30 de diciembre de 2001

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¿Y dónde está el juez?

La entrada en vigencia de los nuevos códigos Procesal y Penal supuso un avance en materia jurídica en el país; sin embargo, a tres años de su puesta en marcha, el relajamiento actual entre los operadores de la ley afecta, en gran medida, la aplicación de una pronta justicia.

Este es el caso de los jueces de paz de turno en San Salvador, quienes realizan su turno, pero no desde las oficinas de los juzgados de paz, sino, desde el más mullido rincón de sus hogares, el cual, en muchas ocasiones, no están dispuestos a abandonar.


Ana Lidia Rivera/Claudia Zavala
vertice@elsalvador.com

La celebración de la noche vieja para el personal de turno del juzgado de Paz de San Salvador no será muy distinta de las que han sido en los últimos tres años. El juez de paz, el secretario y el resto del personal, de turno, estarán brindando y departiendo con sus familiares y amigos mientras los teléfonos celulares sonarán sin ser nunca contestados.

Durante las jornadas de turno normal, es decir, en días no festivos, esto es frecuente; así que este fin de añono tendría por qué ser la excepción. Las dificultades con que fiscales y abogados se enfrentan a la hora de presentar o solicitar algún requerimiento o diligencia en los juzgados de paz de turno (después de las seis de la tarde, en San Salvador) muchas veces termina siendo un rosario de obstáculos que lejos de contribuir al buen procedimiento viene a redundar en retrasos.

Un Acuerdo de Corte Plena (ver recuadro) estableció que el personal de turno (jueces de paz, secretario y resto de colaboradores) puede irse a sus casas a partir de las seis de la tarde, pero que estarán localizables en sus viviendas a través de llamadas telefónicas o mensajes de beeper. Los 15 juzgados de paz existentes en la capital, laboran desde las ocho de la mañana hasta las cuatro de la tarde. A partir de esa hora uno de esos 15 juzgados pasa a realizar el turno de cuatro a seis de la tarde. Los turnos son sucesivos y van del primero al quince los 365 días del año y, en teoría, este se extiende hasta las ocho de la mañana del siguiente día.

En la práctica

La realidad es más fuerte que los deseos y las buenas intenciones de las autoridades de la Corte Suprema de Justicia. En la práctica lo que ocurre es que -con frecuencia- los jueces de turno son inlocalizables no porque se carezca de los recursos para ubicarlos sino porque están desconectados.

“Se supone que los vigilantes del Centro Judicial tienen los números telefónicos, pero cuando estos les llaman se encuentran con que están apagados”. “Por ilógico que parezca, nosotros no contamos con los teléfonos de los jueces de turno”, comentó a Vértice un fiscal que -en más de alguna ocasión- ha requerido de los servicios de los aplicadores de justicia en horas nocturnas.
El juez del Décimo Segundo de Paz de San Salvador,

Mario Osmín Mira Montes, se defiende de los señalamientos. “No siempre salgo a las seis de la tarde. Si tengo que autorizar registros y allanamientos estoy aquí hasta la hora que sea. Igual ocurre con el personal”. Pese a la disposición y diligencia que el juez Mira Montes muestra a la hora de la entrevista, existen antecedentes que no reflejan lo mismo en algunos de sus colegas.
En días recientes, la Policía Naciona Civil (PNC), realizó una serie de capturas en la zona de Santa Marta en el Barrio San Jacinto, al sur de la capital. A los detenidos se les acusaba de haber participado en la muerte de al menos dos polícias.

“Los fiscales llegaron con los imputados faltando cinco minutos para las cuatro. Ellos iban a presentar los requerimientos al Octavo de Paz; pero, cuando el juez y el resto del personal se enteró, se fueron todos. Desaparecieron. Sólo quedó el secretario y el encargado de la limpieza”. ¿Qué pasó? Los fiscales tuvieron que regresar a su base y modificar los datos para que fuera el juzgado de turno, en ese caso el Tercero de Paz, el que iniciara todos los trámites. El proceso se vio por un momento tambaleante; aunque los fiscales regresaron un cuarto a las seis, el personal del juzgado de turno todavía estaba en la oficinas y el Juez de Paz ordenó la audiencia inicial.

De todo

Dos fiscales en funciones entrevistados por Vértice para este trabajo, señalaron que dentro de los operadores de la justicia se encuetra de todo. Desde quienes son muy diligentes y responsables con su labor así como quienes ni siquiera contestan los teléfonos de sus casas y menos sus celulares.

Las fuentes recuerdan que, en un principio, luego de la aplicación de los nuevos códigos, los turnos duraban hasta las ocho de la noche; pero, las quejas constantes de los jueces, provocaron que el turno se viera constreñido hasta las seis de la tarde.

“Los jueces se han ido acomodando poco a poco”, dice uno de los fiscales más jóvenes. Sin embargo, señala que hay jueces de paz que son ejemplo para el gremio. Este es el caso de los jueces de paz de Cuscatancingo, que al margen de la hora que sea se levantan de su cama y llegan hasta las oficinas del juzgado cuando se les requiere.

