La detección de estas menores es
cada vez más difícil porque los
proxenetas las mueven con más rapidez de
un lugar a otro. "No las tienen por mucho tiempo
para que no las ubiquemos y las rescatemos",
dice Linares.
En ocasiones, como la actual
celebración del Carnaval de San Miguel,
las menores son trasladadas a esta zona donde,
con seguridad, habrá más
demanda.
Las redes
San Miguel, ubicada a 130 kilómetros
al oriente de San Salvador, como veremos en otra
parte de este trabajo, se ha convertido en un
punto neurálgico en el tráfico y
explotación sexual de menores por parte
de redes no sólo de salvadoreñas,
sino también hondureñas y
nicaragüenses, según informes de
organizaciones que se ocupan del respeto de los
derechos de los menores.
En estos tiempos, sin embargo, sería
ingenuo creer que sólo en los sectores
aledaños al centro capitalino se realiza
ese tipo de práctica.
Cada día son más las
niñas y niños en
prostitución que ofertan sus servicios en
importantes calles y avenidas al norte de la
capital, donde se mueve un sector con mayor
poder adquisitivo y proliferan más "casas
cerradas" y barras shows.
Tal y como se establece en un informe
realizado en 1998 por Gorka Garate para la
Oficina del Alto Comisionado de las Naciones
Unidas para los Derechos Humanos en El Salvador
(ACNUDH), en el país, "no nos estamos
enfrentando a un único sistema
homógeneo de prostitución en
menores, sino a un conjunto complejo de sistemas
diversos y cada uno con sus
características propias".
El estudio enuncia una diversidad de
sistemas: el sistema viable, alrededor de
instalaciones reconocidas, como burdeles,
cafetines, cervecerías, comedores, etc;
el sistema visible de la calle; el clandestino y
estrictamente cautivo, en el que las
ninãs y los niños viven
prácticamente secuestrados en condiciones
de evidente crueldad.
El sistema clandestino, pero no estrictamente
cautivo, en que estos viven y actúan con
mayor libertad; el grupo de menores que
actúa de manera autónoma (ver
testimonio de Chantall); el conjunto que ejerce
prostitución a tiempo parcial
(aquí se hace referencia por ejemplo a la
prostitución de "fines de semana" o de
"época vacacional" en La Libertad); el
que ejerce la prostitución de manera no
profesional: se conocen casos de
prostitución coyuntural de niñas
estudiantes para cubrir una necesidad
económica específica, por ejemplo,
la compra de unos zapatos de moda.
Lo Permeable
El negocio de la prostitución, al
igual que cualquier otro, necesita que su
"clientela" sepa cómo encontrarlos. Pero,
al mismo tiempo, debido a determinados consensos
y tabúes en materia sexual en la
opinión pública, la
prostitución de menores se caracteriza
por una fuerte tendencia hacia el
ocultamiento.
"Este es un fenómeno que se posiciona
justo en el margen de lo invisible y lo visible,
con la visibilidad marginal necesaria para que
el negocio funcione, sistemáticamente
cubierto por una red cuidadosamente
estructurada; aunque ésta deba ser
siempre permeable al cliente consumidor".
En los últimos tres años la
prostitución, en su forma oculta o
disfrazada, ha experimentado un enorme
crecimiento.
"Sólo basta con echar un vistazo a los
anuncios clasificados de algunos
periódicos para constatarlo",
señala la representante de ECPAT para
América Latina, la salvadoreña Ana
Kelly Rivera, como novedosas formas de
sofisticación y diversificación de
la prostitución, que incluye a menores de
edad en el país.
Los resultados de una investigación
regional dirigida por ECPAT sobre
tráfico, prostitución,
pornografía infantil y turismo sexual
infantil en México y Centroamerica, en el
caso de El Salvador, establecen que una
modalidad de prostitución que ha
experimentado un crecimiento acelerado en los
últimos dos años es aquella en que
jóvenes mujeres y hombres ofrecen
"servicios" de compañía, masajes y
"despedidas de soltero" a través de la
prensa escrita donde se proporciona un
número de teléfono celular para
realizar el contacto.
