6 de enero de 2001

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A UN AÑO DESPUÉS...

Entre el olvido y la reconstrucción

En esta edición, Vértice presenta cuatro municipios que ejemplifican la huella de los desastres naturales del 2001. Las muestras escogidas (San Vicente, Cuscatlán, Usulután y La Unión) son una mezcla de esperanza, empeño por salir adelante y el olvido de las autoridades locales y gubernamentales.

Texto: Erick L. Lemus/Fotos: Nelson Dueñas
vertice@elsalvador.com


El aumento de la pobreza del 47.5% al 51.1% es uno de los principales legados del año 2001. El porcentaje se traduce en otro número, que es revelador: 225 mil nuevos pobres pululan en el escenario de las escasas oportunidades del país.
El tercer Informe sobre Desarrollo Humano de El Salvador (IDHES), ejecutado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) después de los terremotos del 13 de enero y 13 de febrero, refleja su impacto.
Vértice ofrece el resultado de un monitoreo hecho a cuatro municipios que muestran una pizca de los efectos dejados por los dos terremotos y la sequía del año pasado.
¿Cuál será la apuesta del gobierno de Francisco Flores en el 2002? Dejar pasar o más transparencia y equidad en la reconstrucción de los poblados olvidados.

Al pie de la amenaza

El mediodía del 15 de agosto de 2001, un aluvión bajó desde el volcán deSan Vicente y arrasó parte de Guadalupe.

Unos colchones carcomidos por el moho y una arenisca fina delimita la zona donde antes vivían no menos de 14 familias. Después del aluvión que arrasó con todo a su paso, no quedó más que rocas y árboles y láminas retorcidas.
A casi un año del desastre, el volcán luce herido y las laderas de la montaña son una amenaza latente. Abajo, residen los damnificados de la colonia Santa Rosa en casas hechas de láminas de zinc por las brigadas de la Fuerza Armada.
Tres días después de la tragedia, el 19 de agosto, el presidente Francisco Flores llegó a Guadalupe para ofrecer una promesa: conceder el título de propiedad a cada uno de estos damnificados.
Edmundo Pineda, un residente de la comunidad, lo recuerda perfectamente.
Pero la promesa no se ha hecho realidad. El alcalde de Guadalupe, Pedro Maldonado, señala que falta tramitar un permiso con el Instituto Salvadoreño de Transformación Agraria (ISTA) para legalizar la tierra que ocupan ahora los habitantes de la colonia Santa Rosa.
Los residentes reclaman la legalidad de sus casas y la instalación de los servicios básicos; el agua y la energía eléctrica son los grandes ausentes.
En Guadalupe resta mucho por hacer y el invierno de 2002 es una amenaza en potencia.




El rincón olvidado de Pasaquina

En el 2001, la naturaleza se ensañó con 62 municipios de oriente del país. Los pobladores -en su mayoría- no sufrieron daños por los terremotos; pero no lograron escapar a la peor sequía de los últimos años. Pasaquina, en La Unión, fue una de las más golpeadas.

Texto: Ernesto Villalobos/Fotos: Claudia Barrientos

Al llegar al lugar todavía se percibe los estragos de la sequía. Suelos agrietados por la erosión, pasto seco, una escasa vegetación y rastros de las siembras perdidas cubren los terrenos que sirven para cultivos.
En el lugar, la mayoría de pobladores recibe remesas del extranjero que les han ayudado a pasar las crisis. Otros se dedican a comercializar productos lacteos que vienen de Honduras, gracias a la cercanía del paso fronterizo de El Amatillo, que también se ubica en su jurisdicción.
Los restantes, los más pobres, se dedican a la agricultura. Más de mil campesinos que arrienda tierras para el cultivo de maíz y maicillo perdieron sus cosechas el año pasado, (unas dos mil manzanas de maíz y maicillo).
José Alberto es uno de ellos, sus manos ásperas y sus pies descalzos muestran el trabajo de toda una vida en el campo. En sus 64 años de vida, nunca vio una sequía como la que vivió en el 2001. Él ha cosechado año tras año una manzana de milpa que le sirve para alimentar a su familia; pero, ahora, sus graneros están vacíos.
Para colmo de males, la sequía trajo la escasez y el encarecimiento del grano.“Antes comprábamos el saco de docientas libras a 150 colones, después subió a 350 y ahora lo encontramos a unos 200 colones”, afirma.
José vive junto a su esposa, cinco hijos, tres nietos y un yerno en una humilde casa de madera de ceiba en el caserío El Amate de Pasaquina. Está ahí desde hace 32 años, gracias a la buena voluntad del dueño de los terrenos.
Sus tres hijos varones le ayudan a trabajar como jornaleros para superar la crisis. El menor, Juan Pablo, de 13 años, ya tiene edad suficiente para trabajar la tierra. Recién ha completado sus estudios de sexto grado; mas no seguirá este año.
Cuando el hambre aprieta, todas las manos son útiles.
“Lo único que le puede dejar el pobre a sus hijos es enseñarles a trabajar”, asegura José.
Los campesinos del municipio de La Unión no recibieron ayuda para superar la pérdida de la cosecha. Eusebio García Luna, presidente de la Asociaciones de Desarrollo Comunal de Pasaquina, sostiene que el gobierno se olvidó de ese municipio.
El 23 de julio del 2002, el Ministerio de Agricultura echó a andar el “Plan Sembrador” para aliviar la profunda crisis de los agricultores. Unos de los objetivos era distribuir gratuitamente más de 3 mil quintales de semilla de maíz para sembrar 21 mil manzanas de tierra.
Pero aquella promesa no se cumplió en la población de Pasaquina. A pesar que la población fue categorizada como una de los 19 municipios más golpeados por la falta de lluvia, de acuerdo al Programa Mundial de Alimentos (PMA).
Según García, la ayuda se distribuyó beneficiando a los municipios de los partido mayoritarios: FMLN y ARENA.
“Nosotros somos la única alcaldía del PDC en la zona; por eso nos marginaron”, remata.

