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La
racha de accidentes
Esta afirmación la hemos visto en este periódico
en los últimos días y por casualidad me tocó
vivirla levemente. Un autobús de la famosa
ruta 101B, del año 1979 (AB-75-649) golpeó mi vehículo,
tuve que seguirlo una cuadra abajo, afortunadamente un auto patrulla
de la PNC, estaba cerca.
Lo que si dijo es que él no me había golpeado; esperamos
como dos horas para que llegara la unidad de tránsito a
practicar la inspección. Y ellos constataron el golpe del
carro y las señales que dejó en el autobús.
Aun así el busero dijo: Que él no había
sido. En el transcurso de esa espera de dos horas mis amigos
me dijeron que no lograría nada.
Cuántas veces muchos de nosotros enfrentamos eso. No es
tanto el golpe al vehículo, sino la impunidad con que actúan
matando e irrespetando personas.
No sé si los dueños de las unidades saben todo lo
que sus conductores hacen, pero si es por ignorancia o desinterés,
son ellos coautores de sus fechorías.
Muchas veces cuando afortunadamente solamente son daños
materiales, los buseros asumen ignorancia, con la suerte,
que muchos nos la tragamos ya que eso de ir por el
acta de inspección, presentar la demanda por menos
de ¢1,000.00, quita tiempo, gasolina, mejor la arreglamos
nosotros ya que sale mas barato. ¿ Pero será
más barato para la justicia y el ordenamiento del tránsito?
Tenemos que tener conciencia que el servicio de transporte es
un servicio público que el Estado concesiona a los particulares,
esto es antes de ser un simple negocio lucrativo.
Alberto
E. Ramírez
C.I.P. 1-15-007024
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Adiós papá
Estimado señor Villalobos: Por esas líneas que escribió
es precisamente que en mi juventud comencé a dudar del comunismo,
porque también he conocido gente muy pobre que comienza como
aprendices, empleados domésticos, etc. que se esfuerzan y terminan
poniendo negocios, dueños de patrimonios modestos y sacan sus
hijos adelante.
La lección es la importancia de la educación como medio
para eliminar la pobreza. En Cuba o lo que fue la Unión Soviética
eso no hubiera sido posible.
Antonio
Cuscatlán
apulo_01@yahoo.com
No
estoy de acuerdo
El motivo de la presente es para repudiar totalmente la nueva política
estatal de destituciones masivas de empleados públicos.
A manera de ejemplo un botón: En el Hospital San Juan de Dios
de la ciudad de Santa Ana, como supongo en la mayoría de nosocomios
del país, están destituyendo y no despidiendo a los empleados
(esto debido a la reforma de la ley del servicio civil). El resultado:
se destituye al personal indispensable y con mayor experiencia dentro
del nosocomio en sus diferentes actividades.
El director y sus ayudantes están realizando un verdadero régimen
despótico en el hospital, contratando personas no aptas para
dichos puestos de tan alta responsabilidad y acudiendo a la vieja política
del compadrazgo.
Solo hago un llamado a mi gobierno a recapacitar en su política
desprevenida puesto que saben muy bien que se está violando desde
la Constitución hasta el Código de Trabajo.
La historia no perdona ni olvida dice Taylor Caldwell en
su Abogado del Diablo. Por favor, no lo olvidemos.
Ernesto Aguirre Nieto
hielosv@yahoo.com.mx
Buen
trabajo
En verdad, este ha sido uno de los mejores reportajes que he leído
en mucho tiempo, no tanto por el valor histórico que representa,
sino también por el lugar y respeto que ese nombre representa
en la historia moderna de nuestro país.
Ahí está muy cerca de todos una familia que -como tantas
otras- fueron sin pretenderlo protagonistas y víctimas de las
circunstancias.
Efraín
Pérez
RodyaPerez@aol.com
Historias
del 32
Los felicito por tan bien documentado trabajo sobre Feliciano Ama y
sobre los sucesos del 32. A mi opinión el común denominador
en estos actos es uno: El manejo de las masas más humildes
de parte de los comunistas.
El objetivo logrado no es alentador: la masacre de nuestros indígenas
y de nuestra cultura y todo por desplegar banderas e ideologías
ajenas.
En los 80 se repite la historia y me pregunto, ¿qué es
lo que sigue ganando el país con estas ideas? Nadie niega que
ha habido miseria, hambre, muerte y maltrato de parte de muchos partidos
y gobiernos hacia la población; pero es tonto pensar que es mejor
cuando se empuja todo un pueblo a la muerte. Me pregunto: ¿Hasta
cuándo existirá un alto al comunismo? ¿Hasta cuándo
los comunistas actuales dejarán de envenenar?
Que no se les olvide que andan en carro todo terreno, viven en mansiones
y comen y ganan bien. Por lo tanto, entran en la categoría a
la cual ustedes llaman oligarcas, burgueses y explotadores..
Manuel
Gonzáles
C.I.P.
01-01-0127245
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