Otro tipo de prostitución creciente es
el que opera desde las agencias de damas de
compañía; se ofrecen a
adolescentes "tipo modelo" para
acompañantes de ejecutivos nacionales y
extranjeros.
Durante el último año, ha
crecido la cantidad de anuncios clasificados que
promocionan a "jóvenes universitarias con
amplia cultura", como primicias:
"univeristarias, edecanes y modelos a hoteles y
residencias", "atractivas y sensuales
señoritas universitarias y extranjeras".
De más reciente aparición son
aquellos anuncios, siempre en clasificados, en
que se ofrecen vídeos
pornográficos. De momento permanece
inicerto si estas producciones involucran a
niñas, niños y adolescentes, y si
son realizadas en el país o en el
extranjero.
El
último antecedente de pornografía
infantil producida en el país nos remite
al caso "Papa Napo".
En los años ochenta, Napoleón
Lara, un hombre de la tercera edad, fue
procesado por 30 delitos de corrupción en
igual número de menores. Lara
producía el material pronográfico
en una propiedad en Ilopango.
Pese a que en la actualidad no se registra
oficialmente ningún caso de
pornografía infantil producida en el
país, menores en prostitución en
las calles de la capital afirmaron a
Vértice haber recibido, en varias
ocasiones, propuestas para la filmación
de vídeos.
Los jóvenes, sin embargo, dicen que
ellos nunca han aceptado esos ofrecimientos.
Asimismo, se ha establecido que estos menores
se prostituyen de manera independiente.
los Epicentros
El tráfico de menores con
propósitos de explotación sexual
comercial tiene lugar principalmente desde el
área rural hacia las cabeceras
departamentales, puertos y ciudades como San
Miguel y la capital. También se da entre
las fronteras y los llamados puntos ciegos entre
Honduras, Guatemala, Nicargua y El Salvador.
Las niñas hondureñas,
nicaraguenses y salvadoreñas son
traficadas hacia Guatemala; las guatemaltecas,
hondureñas y nicarguenses hacia El
Salvador. Este tipo de tráfico es
realizado por redes organizadas, vinculadas en
su mayoría al trafico de drogas,
vehículos y al tráfico de personas
hacia los Estados Unidos o pueden ser de
carácter más informal e
independiente, como es el caso de aquellas
adolescentes que se desplazan de país en
país por cuenta propia.
Con frecuencia las niñas y
adolescentes procedentes de Honduras y Nicaragua
son vendidas en la zona fronteriza de El
Amatillo, en el departamento de La
Unión.
"Conocemos de casos en los que las
niñas son compradas por $50
dólares en El Amatillo", expresa la
directora de la Asociación para la
Autodeterminación y Desarrollo de Mujeres
Salvadoreñas (AMS), Yanira Argueta,
quien señala que todo esto es parte de
una red de tráfico de menores.
"Por los testimonios de las niñas
extranjeras con las que hemos tenido contacto,
conocemos de una red de traficantes que opera
desde Nicaragua hasta Guatemala", advierte
Argueta.
De hecho se conoce de niñas y
adolescentes procedentes de Honduras y Nicaragua
(algunas oriundas del municipio de Ocotal,
fronterizo a Honduras) están en San
Miguel, Santa Rosa de Lima y La Unión con
documentos falsos, extendidos en
alcaldías del oriente.
Desconocimiento
Algunos de los funcionarios entrevistados
para este trabajo se resisten a aceptar que en
El Salvador operen redes de tráfico y
explotación sexual de menores. Este es el
caso del recién nombrado director del
Instituto Salva-doreño de
Protección al Menor (ISPM), Ismael
Rodríguez Batres, quien no se cree del
todo los datos. Según él la
mayoría son "inflados y exagerados".
