Si eres de los que se deja atraer por el pasado histórico, con sus vestigios y sus testimonios orales, algunas de las montañas chalatecas, como La Montañona y El Manzano, son un refugio para ti.
Allí el conflicto armado ha dejado su huella, y los proyectos turísticos se han interesado en explotar. ¿Te puedes imaginar?. Una de las excombatientes, ahora inspectora ambiental de La Montañona, te muestra los tatús donde se refugiaba la izquierda, los árboles que reflejan en su corteza el impacto de las balas y los agujeros dejados por las bombas de 500 libras.
En El Manzano, el turismo histórico es también palpitante. Carlos Chacón, conocido como Maclovio, te lleva a recorrer las zonas donde la guerrilla solía levantar sus campamentos. “Es que muchos turistas quieren saber de las armas y de los aviones”, dice el guía.
Este parque natural exhibe reliquias de la guerra en su museo histórico natural. Hay allí casquillos de bombas de quinientas libras, piezas de helicópteros y unas dos mil fotografías de personas que murieron durante los doce años de conflicto.