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Conozco a Carlos Alberto Montaner, y
su obra, desde la época en que
con sólo que se mencionara su
origen de cubano exilado en
España, se recibía toda
suerte de críticas de la
izquierda más
dogmática.
Ambos tenemos, en Costa Rica, amigos
que nos llevaron a coincidir durante
largas y trasnochadas noches de debate
y bohemia.
Siempre me gustó su estilo
periodístico. Está lleno
de fuerza, de ingenio, de un fuerte
dominio del lenguaje y de entradas que
golpean la imaginación como
grandes olas que revientan contra las
rocas.
Carlos Alberto salió de Cuba
hace 40 años. Vive en Madrid
desde hace 32 pero jamás
perdió su acento cubano.
Tiene algo de su lado: es un hombre
inteligente, de una agudísima
capacidad crítica que le lleva a
disectar los temas con toda
holgura.
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Más que un hombre de derecha, es un
demócrata de esos que saben que mientras
ese sistema se construya y se ponga a funcionar,
adecuadamente, siempre hereda buenos resultados.
A Carlos Alberto no le gustan los
privilegios. Tampoco los corruptos. Mucho menos
lo seducen quienes utilizan las grietas de la
democracia para construir favores.
Es un hombre que ha pasado su vida entera
entre la lectura, la creación, el
análisis y el estudio de Cuba, su tierra
de origen..
Es, sin duda, uno de los principales
guías de los anticastristas. Ama a Cuba
pero cree que Fidel Castro es la mayor desgracia
de su patria y el más grande timador de
conciencias que ha observado la historia de
América Latina.
Carlos permaneció en San Salvador
menos de 24 horas. Venía de Guatemala con
su esposa Linda para participar en los actos de
aniversario del partido ARENA.
Algunos dirigentes areneros le contaron que,
por lo menos durante algún tiempo, los
políticos estarán jubilados de la
principal cúpula de ese partido.
Cree que ese hecho tiene una porción
positiva: llegaron allí hombres de
negocios exitosos que sabrían manejar un
Estado que, al fin y al cabo, como lo dice, es
una gran empresa de servicios.
Pero, estima que esos empresarios deben tomar
una nueva decisión: buscar caminos para
hacer transparentes sus acciones para que nadie
piense que están ahí para
confundir negocios privados con actividades
públicas.
Si tuvieras al frente a los principales
dirigentes de ARENA, o de cualquier partido
político...¿qué les
aconsejarías?
Yo creo que la gran asignatura pendiente,
también de ARENA, es mitigar, primero, la
pobreza de gran parte del pueblo
salvadoreño hasta hacerla desaparecer. Si
algo sabemos como experiencia y resultado de la
segunda mitad del siglo veinte es que eso se
puede hacer en un par de generaciones. Por
supuesto, lo primero que hace falta es sosiego
político. Ya El Salvador lo tiene.
También se necesita un sistema donde las
instituciones funcionen, donde el Poder Judicial
sea independiente y eficaz. Un sistema donde las
leyes sean justas. Hay que darse cuenta que el
desarrollo económico es la suma de un
tipo de comportamiento que tiene una base
cultural muy importante. Es decir, hace falta
que la democracia funcione. Hace falta que los
partidos políticos funcionen, que la
autoridad se transmita organizadamente para que
se puedan hacer planes a largo plazo. Creo
también que El Salvador debe aumentar,
sustancialmente, la productividad. Para eso hace
falta auspiciar la formación de capital.
La inversión debe aumentar.
Además, hay cosas que no se pueden
prever, en una economía, como los
terremotos o el diluvio universal pero hay otras
cosas que sí. Por ejemplo, que en El
Salvador ya no se puede seguir dependiendo de
cosechas de café. Incluso, en lo
agropecuario no hay que desechar la idea de ver
ese campo como una gran fuente de riqueza cuando
se tiene gran productividad.
¿Qué le reconoces a
ARENA?
