La nueva esclavitud
Por Ana Lidia Rivera
Pocas y aisladas son las iniciativas existentes en el país para enfrentar de alguna manera el tráfico y la explotación sexual de menores. La ausencia de un marco jurídico en condiciones que combata con fuerza este crimen así como el desconocimiento mostrado por las autoridades involucradas, no auguran soluciones reales a corto ni a mediano plazo

"Estoy por sacar mis papeles en un pueblo de Chalatenango donde fue destruida la alcaldía". Con estos papeles, Mónica y la pareja propietaria del bar podrán estar tranquilos ante los frecuentes y sorpresivos allanamientos que realiza el Cuerpo de Agentes Metropolitanos (CAM) en locales donde se comercia con sexo.

"Hemos detectado, al menos, siete puntos críticos en el centro capitalino, donde existe explotación sexual de menores", asegura el director del CAM, Eduardo Linares. Efectivamente en los últimos meses, el CAM, ha corroborado la presencia de 32 niñas en estos lugares.

La detección de estas menores es cada vez más difícil porque los proxenetas las mueven con más rapidez de un lugar a otro. "No las tienen por mucho tiempo para que no las ubiquemos y las rescatemos", dice Linares.

En ocasiones, como la actual celebración del Carnaval de San Miguel, las menores son trasladadas a esta zona donde, con seguridad, habrá más demanda.

Las redes

San Miguel, ubicada a 130 kilómetros al oriente de San Salvador, como veremos en otra parte de este trabajo, se ha convertido en un punto neurálgico en el tráfico y explotación sexual de menores por parte de redes no sólo de salvadoreñas, sino también hondureñas y nicaragüenses, según informes de organizaciones que se ocupan del respeto de los derechos de los menores.

En estos tiempos, sin embargo, sería ingenuo creer que sólo en los sectores aledaños al centro capitalino se realiza ese tipo de práctica.

Cada día son más las niñas y niños en prostitución que ofertan sus servicios en importantes calles y avenidas al norte de la capital, donde se mueve un sector con mayor poder adquisitivo y proliferan más "casas cerradas" y barras shows.

Tal y como se establece en un informe realizado en 1998 por Gorka Garate para la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en El Salvador (ACNUDH), en el país, "no nos estamos enfrentando a un único sistema homógeneo de prostitución en menores, sino a un conjunto complejo de sistemas diversos y cada uno con sus características propias".

El estudio enuncia una diversidad de sistemas: el sistema viable, alrededor de instalaciones reconocidas, como burdeles, cafetines, cervecerías, comedores, etc; el sistema visible de la calle; el clandestino y estrictamente cautivo, en el que las ninãs y los niños viven prácticamente secuestrados en condiciones de evidente crueldad.

El sistema clandestino, pero no estrictamente cautivo, en que estos viven y actúan con mayor libertad; el grupo de menores que actúa de manera autónoma (ver testimonio de Chantall); el conjunto que ejerce prostitución a tiempo parcial (aquí se hace referencia por ejemplo a la prostitución de "fines de semana" o de "época vacacional" en La Libertad); el que ejerce la prostitución de manera no profesional: se conocen casos de prostitución coyuntural de niñas estudiantes para cubrir una necesidad económica específica, por ejemplo, la compra de unos zapatos de moda.

Lo Permeable

El negocio de la prostitución, al igual que cualquier otro, necesita que su "clientela" sepa cómo encontrarlos. Pero, al mismo tiempo, debido a determinados consensos y tabúes en materia sexual en la opinión pública, la prostitución de menores se caracteriza por una fuerte tendencia hacia el ocultamiento.

"Este es un fenómeno que se posiciona justo en el margen de lo invisible y lo visible, con la visibilidad marginal necesaria para que el negocio funcione, sistemáticamente cubierto por una red cuidadosamente estructurada; aunque ésta deba ser siempre permeable al cliente consumidor".

En los últimos tres años la prostitución, en su forma oculta o disfrazada, ha experimentado un enorme crecimiento.

