Canopy |

Fuente Revista D7, EDH

Pasar suspendido sobre un cafetal y sostenido por una polea y un arnés es una experiencia muy orgánica e intensa, en la que te puedes involucrar incluso si está lloviendo durante todo el día.

A finales del año pasado se inauguró en el occidente del país el Apaneca Canopy Tour, el cual cuenta con 12 tramos de cable suspendido sobre un autentico cafetal. La mitad de los tramos son cortos y la otra mitad son largos. El de mayor longitud tiene unos 300 pies y es el que saca gritos hasta en época seca.

Es este mismo tramo en el que cuando está despejado se pueden divisar tanto Apaneca como Juayúa, pero para el caso del invierno, pareciera que el cable se pierde en medio de la nube. Esto es simplemente alucinante.

Lo fresco de la zona es de esperarse durante todo el año y el recorrido se inicia a 1,700 metros sobre el nivel del mar. El mismo termina cuando desciendes hasta los 1,400 metros, siempre dentro del cafetal del cerro Chichicastepeque.

El guante que te sirve de freno difiere al que se utiliza en verano, ya que cuenta con una pieza de hule, lo que permite ejercer mayor fricción sobre el cable y reducir tu velocidad considerablemente. En varios de los tramos incluso tendrás que utilizar ambas manos para frenar.

Tendrás que ensayar un par de veces antes de tomar la práctica suficiente. De lo contrario los guías te recomendarán otra opción de viaje: ir de pasajero y ellos harán el resto. Esto también aplica para cuando son menores de edad o personas que lo soliciten desde un inicio. La idea es disfrutar de la vista y la experiencia.

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