Creo que ARENA ha hecho una cosa muy buena:
ver a El Salvador a largo plazo. No se ha
planteado el país con períodos
electorales de cinco años sin imaginarse
el país que quieren dentro de un cuarto
de siglo. Trabajan en esa dirección. Las
administraciones que se suceden forman parte de
una visión general. No se trata de esa
cosa espasmódica que uno ve en
América Latina. Esos gobiernos de cuatro
o dos años o por lo que dure el
período electoral. Mi impresión es
que, por eso, los salvadoreños han votado
tres veces consecutivas a favor de ARENA. Y hay
un hecho interesante, que poco se subraya, en el
sentido de que para ganarle a ARENA hay que
tener un poco de todo. Le critican que es un
partido de ricos y no se castiga a empresarios
exitosos sino, todo lo contrario. Creo que eso
es una gran cosa del pueblo salvadoreño.
Incluso, tengo entendido que una parte
sustancial de los votos de ARENA son los votos
de los campesinos".
Sabes que en ARENA ocurrió,
recientemente, un hecho importante. La
cúpula de la dirigencia la asumieron
empresarios de éxito. Sustituyeron a los
políticos que ocuparon ese cargo por
más de una década, aunque no
exclusivamente ellos sino también
mezclados con empresarios y algunos
técnicos. Ahora se tiene un modelo casi
único en la historia de
Centroamérica. ¿Crees que eso puede
dar buenos resultados?
Si yo fuera salvadoreño me
sentiría, por una parte, aliviado porque
se trata de gente que sabe manejar presupuestos
objetivos a corto, mediano y largo plazo. Sin
líderes capaces de llevar adelante los
proyectos; es decir, vería en los
empresarios a unas personas con experiencias que
son, perfectamente, trasladables a la
política. Finalmente, el Estado no es
otra cosa que una gran empresa de servicios.
Ofrece el servicio de seguridad, el de
educación pública. Me parece que,
desde ese punto de vista la llegada de gente con
experiencia empresarial es bueno.
Eso es lo bueno. Pero, ¿ qué es
lo que los salvadoreños y areneros
deberían cuidar de ese nuevo modelo?
La parte en la que hay que tener cuidado y
donde ARENA también debe tener cuidado es
en la necesidad de establecer unos mecanismos de
transparencia en sus actos para que nadie piense
que se van a beneficiar, o se
beneficiarían con sus actos de gobierno,
frente a los intereses privados. Si la
lógica no me traiciona, y eso que
recién conocí a algunos de ellos,
creo que no es el dinero lo que buscan esos
empresarios. El dinero lo tienen como
consecuencia de sus empresas. Ahora buscan otra
cosa como es natural en el mundo. Buscan la
gloria de servir y compromisos mayores con el
país. Una de las supersticiones
más extendidas y falsas que existen es
que el patriotismo milita donde radica la
izquierda. Eso es una equivocación. El
patriotismo generalmente es más fuerte y
leal del lado de la derecha. La historia lo
prueba suficientemente. Igualmente el centro
puede ser perfectamente patriota. Decir lo
contrario es una verdadera tontera.
¿Deben
evitar, entonces, cualquier tipo de conflicto de
intereses?
Mi impresión es que si ARENA tiene la
madurez suficiente, deben darse cuenta del
peligro que significa el conflicto de intereses.
Eso deben evitarlo desde el principio
planteándose un esquema de transparencia
y de permanente auditoría, como ellos
harían con sus propias empresas.
Pienso que la decisión misma los
obliga a transparentarse, como dices, frente a
los medios de comunicación. De ahora en
adelante son figuras públicas cuyas
actuaciones en la esfera política
transforma las relaciones con los
periodistas.
Incluso, pienso que deben comenzar por
entender cómo funciona la prensa.
¿Tienes la misma impresión?
Sí y eso me parece bueno para sus
experiencias culturales. Esa gente tiene larga
trayectoria en el mundo empresarial. Han sido
ejecutivos y han creado riqueza. Pueden aplicar
técnicas que vienen del mundo empresarial
y eso es muy efectivo para cualquier Estado. Yo
recuerdo a un amigo que fue gobernador, durante
tres períodos, en Puerto Rico. Este es un
país que, a pesar de ser pequeño,
exporta 30 mil millones de dólares y
tiene un enorme presupuesto. El me contaba que
pudo comenzar a gobernar, eficientemente, en su
segundo período cuando descubrió
que tenía que depender de personas con
experiencia gerencial. Y colocó en los
principales cien puestos a personas con
experiencia gerencial. Fue entonces cuando pudo
realizar sus proyectos y medirlos, semanalmente,
exactamente igual que si trabajaran con
planeamiento estratégico y metas. Una
persona coordinó todos esos gerentes y
tuvieron resultados impresionantes. Es decir,
ocupó todo lo que es carpintería
del mundo gerencial y la llevó a la
política.
