugar de trabajo.
Si bien el Orientador tenía todo el derecho de negar el acceso
al sector Uno, donde están reubicados desde hace siete meses
los 22 jóvenes, no tiene la potestad de violar una orden emitida
por un juez.
traslado al penal
En
junio del año pasado, el Instituto Salvadoreño de Protección
al Menor (ISPM) tomó la decisión de trasladar temporalmente
a un grupo de infractores mayores pertenecientes a la mara 18, del centro
de reeducación El Espino al penal de Ciudad Barrios.
La medida reduciría el número de riñas entre los
grupos y se podría trabajar los programas por separado. Al mismo
tiempo reparar la instalación dañada por los terremotos.
En su momento los jueces aceptaron la iniciativa, siempre y cuando,
se cumpliera con la Ley del Menor Infractor que establece un lugar apropiado
para el trabajo de talleres y la no relación con personas adultas.
En dos ocasiones, los jóvenes se han quejado de malos tratos
y de la inasistencia de Recinos. Además, exigen ser retornados
a El Espino.
En noviembre, el Juzgado Primero de Ejecución informó
del caso a la Procuraduría General, la Fiscalía y la Procuraduría
de los Derechos Humanos. Hasta la fecha no hay respuesta.
Sobre el caso, el director del Penal, Ítalo Melgar, señala
que se les ha dado un espacio de unos 500 metros y la institución
es quien se ha encargado del acondicionamiento. Nosotros no tenemos
jurisdicción en ese caso y evitamos que se mantenga contacto
directo con ninguno de los 300 reos adultos. Sin embargo, como
en el penal hay personas que pertenecen a la misma pandilla, existen
contactos indirectos que podrían causar problemas en el futuro.
relación entre reos
El director del ISPM, Ismael Rodríguez, también reconoce
la existencia de alguna relación entre los convictos adultos
y menores infractores.
Me he enterado que hay gente de la mara 18 que les pide que reclamen
que los manden de regreso para ir a destruir las instalaciones de El
Espino, sostiene Rodríguez.
El ISPM es claro en señalar que no se estableció un tiempo
determinado. Además, no hay alternativas de infraestructura para
reubicarlos.
Una posible solución es reparar el centro de Izalco; pero esto
tardaría todo este año.
Rodríguez argumenta que luego de la separación de los
mayores, en los centros de internamiento se ha logrado establecer el
orden. A los de Ciudad Barrios les dimos tres computadores y las
destruyeron; no nos podemos arriesgar.
El funcionario argumenta también que desde la separación
no se han registrado amotinamientos ni fugas. Mas al cuestionarle sobre
la fuga de nueve menores del centro de reeducación de Ilobasco
en diciembre, Rodríguez lo ve como un hecho aislado y parte de
la algarabía navideña.
Durante la visita de Vértice a Ciudad Barrios el responsable
era un orientador; al menos esa fue la persona que informó sobre
la ausencia del director del recinto, Edwin Recinos, a quien no sabía
dónde y cómo ubicarlo. Rodríguez lo justifica porque
dice que trabaja con los internos.
Recinos ha llegado hasta sacar a los muchachos fuera del centro
para que realicen actividades deportivas.
Empero, el director del ISPM se comprometió a revisar el caso
de las constantes ausencias señaladas, no sólo por el
Diario de Oriente y Vértice, sino por los mismos alumnos.
Las quejas por abusos ya han sido recogidas por la revista Vértice,
en septiembre pasado. En ese momento, el ISPM dijo que se investigaría
pero insistió que, en algunas ocasiones, los internos buscan
desprestigiar tanto a las autoridades del instituto como a los custodios.
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Ayuda
mínima
Las autoridades dan poca colaboración a los jueces para
resolver el problema de los menores infractores.
Hace una semana fue encontrado electrocutado Herbert Chávez,
un adolescente de 15 años de edad, quien murió cuando
intentaba introducirse en una vivienda de la colonia San Benito.
Su casa estaba a escasos metros, en la comunidad Las Palmas.
A su madre, el Juzgado Primero de Ejecución de Medidas
del Menor Infractor le había solicitado que se presentara
en el tribunal para analizar el caso de su hijo y ver la posibilidad
de internarlo nuevamente al centro minoril de Ilobasco, de donde
se había fugado en diciembre pasado. Existían esperanzas
de recuperar al adolescente. Sin embargo, su madre nunca acudió
a la cita.
Pero tampoco la PNC cumplió con la orden de arresto y prácticamente
Herbert pasaba frente a la autoridad sin que lo detuvieran.
Hoy la esperanza de rehabilitar socialmente a los jóvenes
está en el resto de los 366 internos de los cinco reclusorios
de menores (incluído Ciudad Barrios) o ¿a nadie
le interesa?
Otro caso de indiferencia está en las denuncias de abusos.
Hace 15 días, el centro de Tonacatepeque recibió
la llegada de varios custodios del penal de Apanteos. Ellos deben
resguardar la seguridad de los recintos; pero su jurisdicción
es de Centros Penales y no tienen ninguna jerarquía en
el trato de los internos y han confundido su misión.
La noche del sábado 19, ingresaron a uno de los dormitorios
de los internos. Al parecer, les molestó la música
y exigieron apagaran la radio. Y los jóvenes internos no
dieron su brazo a torcer.
Luego, quisieron sacarlos desnudos al patio para golpearlos. No
había forma de identificarlos por que sus caras estaban
cubiertas de gorros navarone. Como resultado, cuatro jóvenes
con pequeños hematomas.
El temor a represalia y hasta amenazas de muerte han llevado a
los internos a contar el hecho a los jueces asignados.
La queja fue trasladada al ISPM quien se comprometió a
resolver el problema.
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Diario de Oriente
Diario de Oriente publicó este viernes una serie de quejas
por parte de un grupo de internos trasladados desde junio al penal
de Ciudad Barrios. Los jóvenes exigen su retorno al centro
reeducativo El Espino
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Órdenes judiciales
El juzgado Primero de Ejecución de Medidas del Menor Infractor
solicitó a la PNC la detención de un joven quien
se había escapado de un centro minoril.
La orden no fue obedecida.
Asimismo se envió una orden judicial para que Vértice
visitara a cuatro menores infractores residentes en el penal de
Ciudad Barrios. Ante la ausencia del director local (que representa
al ISPM) la disposición fue rechazada por un subalterno.

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