"No conocemos de tráfico de
niños en nuestro país; yo no puedo
hablar de redes. El tráfico de
niños aquí no existe"; sin
embargo, matiza Rodríguez Batres,"hemos
asumido todos los compromisos que tienen que ver
con la protección de los menores". Este
mismo estado de gracia asume el jefe de la
INTERPOL, inspector Osmín Cortéz,
quien asegura que hasta ahora no han recibido
ningún tipo de denuncia que indique o
plantee pistas sobre el accionar de alguna de
estas redes centroamericanas. En el caso de la
Fiscalía General de la República,
la situación no varía mucho.
"Hasta ahora no hemos tenido conocimiento
sobre tráfico de menores; al menos,
aquí no nos han llegado denuncias",
señala la jefe de la Unidad de Defensa de
la Mujer y el Niño, María Elena de
Giammattei.
Todo esto ocurre mientras en la Asamblea
Legislativa un Anteproyecto de Ley para la
Niñez se pudre.
En 1999, luego del diagnóstico
realizado por Naciones Unidas, organismos
internacionales como UNICEF y ECPAT, presentan
la iniciativa que busca reformar los
códigos actuales a fin de endurecer las
penanizaciones.
"Lo que ocurre es que no conocíamos de
manera real la gravedad del asunto", explica la
diputada Milena de Escalón, quien
señala que en la actualidad se
está trabajando en el tema.
Mientras se aprueban los códigos, se
organicen foros en El Salvador, en Uruguay y en
Japón y se asimila la gravedad del tema,
es responsabilidad de la familia velar por
nuestra niñez porque el Estado tiene las
manos atadas.
"Me inicié en esto con el cura de
mi parroquia"
Chantall tiene ahora 19 años, pero fue
a los 12 cuando comenzó su proceso de
prostitución homosexual de la mano
diligente del cura párroco de su pueblo.
Pese a todo, Chantall no asume como abuso lo que
el cura hizo con él, sino que lo
considera como el inicio de una historia de amor
que se prolongó por algunos
años.
"Por dos años me prostituí de
travesti en la calle aquí en San
Salvador; pero esto es muy peligroso. Nos
pasaban tirando bolsas con orines, basura,
algunas veces incluso nos dispararon y, correr
con tacones altos en muy difícil, uno se
puede quebrar un pie. Mi papá era el
sustento de la casa, pero un día llegaron
unos hombres y delante de mí y de mi
mamá le metieron nueve balazos. A
nosotros no sé ni por qué no nos
mataron. Entonces yo tenía 15
años. Luego, mi hermana mayor
murió de cáncer y ya no
teníamos quién nos ayudara en la
casa, por eso me fui a la calle. Mi mamá
sabe que soy homosexual; nunca lo hablamos. Lo
que no sabe es que trabajo en la calle. La
mayoría de los que nos prostituimos en la
calle comenzamos desde los 12 ó 13
años. A uno de ellos, su mismo padre lo
vendía en los alrededores de la iglesia
de Cojutepeque. Por eso se vino a la cuadra con
nosotros. Mis clientes por lo general son
hombres, pero a veces llegan parejas (hombre y
mujer) que quieren mis servicios. Sí,
tengo clientes (parejas) casi fijos. Me pagan
250 colones. Algunos en ocasiones me dejan 500
colones. A los buenos clientes, a los que se
portan bien y me gustan les doy más
tiempo de gratis.Hay clientes que prefieren a
los jóvencitos. No, no soy adicto a
ninguna droga, sólo fumo tabaco, pero
casi todos mis clientes consumen cocaína
o "crack", marihuana, claro, alcohol
también. Cobro adelantado porque
más de alguna vez me he encontrado con
que después no me quieren pagar. Tenemos
todo tipo de clientes, comerciantes,
profesionales, políticos,
policías, se puede decir que de todo un
poco. Sí, sé que muchos son
casados porque ellos mismos me lo cuentan. Me
gustan los hombres guapos, de esos que tienen
cuerpo de gimansio. Muchos de mis clientes son
así. Con el cura, yo no siento que me
haya violado o abusado. Él me sedujo y yo
respondí. Me regalaba ropa, dinero, me
trataba bien pero lo mandaron dos años a
Roma. Sé que está aquí pero
hemos perdido contacto.