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Cacharros
de alquiler
Los taxistas que tienen unidades con modelo menor a 1987 están
en problemas. Aún no ha entrado en vigor la segunda fase
del plan de reordenamiento vial, pero ellos han experimentado
problemas para renovar sus placas. Sus vehículos tienen
que salir del mercado.
Iván
Gómez
vertice@elsalvador.com
El
contorno de la Plaza Morazán está más concurrida
de lo de costumbre; algunos capitalinos se apresuran con sus compras
para abordar un transporte que los lleve a su hogar. Al parecer,
el espíritu navideño opaca el temor a su seguridad,
cuando ya han pasado veinte minutos después de las nueve
de la noche. A un costado del parque, se encuentran varios taxis
vacíos.
A su lado, dos o tres
propietarios conversan con la esperanza de captar algún
cliente. La semana del 24 de diciembre tuvo movimiento y sobre
todo ganancias; mas no se comparan a las del año pasado.
Ahora que el año 2001 concluye los taxistas, que son propietarios
de modelos ochenteros hacia atrás, apuestan a tener mejor
suerte. Esperan el año venidero con una mezcla de alegría
y preocupación por el futuro de sus cacharros.
Ley es ley
El Viceministerio de Trasporte echará a andar, probablemente
en el primer semestre de este nuevo año, la segunda fase
de reordenamiento vial, que incluirá los microbuses y los
taxis. Todo dependerá del comportamiento del reordenamiento
de los autobuses sostiene el Viceministro de Transporte
Ricardo Yúdice.
La Ley de Transporte
Terrestre, aprobada en 1996, establece que no podrán operar
aquellas unidades que tengan 15 años de trabajo. Sin embargo
en esa misma ocasión, los diputados dieron al sector cinco
años de gracia, los que finalizarán con la algarabía
de las doce de la noche de mañana.
Actualmente cinco mil
taxis están autorizados para trabajar de los cuáles
más del 80% son del modelo de los 80; aunque hay algunas
máquinas de los setenta que se niegan a salir del mercado.
David
Caballero a sus 64 años no descansa de noche en busca de
pasajeros a quienes les oferta una carrera desde la
Plaza Morazán. Tiene 32 años de experiencia frente
al volante; le falta todavía poco para jubilarse. Trabaja
con un carro año 92.
Hace cuatro años,
me enjarané con ¢30 mil para comprar este taxi, lo
hice por que Valdivieso (ex Viceministro de Transporte), decía
que iba a cambiar a los taxis viejos. sostiene.
Sus hijos hacen tiempo
para trabajar con un taxi modelo 72. Los carros de ahora
no sirven, son de plástico. No se trata el tiempo de vida,
sino el mantenimiento que uno les ha dado, sentencia.
poca ganancia
Don David sostiene que apenas se logra sacar ¢100 diarios;
cuando está muy bueno ¢150 es lo máximo. Reconoce
la situación económica por la que pasa la población
y por qué le huyen a su servicio. Sin embargo, hay
días que apenas se logra para la gasolina (...) hay veces
que uno llega limpio a la casa; otras no, como el
24, que tuve suerte: saqué ¢160.
Pero eso no se compara
porque el año pasado logró ganar entre 300 y 400.
Otro de los problemas que experimentan los taxistas, es la competencia
desleal. Se cree que circulan unos dos mil taxis piratas. La modalidad
es fácil. El carro se pinta de amarillo, hay algunos que
se atreven a pintar la franja a cuadros negros y otros hasta colocan
la luminaria en la capota.
La técnica incluye
estacionar los vehículos en lugares frecuentados por la
población: gasolineras, hospitales, centros comerciales
y hasta parques. A estos vehículos, como su matrícula
es particular, no se les prohíbe el polarizado
y otro tipo de arreglo. Y cuando hay problemas con la autoridad
por su apariencia, el cliente solo es un familiar que lleva de
paso. En su momento, hace dos años, la Dirección
de Transporte informó a las asociaciones que era exclusivo
el color amarillo para los carros de alquiler.
una de cal...
A pesar que en su carrera sobre ruedas lo han asaltado en ocho
ocasiones, don David insiste en seguir en el trabajo. La
última vez, hace varios meses, se me subió en el
Boulevar de los Héroes una pareja, me dijeron que los llevara
cerca de los juzgados. Cuando pasamos por el puente sacaron dos
cuchillos y me amenazaron. Tenía como 25 colones y mi celular.