¿Crees que así se debe actuar
aquí?
Creo que los salvadoreños pueden
beneficiarse de eso. Muchas veces las personas
creen que la política es hacer discursos
o decir cosas inspiradoras.
Eso también es parte de la
política pero, quizá, es lo menos
sustancial. La otra es tener una visión
del país, saber con qué recursos
se cuenta, ser capaces de llevar adelante
planes, colocar gente.
Un buen gobernante no se sirve de nada si no
tiene unas cuantas opciones de colaboradores
eficientes. Debe verificar a cada paso que las
cosas se vayan haciendo en la dirección
correcta.
Debe recapitular para saber si los caminos
tomados son los correctos. Para eso, la
experiencia empresarial es muy positiva.
Buena administración
Pero los buenos políticos
también son capaces de crear grandes
visiones...
Sí pero si yo soy un elector y me
preguntan que quién va a gobernar mejor:
si el hombre que tiene una fábrica y que
crea riqueza, o el que se ha dedicado en su vida
a destruir una fábrica o a volar un
puente porque tiene una idea totalmente
abstracta de lo que es el progreso y el
desarrollo, no tengo la menor duda que las
posibilidades de acertar el creador de riqueza
son muchísimo más altas que las
del destructor de riqueza.
Bueno, la izquierda tiene encima un
rótulo como mal administradora que pocos
se lo han podido quitar de encima.
Sí. Tienen encima la vieja
tradición, constantemente verificada en
la realidad, de los desastres que cometen y las
locuras que hacen, entre otras cosas, porque no
entienden el proceso, porque han leído
malos libros y, los pocos que han leído,
los conducen a realizar disparates
garrafales.
He escuchado, sin embargo, también
entre algunos empresarios algún nivel de
susto. ¿Qué pasaría, se
preguntan, si esos buenos hombres de negocios
fracasan? ¿Ponen en peligro todo el
proyecto político?
Yo creo que no. Lo que va a ocurrir es que
algunos de ellos se van a la vida pública
y, quizá, abandonarían la vida
empresarial. A mí el experimento me
parece muy interesante. Si sale bien
aquí, va a alentar a otros grupos
empresariales de América Latina.
Los empresarios han sido, tradicionalmente,
muy opuestos a meterse en la política, a
pesar de las grandes colaboraciones que pueden
hacer. Debo reconocer que hay otros que han
equivocado el camino: sobornan gobernantes,
contribuyen a campañas y luego buscan
subsidios, protecciones, privilegios.
La ventaja de la clase empresarial
salvadoreña es que, por las razones que
sean, ha adquirido una formación liberal
en el sentido bueno de la palabra.
Y si, cuando lleguen al poder de una manera
clara, esta nueva generación de ARENA
traiciona ese punto de vista, lo harían
porque tomaron un camino distinto al que ellos
entendían que es el correcto.
Todos saben que la complicidad entre el mundo
empresarial y el gobierno para establecer
privilegios y conseguir subsidios es una de las
maneras de hundir la economía y de
perjudicar a los salvadoreños.
Es decir, si ellos se sirven del Estado como
una palanca para enriquecerse, estarían
traicionando sus principios. Saben,
perfectamente, eso y no creo que lo hagan.
La mayoría de las economías de
América está, actualmente,
enferma. El crecimiento esperado será
bajísimo, este año. En algunos
países como El Salvador se han hecho
reformas importantes; se privatizaron bienes
públicos. Se dieron pasos importantes
para mejorar la economía pero, pareciera,
que los vientos no soplan ahora favorablemente.
A todo ese largo trecho recorrido,
¿qué le agregarías para
tratar de cambiar esa tendencia
desfavorable?