Remesas:

Según datos municipales, por lo menos 5 mil pasaquinenses se encuentran trabajando en Estados Unidos . Ellos ayudaron a palear la crisis.

Arrendamiento:


Los mil campesinos que perdieron sus siembras trabajan en tierras arrendadas. Ante la sequía, los dueños del suelo no cobraron el valor del arrendamiento..

 

 

PASAQUINA
en cifras


La sequía azotó a la población y a los terrenos de cultivo de los habitantes.

-La extensión del municipio es de 295.88 km.
-Se divide en 9 cantones y 80 caseríos.

- Su población es de 30 mil personas.

- Por lo menos, 10 mil personas fueron afectadas por la sequía.

-Los agricultores perdieron más de 2 mil manzanas de cultivo.

-El municipio no recibió ayuda del Plan Sembrador impulsado por el gobierno en el 2001.




De Villa España a Las Marías

Primero fue la furia de los hombres. Luego, la de la naturaleza. San Agustín, en el
departamento de Usulután, ha estado cruzado por una suerte de desgracias.


Texto:Ana Lidia Rivera/Fotos: Jorge Reyes

Un poblado ubicado a siete kilómetros de la carretera Litoral, en el departamento de Usulután, ha estado cruzado, en las últimas décadas por una suerte de desgracia. En los años ochenta fue escenario de cruentos combates durante el conflicto armado. Un árbol, una piedra, un tapial se convirtieron en trinchera para cualquiera de los dos bandos que intentaron aniquilarse.
Diez años después de finalizada la guerra, ese mismo árbol, esa piedra y ese tapial eran barridos por una fuerza que provenía desde las entrañas de la tierra; precisamente cuando sus pobladores empezaban a acostumbrarse a la tranquilidad.
“Si usted hubiera visto los rostros de la gente, le aseguro que llora”, expresa el alcalde de los agustineños, José Ignacio Carranza, de 36 años de edad. El funcionario hace un intento por resumir la tristeza y desesperanza que por varas semanas invadió el espíritu de su gente.
Sin embargo, a un año de esos terribles días, el destino ha querido que San Agustín sea modelo de lo que es la voluntad constructiva del ser humano.
Concentradas a pocos kilómetros del centro de San Agustín, se levantan 180 casas de concreto edificadas, cada una, en un espacio de 50 metros cuadrados. El nuevo hogar de las 180 familias ha sido bautizado con el nombre de “Villa España”, en reconocimiento a la ayuda de tres millones 500 mil dólares entregada por el gobierno ibérico a fin de procurar un techo digno y permanente a los afectados.

Ya recuperados

“Nos han dicho que no tenemos que reembolsar nada”, comenta Miriam del Carmen Morales, de 24 años, una de las beneficiarias, quien proyecta que el hijo que espera nazca en su propia casa.
Al igual que ella, otros beneficiados se han instalado ya, en techos improvisados, frente a los lotes que les han sido asignados por la alcaldía de San Agustín y por el Fondo Nacional de Vivienda Popular.
Los pobladores de Villa España, además de contar con casas de dos habitaciones, sala-comedor, cocina y un corredor externo, verán por fin la luz en la calles que ya la cruzan.
Pocos kilómetros de distancia existen entre los poblados de San Agustín, en Usulután y el de Las Marías en San Miguel.
Pero la suerte los ha alejado más que los mojones físicos.
Los habitantes de Las Marías, dedicados al cultivo y explotación del café, han sufrido por partida doble.
De ninguna de estas dos catástrofes se reponen aún. Las promesas de ayuda se han quedado en eso, en promesas.
Sus casas lucen estropeadas.La única calle está destruída. “Muchos han emigrado a otras partes porque la ayuda se entrampó en la alcaldía de Chinameca”, se lamenta Mabel Reyes, de 38 años, representante de la comunidad.

demoras:
Las diferencias políticas al interior del partido que gobierna a los habitantes de Las Marías, han contribuído, en mucho, a que la esperanza pase de largo.

cuesta arriba:
El abandono y olvido en que se encuentran sumergidos los habitantes de Las Marías no da mayores expectativas en cuanto a mejoras.