Les dije: llévense eso por que no he logrado nada. Afortunadamente
no pasó a más. Yo me arriesgo en la noche, pero
ahí vamos, se lamenta.
Otro de los problemas
que enfrentan los taxistas es el tiempo que se pierde para que
se les autorice el permiso por parte de las autoridades de Tránsito.
Cuando cambié, solicité el cambio de
placas (...) me atrasaron casi dos años relata.
Igual suerte han corrido otros taxistas como Jesús Mejía
quien había adquirido otro vehículo para sustituir
su taxi año 79. Mi taxi lo sustituí por otro;
como es lógico no se puede circular por que tengo que cambiar
las placas.
Mientras hacía
el traspaso tenía la esperanza de mover el primero; pero,
como los papeles no salen, el otro vehículo queda estático
y yo estoy pagando el 200% sólo por caminar un vehículo,
dice Mejía.
Eso no es todo: ando
topando con los policías a cada rato porque la legalidad
es a medias tengo que dar mordidas, explica. Desde
hace 13 meses, Andrés Suazo espera legalizar su situación.
El problema es la burocracia, aunque Transporte se desligó
de esa función y la delegó a una empresa privada,
la documentación tiene que enviarla a Hacienda, y allí
se genera el problema, sostiene Suazo a partir de su experiencia.
¿a medias?
Al consultarle por qué se arriesga a trabajar con los trámites
a medias, Suazo sostiene: Mire le voy a explicar. La policía
lo para a uno, le pide los documentos uno le explica que esta
placa es del carro que salió y ésta la del carro
que ando. Ellos dicen que un taxi no se puede sacar a la calle
a explotarlo mientras no tenga toda la documentación completa.
Pero, qué pasaría
si con este sistema de esta gente (Hacienda) que en un año
o dos dan la sustitución, estaríamos aguantando
hambre (...) tuve que hipotecar la casa. No se puede esperar sólo
por negligencia de burocráticos. Otra cosa, yo me pregunto
¿Porqué cobran ¢300 por la franja a cuadros?
inquiere.
Mario Gómez,
presidente de ACOTAXIS que aglutina a unos 20 socios, sostiene
que ya se están presentando problemas cuando se solicita
el cambio de placas. Según Gómez, un 90% de los
carros de alquiler son modelos menores a 1987.
Prácticamente
los permisos de línea desaparecerán, debido a que
en el nuevo sistema de tarjetas ya estará diseñada
la característica del automotor para circular.
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Una ley aplicada
La Ley General de Transporte prohíbe la circulación
de transporte público que exceda los 15 años
de fabricación
.Al parecer el Salón Azul será frecuentado
el próximo mes por cientos de taxistas que reclamarán
por las nuevas disposiciones de la Ley General de Transporte
que abarca a los taxis.
Y es que para
algunos se trata de interpretación. Nosotros
no somos transporte colectivo, el servicio de taxis es selectivo.
Ellos nos han involucrado por que somos de transporte,
sostiene Enrique Cabrera un taxista con 25 años de
experiencia.
Algunos diputados
de oposición, como el pecenista Elizardo Lovo, insiste
en interpelar al Ministro de Obras Públicas, José
Ángel Quiróz. Lovo es propietario de autobuses
y considera que el reglamento habla de taxis que no excedan
los 15 años de fabricación a la fecha de su
concesión, tomando en cuenta su condición
física y mecánica. A su juicio, no habla de
años de circulación.
De las cinco
mil unidades que el Viceministro de Transporte tiene registradas
en todo el país, una parte importante de los vehículos
quedarían invalidada.Las cooperativas estiman que
un 80% de carros de alquiler no se acoplan a las nuevas
disposiciones.
Será cuestión de tiempo. Probablemente los
taxistas y los diputados lleguen a un acuerdo en enero para
evitar el colapso. El problema para algunos es que la disposición
ya se ha echado a andar cuando se llega a solicitar el cambio
de placas.
Ahora las quejas
de los taxistas son contra SERTRACEN, ya que la empresa
ha dejado de renovar las tarjetas de circulación
a los taxis que por antigüedad quedan fuera de la ley.
Pero los choferes se juegan todo e incumplen
la ley. No les importa arriesgarse a enfrentar una esquela.
Prefieren el riesgo a no tener nada en el bolsillo.
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