“Hace poco tiempo tuvimos una situación difícil; necesitambamos que el juez de paz de Mejicanos nos autorizara un allanamiento pero se negó por teléfono argumentando que el caso no estaba en su jurisdicción. Fue imposible hacerle entrar en razón. Recurrimos al juez de turno de Cuscatancingo y él nos autorizó el allanamiento”.

La urgencia, según el fiscal, era porque el imputado a través de su defensor, alertó a la familia para que sacara las pruebas de la vivienda, (en este caso armas). Debido a la actitud del juez de Mejicanos, el registro se realizó con varias horas de atraso y arriesgó el hallazgo de las armas.
“La suerte fue que un policía que vigilaba la vivienda observó cómo la esposa del imputado lanzaba las armas al patio de la casa vecina”.

Los fiscales y abogados consultados, ubican los problemas así como las soluciones en el campo de la comunicación. Según ellos la creación de una oficina de recepción de solicitudes fiscales que lleve control de todos los juzgados permitiría mayor fluidez.
“Esto también haría el trabajo más equitativo evitándo que algunos de los juzgados se recarguen más que otros”, recomienda un fiscal.

El otro punto es que los jueces de turno, sin excepción, al menos mientras no se resuelva de otra manera la forma de ser localizados con efectividad, dejen los números telefónicos de sus casas, sus celulares y sus beeper y sobre todo que contesten y se presenten aunque sea a regaña dientes a cumplir con su deber.

“No puedo despertar al juez”

Fue hace unos meses que me vi en un embrollo que me pudo haber costado unos cuantos días en la carcel. Por suerte el abogado que me defendió tuvo la suficiente capacidad para hacer levantar, al juez de turno, de su cama.

Esa noche regresaba a mi casa después del trabajo. Faltando unos metros para el cruce de mi casa, encendí la vía al tiempo que sentí que algo impactaba en el lado derecho de mi vehículo. Era un motociclista que pretendió sobreparsarme por la derecha en ese momento. Me detuve. Lo ayudé a levantarse.

Pese a que observé que no tenía más lesiones que una pequeña laceración en su rodilla derecha llamé a la Cruz Roja. También llegaron tres agentes de la delegación de la Policía Nacional Civil de Zacamil.

Los socorristas dijeron que el “atropellado” no presentaba problemas por lo que no era necesario su traslado a ningún centro hospitalario.
Sin embargo, la PNC me detuvo y decomisó mi carro. En mi desesperación, por la posibilidad real de quedarme tras bartolinas, llamé a la empresa donde trabajo y de ahí enviaron al abogado que llegó a rescatarme. En principio todo pareció facil.

“Lesiones culposas”, fue la figura con que los agentes justificaron mi detención. No tomaron en cuenta el atenuante que significó que me detuviera a ayudar a la víctima, que haya llamado a la Cruz Roja. Nada de eso bastó.

A la delegación

Me llevaron a la PNC de Zacamil y de allí iría -sin duda alguna- a Cárcel de Mujeres. El abogado, un habil de las leyes en el país no le vió mayor problemas. “No te preocupes, esto se resuelve hoy mismo”, me dijo. A las doce de la noche estábamos ya en la Fiscalía de Mejicanos haciendo los trámites para mi puesta en libertad. Todo parecía que iba a tener un final feliz y que yo dormiría en mi casa con mi familia; pero algo amenazó esa posibilidad. “No podrá salir esta madrugada porque no está el juez.

Está dormido en su casa” dijo la Fiscal de turno. Yo, ignorante de leyes, no entendí muy bien al principio lo que eso signficaba. El abogado, mi abogado en ese momento, tomó aire y le dijo con toda la educación y la fuerza que merecía la situación: “Él está de turno y tiene la obligación de llamarlo para que venga a ver esta diligencia. Tiene que hacerlo”. La fiscal se fue a otra sala para hacer la llamada que pareció haber surtido algún efecto porque media hora después el Juez de Paz de turno de Mejicanos apareció. Con un gesto de disgusto firmó la orden de libertad que me permitió dormir en casa.

Nueva normativa

Hace tres años, Jueces y Fiscales acordaron realizar los turnos de la noche desde sus casas.

A partir de la entrada en vigencia de los nuevos Códigos Penal y Procesal Penal, en 1998, se estableció un acuerdo entre Jueces de Paz y Fiscales. La idea era desempeñar el servicio nocturno desde sus casa y, en caso de suscitarse una emergencia, ambas partes se comunicarían para hacer efectivo el procedimiento judicial.

Legalmente, consta que los funcionarios judiciales que se encuentren de turno deberán permanecer en las instalaciones de su Tribunal hasta las ocho de la noche. Sin embargo, Vértice confirmó que la mayoría de ellos se retira desde las seis de la tarde.

Homero Sánchez Cerna, secretario general de la Corte Suprema de Justicia, asegura que los jueces no reciben ningún tipo de pago extra por las horas laboradas en la noche. “Ellos lo asumen como parte de su trabajo. Sólo se les da la alimentación, en los casos que ameriten. Esos pagos entran vía fondo circulante”, explica.

Afirma que, en los cinco años que lleva en el cargo, sólo recuerda dos ocasiones en las que jueces han solicitado el pago de “horas extras” por sus turnos nocturnos rotativos. “Pero creo que en la sección de Finanzas no han prosperado”, señala.

 


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