Fuente: Alcaldía
de San Agustín.

 

 

DATOS DE SAN AGUSTÍN

La laboriosidad de los agustineños y la buena gestión de su gobierno local, son la clave de la esperanza.

- Número de habitantes 6,625

- Extensión territorial... 23 kms. cuadrados

- Viviendas destruidas... 1,186 (115 casas reparables)

- Fallecidos durante el terremoto: 3 y 32 lesionados

- Gobiernos e instituciones que ayudan a reconstrucción: Gobierno de España, Gran Ducado de Luxemburgo, FONAVIPO y Viceministerio de Vivienda, Ayuda en Acción (española) con 29 viviendas en Caserio Los Patios.




El impacto de Analquito

No hay mal que por bien no venga. Ese el refrán que se reza en cada rincón de Santa Cruz Analquito, al recordar la situación precaria que les heredó los terremotos del 2001.

Texto: Estela Henríquez/Fotos: Glenda Girón

María Magdalena Palacios perdió todo lo que tenía en la casa que alquilaba en el cantón Barrio Abajo, ubicado a sólo un kilómetro del pueblo. La muerte de dos de sus nietos, soterrados bajo los escombros de lo que un día fue su hogar, es una de las desgracias que más le afectó.
“En el segundo terremoto se murieron los dos niños, hijos de mi hija. Uno de 2 y otro de 3 años”, expresa la anciana mientras hecha tortillas en una casa provisional, hecha de lámina y que está ubicada al frente de la construcción de una casita de bloques que le han prometido será suya.
“Aquí nos han dicho que es para nosotros; pero sólo Dios sabe si es verdad”, dice la anciana.
El terremoto del 13 de enero dejó pérdidas materiales que se agravaron el 13 de febrero cuando el segundo terremoto arremetió contra la zona paracentral del país y dejó, en este pequeño poblado, además de la destrucción total de las viviendas, el luto de decenas de familias que lloraron a sus seres queridos sobre los escombros de lo que fue su casa.
Casi un año ha pasado desde la desgracia y Santa Cruz Analquito renace con la ayuda de organismos nacionales y extranjeros que apoyan un plan de reconstrucción y desarrollo del municipio, entre los que se encuentra la construcción total en el cantón Barrio Abajo.
Unas 300 familias son aproximadamente las beneficiadas con las casas de bloque, que se construyen en la zona.
El material y hasta el terreno es parte de la ayuda brindada a los habitantes.
La mayoría de los beneficiados por este proyecto vivía en lugares alquilados; ahora serán dueños de una casa más digna sólo aportando la mano de obra para su construcción.
Aporte juvenil
Otro de los proyectos que ha colaborado a la reconstrucción de este municipio es la creación de una cooperativa de jóvenes impulsada por el programa nacional “País Joven”, que ejecuta la Secretaría Nacional de la Familia (SNF) y el INSAFOCOOP.

Gestión de apoyo

“Después del terremoto han venido bastantes proyectos para ayudar. Según el censo sólo dos casas de todo el pueblo estaban habitables y mire ahora; aunque sea en casas de lámina, pero ya hay dónde vivir” dice Nubia Servellón, presidenta de la cooperativa juvenil.
“Cómo cooperativa estamos gestionando un proyecto para conseguir una máquina bloquera y material; aunque nosotros pongamos la mano de obra”, expresa con la esperanza de que el trabajo que realizan estos 24 jóvenes asociados, cumplan con la meta que se han propuesto.
Sin embargo, hay habitantes que aseguran sólo haber visto pasar la ayuda, sin beneficios.
María Francisca Mejía vive aún en una casa provisional hecha de lámina que construyó su familia por esfuerzo propio. “Cuando se cayó la casa me quebré las dos piernas, he andado más de tres meses con andadera y hasta ahora es que me puedo levantar. ¿Ayuda? No he visto nada; sí han ayudado a otros, pero yo no he tenido suerte” lamenta.
Así como María Mejía, otro buen numero de habitantes de Santa Cruz Analquito trabaja, por cuenta propia o con la ayuda de organismos, en la construcción de sus casas que esperan tener listas en un par de meses y superar la huella del 2001.

beneficiados
Alrededor de 300 familias son beneficiadas con el plan de reconstrucción y desarrollo del municipio .

país joven
La Secretaría Nacional de la Familia (SNR) y el Instituto Salvadoreño de Fomento Cooperativo (INSAFOCOOP) trabajan en la creación de oportunidades para los jóvenes.

 

 

ANALQUITO EN CIFRAS

El pequeño poblado está enclavado en las montañas que bordean el Lago de Ilopango.
- Número de habitantes 4 mil
- Extensión territorial: 11.81 Km2
- Casas habitables después del Censo: 2
- Fallecidos en los terremotos: 24 personas, entre niños y adultos.
- Organismos trabajando en la reconstrucción: Hábitat, Iglesia Católica, Iglesia de Cristo, REDES, CARE y el Gobierno de la República.

 


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