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Durante
el año 2004, el SLK presentó una total renovación
estética con clara influencia del superauto McLaren-Mercedes
SLR, con un diseño estilizado y agresivo.
La familia de los deportivos Mercedes comenzó con el
memorable alas de gaviota (MB 300 SL).
La proporción de las dimensiones ha aumentado en 72
milímetros de longitud y es 22 milímetros más
ancho. Sus características inseparables se mantienen:
capó alargado y cabina corta bastante cómoda.
El SLK tiene una línea bien agresiva gracias a la nariz
simulada sobre su capó y sus luces de xenón.
En la parte trasera, los grupos ópticos han sido concebidos
de tal forma que el vehículo parece moverse por la
sola gracia de sus formas.
Además de su estilo tan formidable, el SLK ofrece la
polivalencia de un coupé y un convertible de dos plazas
o roadster.
Una
capota metálica escamoteable destapa el sol y las estrellas
a los afortunados ocupantes en unos veinte segundos.
Con el techo cerrado la sensación no es precisamente
de amplitud. Después de todo el SLK es un carro de
capricho y si busca espacio por ese precio puede comprarse
un clase E.
El habitáculo es rico en detalles hermosos, como botones
acabados en aluminio, volante y asientos de piel (hay que
mencionar que como buen deportivo, la posición de los
ocupantes es bastante baja).
El cuadro de instrumentos tiene un diseño destacablemente
deportivo y lleno de clase y elegancia.
Allí mismo encontramos la computadora de a bordo. En
horas nocturnas, la iluminación blanca hace que se
vea espectacular.
Las sensaciones de manejo son interesantes. La dirección
es sólida y hace sentir como si las llantas del auto
están conectadas a sus manos, la suspensión
tiene un buen temple y en virajes raudos se siente con un
gran aplomo sobre la calzada.
La versión
probada (1.8 kompressor y 163 HP) acelera bien desde bajas
vueltas por la respuesta del compresor volumétrico;
las aceleraciones son suficientes para entusiasmarse dado
el bajo peso del auto.
Si quiere más poder hay dos motores opcionales un 3.2
V6 (280 HP) y un V8 4.0 (380HP).
Estas dos últimas versiones montarán la innovadora
caja automática de siete marchas, con la que se pueden
alcanzar prestaciones muy deportivas (de 0 a 100 km/h en 5,6
segundos).
Otro de los factores que influyen para que el SLK sea un auto
de gran agilidad es su excelente coeficiente de aerodinámica,
que es de cx= 0,32, algo sumamente eficaz cuando de alcanzar
grandes velocidades se trata.
Si la capacidad de rendimiento del auto lo excede, pues no
se preocupe, el Mercedes viene equipado con control de estabilidad,
control de tracción y frenos ABS. Todo esto le dará
la seguridad de llevar el auto a sus límites sin tener
ningún sobresalto.
El baúl tiene una gran capacidad cuando la capota está
puesta (300 litros), pero se ve reducida cuando se encuentra
plegada (208 litros). Aun así hay espacio para un par
de maletines para un fin de semana en la playa.
El auto también tiene varios compartimientos bastante
útiles detrás de los asientos para objetos relativamente
pequeños.
El SLK tiene un nuevo sistema de frenos de disco en las cuatro
ruedas con asistencia ABS aún más eficaz, control
de estabilidad, seis bolsas de aire con inflado variable de
acuerdo a la severidad del impacto y barras antivuelcos para
brindar máxima seguridad.
Además se ha mejorado la agilidad dinámica del
SLK, con un tren de rodadura totalmente nuevo.
Pino Miccolo Jr. / Julio R. Díaz
Fotos: Mauricio Cáceres
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