"Sólo basta con echar un vistazo a los anuncios clasificados de algunos periódicos para constatarlo", señala la representante de ECPAT para América Latina, la salvadoreña Ana Kelly Rivera, como novedosas formas de sofisticación y diversificación de la prostitución, que incluye a menores de edad en el país.

Los resultados de una investigación regional dirigida por ECPAT sobre tráfico, prostitución, pornografía infantil y turismo sexual infantil en México y Centroamerica, en el caso de El Salvador, establecen que una modalidad de prostitución que ha experimentado un crecimiento acelerado en los últimos dos años es aquella en que jóvenes mujeres y hombres ofrecen "servicios" de compañía, masajes y "despedidas de soltero" a través de la prensa escrita donde se proporciona un número de teléfono celular para realizar el contacto.

Otro tipo de prostitución creciente es el que opera desde las agencias de damas de compañía; se ofrecen a adolescentes "tipo modelo" para acompañantes de ejecutivos nacionales y extranjeros.

Durante el último año, ha crecido la cantidad de anuncios clasificados que promocionan a "jóvenes universitarias con amplia cultura", como primicias: "univeristarias, edecanes y modelos a hoteles y residencias", "atractivas y sensuales señoritas universitarias y extranjeras". De más reciente aparición son aquellos anuncios, siempre en clasificados, en que se ofrecen vídeos pornográficos. De momento permanece inicerto si estas producciones involucran a niñas, niños y adolescentes, y si son realizadas en el país o en el extranjero.

El último antecedente de pornografía infantil producida en el país nos remite al caso "Papa Napo".

En los años ochenta, Napoleón Lara, un hombre de la tercera edad, fue procesado por 30 delitos de corrupción en igual número de menores. Lara producía el material pronográfico en una propiedad en Ilopango.

Pese a que en la actualidad no se registra oficialmente ningún caso de pornografía infantil producida en el país, menores en prostitución en las calles de la capital afirmaron a Vértice haber recibido, en varias ocasiones, propuestas para la filmación de vídeos.

Los jóvenes, sin embargo, dicen que ellos nunca han aceptado esos ofrecimientos. Asimismo, se ha establecido que estos menores se prostituyen de manera independiente.

los Epicentros

El tráfico de menores con propósitos de explotación sexual comercial tiene lugar principalmente desde el área rural hacia las cabeceras departamentales, puertos y ciudades como San Miguel y la capital. También se da entre las fronteras y los llamados puntos ciegos entre Honduras, Guatemala, Nicargua y El Salvador.

Las niñas hondureñas, nicaraguenses y salvadoreñas son traficadas hacia Guatemala; las guatemaltecas, hondureñas y nicarguenses hacia El Salvador. Este tipo de tráfico es realizado por redes organizadas, vinculadas en su mayoría al trafico de drogas, vehículos y al tráfico de personas hacia los Estados Unidos o pueden ser de carácter más informal e independiente, como es el caso de aquellas adolescentes que se desplazan de país en país por cuenta propia.

Con frecuencia las niñas y adolescentes procedentes de Honduras y Nicaragua son vendidas en la zona fronteriza de El Amatillo, en el departamento de La Unión.

"Conocemos de casos en los que las niñas son compradas por $50 dólares en El Amatillo", expresa la directora de la Asociación para la Autodeterminación y Desarrollo de Mujeres Salvadoreñas (AMS), Yanira Argueta, quien señala que todo esto es parte de una red de tráfico de menores.

"Por los testimonios de las niñas extranjeras con las que hemos tenido contacto, conocemos de una red de traficantes que opera desde Nicaragua hasta Guatemala", advierte Argueta.

De hecho se conoce de niñas y adolescentes procedentes de Honduras y Nicaragua (algunas oriundas del municipio de Ocotal, fronterizo a Honduras) están en San Miguel, Santa Rosa de Lima y La Unión con documentos falsos, extendidos en alcaldías del oriente.

Desconocimiento

Algunos de los funcionarios entrevistados para este trabajo se resisten a aceptar que en El Salvador operen redes de tráfico y explotación sexual de menores. Este es el caso del recién nombrado director del Instituto Salva-doreño de Protección al Menor (ISPM), Ismael Rodríguez Batres, quien no se cree del todo los datos. Según él la mayoría son "inflados y exagerados".

