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Marsella: la puerta del Mediterráneo

La ciudad de Marsella es la tercera urbe con mayor población en Francia después de París y Lyon. La vida portuaria y en la actualidad el turismo son los principales motores de su economía. Esta región de Provenza se ha caracterizado por la interacción de religiones, culturas y costumbres a través de las migraciones.

Por Tomás Guevara

Ene 13, 2018- 16:22

Marsella vive volcada al mar. Desde sus callejuelas en un trazado típico de una ciudad medieval se divisa el azul del Mediterráneo, esa inmensa puerta al mundo que durante muchos siglos ha constituido un puente de idas y vueltas a esta ciudad, ubicada en la paradisíaca costa azul francesa.

Hay un consenso general de que esta sería uno de los primeros asentamientos humanos de la Europa prehistórica, al existir yacimientos arqueológicos como las pinturas rupestres paleolíticas en la cueva submarina de Cosquer, en la zona de la Colonque de Morgiou, que indican que ya había humanos establecidos en este territorio entre 27 mil y 19 mil años antes de Cristo.

Con el paso de los siglos Marsella –en cualquiera de los vocablos para la morfología de su nombre- ha figurado como puerto estratégico y sobrevivido al florecimiento y decadencia de civilizaciones, como la griega, egipcia y de imperios como el romano para los que figuró como puerta clave en la cuenca mediterránea.

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Y no se diga en el mayor fenómeno que supuso una transformación de la humanidad como el nacimiento del cristianismo. En el centro de Marsella se ha descubierto uno de los cementerios pre cristianos en unas catacumbas bajo los cimientos de una iglesia ubicada a escasos metros del antiguo puerto de la ciudad.

También dicen algunas leyendas y la Iglesia da certeza de que en esta ciudad se refugió María Magdalena y otros seguidores del Mesías, luego de la persecución desatada para aplastar el movimiento fundado por Jesús de Nazaret. Es más, unas barquillas hechas con mazapán, típicas de Marsella, son un recuerdo colectivo a la barca sin remos en la que habría llegado la allegada a Cristo, cuya tumba se cree que está ubicada en unos acantilados en las afueras de la ciudad.

 

Pero la Marsella actual es una vibrante urbe que ha mejorado muchos de sus indicadores que la aquejaron durante décadas, al considerarla una zona insegura, insalubre y poco atractiva más que por su vida portuaria. Ahora ha despegado como una de las atracciones turísticas por descubrir en la costa azul de Francia, aunado a un despunte en la construcción de hoteles, condominios y otras infraestructuras propias del crecimiento urbanístico que impulsa este rubro.

 

Las visitas a la singular Catedral de Notre Dame de la Gare, ubicada en el pico de roca blanca más alto de la ciudad, es un reflejo del despunte turístico. Diariamente son cientos de visitantes que cuesta arriba intentan coronar la cumbre y llegar a la catedral desde cuya base se divisa una espectacular panorámica de la ciudad con el contraste de sus rojos tejados, rocas blancas y el impresionante azul del Mediterráneo.

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Tags Turismo

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