Primero, no hay que desconcertarse pensando
que ya se hicieron las reformas
macroeconómicas.
Pero, un país puede tener un cuadro
macroeconómico perfecto y ser totalmente
atrasado. Europa tenía un caso como el de
Portugal.
La macroeconomía salvadoreña es
impresionante frente a Centroamérica pero
con alto nivel de pobreza. Es necesario invertir
en educación.
Eso sí: si no tuviera el poder
macroeconómico que tienen, El Salvador
estaría peor. Ahora también hay
que hacer un esfuerzo extraordinario para atraer
los centros de excelencia que hay en el mundo en
materia financiera, en educación.
Hay que reproducir, un poco, a una escala
distinta, lo que hicieron los japoneses a
mediados del siglo pasado.
De ahí la vieja anécdota de
aparecieron en Japón unas
cañoneras a asustarlos y obligarlos a
abrir sus puertas.
Llegaron a la conclusión, en 1853,
que, o ellos aprendían a hacer las cosas
como esos insolentes extranjeros imperialistas
que venían a molestarlos y los superaban,
o ellos eran barridos por esos personajes.
"Hay que agradecerles a los de la
marcha"
Carlos Alberto Montaner piensa que quienes
participaron en la marcha del 15 de septiembre
le hicieron un favor a ARENA que se debe
recordar, dentro de dos años, en la
televisión.
Con ironía piensa que los hacedores de
la publicidad de ARENA deben recordar esos
hechos dentro de dos años, cuando
esté en marcha la campaña
electoral.
¿Crees que los hechos que ocurrieron el
11 de septiembre provocarán una profunda
reforma entre la administración Bush y
las fuerzas políticas de izquierda de
América Latina, incluyendo el FMLN, en El
Salvador; las FARC, en Colombia; los
sandinistas, en Nicaragua, y el propio Hugo
Chávez, en Venezuela?
Yo creo que Estados Unidos va a entender que
hay una relación muy directa entre toda
esta familia ideológica terrorista
subversiva, contraria al estado de derecho,
profundamente anti occidental, profundamente
antiestadounidense. Lo que pasa ahora es parte
de un nuevo rompecabezas que va a ser armado. Es
una guerra contra todas esas cosas
antidemocráticas".
Pero esos nuevos hechos van a gravitar en la
visión que se tenga de Fidel castro, o el
mismo FMLN o los sandinistas..
Fidel Castro ha sido, durante cuatro
décadas, el hombre que le ha prestado
ayuda, dinero, armas, dirección
política, liderazgo a todos esos grupos y
países. Recuerdo la famosa
polémica entre el presidente Francisco
Flores y Fidel Castro en Panamá. Flores
le dijo: Usted es el responsable de incontables
muertes en mi país. La respuesta de
Castro fue desafiante: no lo niega y lo enmarca
dentro de una visión que tiene, a pesar
del colapso del mundo comunista, un
ímpetu totalitario y revolucionario.
Fidel nunca ha parado, ni un minuto, de hacer
eso. Un mes antes del atentado de Nueva York,
tres afganos pasaron por Gran Caimán.
Llegaron desde Cuba. Estaban coordinando
acciones terroristas. Hace algún tiempo,
Castro dijo una frase tremenda en la universidad
de Irán, cuando repitió que pronto
"tendremos de rodillas a los Estados Unidos"
No son hipócritas
¿Qué piensas cuando te cuentan
que todavía hay sectores en El Salvador
que marchan por las calles, después de
los atentados del 11 de septiembre, queman
banderas de Estados Unidos y saludan a Osama Bin
Laden?
Creo que hay que agradecerles a esos
movimientos protagonistas de partidos
antidemocráticos la gracia de sus actos.
Hay que agradecerles que su antidemocracia no es
hipócrita y que apoyan a un
sicópata que pretende destruir nuestro
medio de vida y que ataca sin ningún tipo
de compasión. Yo espero que dentro de dos
años se ponga en la televisión
salvadoreña a esos grupos mientras queman
banderas y aplauden a Bin Laden. Así
pueden recordarles a los salvadoreños
quiénes son esos personajes y qué
es lo que realmente tienen en su
corazón.