"No conocemos de tráfico de niños en nuestro país; yo no puedo hablar de redes. El tráfico de niños aquí no existe"; sin embargo, matiza Rodríguez Batres,"hemos asumido todos los compromisos que tienen que ver con la protección de los menores". Este mismo estado de gracia asume el jefe de la INTERPOL, inspector Osmín Cortéz, quien asegura que hasta ahora no han recibido ningún tipo de denuncia que indique o plantee pistas sobre el accionar de alguna de estas redes centroamericanas. En el caso de la Fiscalía General de la República, la situación no varía mucho.

"Hasta ahora no hemos tenido conocimiento sobre tráfico de menores; al menos, aquí no nos han llegado denuncias", señala la jefe de la Unidad de Defensa de la Mujer y el Niño, María Elena de Giammattei.

Todo esto ocurre mientras en la Asamblea Legislativa un Anteproyecto de Ley para la Niñez se pudre.

En 1999, luego del diagnóstico realizado por Naciones Unidas, organismos internacionales como UNICEF y ECPAT, presentan la iniciativa que busca reformar los códigos actuales a fin de endurecer las penanizaciones.

"Lo que ocurre es que no conocíamos de manera real la gravedad del asunto", explica la diputada Milena de Escalón, quien señala que en la actualidad se está trabajando en el tema.

Mientras se aprueban los códigos, se organicen foros en El Salvador, en Uruguay y en Japón y se asimila la gravedad del tema, es responsabilidad de la familia velar por nuestra niñez porque el Estado tiene las manos atadas.

"Me inicié en esto con el cura de mi parroquia"

Chantall tiene ahora 19 años, pero fue a los 12 cuando comenzó su proceso de prostitución homosexual de la mano diligente del cura párroco de su pueblo. Pese a todo, Chantall no asume como abuso lo que el cura hizo con él, sino que lo considera como el inicio de una historia de amor que se prolongó por algunos años.

"Por dos años me prostituí de travesti en la calle aquí en San Salvador; pero esto es muy peligroso. Nos pasaban tirando bolsas con orines, basura, algunas veces incluso nos dispararon y, correr con tacones altos en muy difícil, uno se puede quebrar un pie. Mi papá era el sustento de la casa, pero un día llegaron unos hombres y delante de mí y de mi mamá le metieron nueve balazos. A nosotros no sé ni por qué no nos mataron. Entonces yo tenía 15 años. Luego, mi hermana mayor murió de cáncer y ya no teníamos quién nos ayudara en la casa, por eso me fui a la calle. Mi mamá sabe que soy homosexual; nunca lo hablamos. Lo que no sabe es que trabajo en la calle. La mayoría de los que nos prostituimos en la calle comenzamos desde los 12 ó 13 años. A uno de ellos, su mismo padre lo vendía en los alrededores de la iglesia de Cojutepeque. Por eso se vino a la cuadra con nosotros. Mis clientes por lo general son hombres, pero a veces llegan parejas (hombre y mujer) que quieren mis servicios. Sí, tengo clientes (parejas) casi fijos. Me pagan 250 colones. Algunos en ocasiones me dejan 500 colones. A los buenos clientes, a los que se portan bien y me gustan les doy más tiempo de gratis.Hay clientes que prefieren a los jóvencitos. No, no soy adicto a ninguna droga, sólo fumo tabaco, pero casi todos mis clientes consumen cocaína o "crack", marihuana, claro, alcohol también. Cobro adelantado porque más de alguna vez me he encontrado con que después no me quieren pagar. Tenemos todo tipo de clientes, comerciantes, profesionales, políticos, policías, se puede decir que de todo un poco. Sí, sé que muchos son casados porque ellos mismos me lo cuentan. Me gustan los hombres guapos, de esos que tienen cuerpo de gimansio. Muchos de mis clientes son así. Con el cura, yo no siento que me haya violado o abusado. Él me sedujo y yo respondí. Me regalaba ropa, dinero, me trataba bien pero lo mandaron dos años a Roma. Sé que está aquí pero hemos perdido contacto.

vertice@elsalvador.com


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