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BMW El premier

Su aparición estaba anticipada hace mucho. finalmente hemos tenido la oportunidad de manejar el novísimo serie 1 de BMW, el menor de la familia bávara, un representante más que digno en la categoría de los compactos, un BMW por derecho propio.

 
   

Premier es la palabra francesa para el ordinal primero, éste a su vez es sinónimo del número uno y el vocablo “premium” se deriva de la primera y significa lo mejor, lo máximo en su categoría. Así es el nuevo Serie 1.

La marca germana propone líneas y estética trazadas y perfiladas bajo el concepto de un auto deportivo.

Por el frente, sus riñones habituales en el centro de la parrilla están acompañados de unos llamativos faros dobles.

Sobresale una línea horizontal a media altura bien marcada, acentuando su estilo deportivo.

En su interior podemos observar su fino y clásico acabado, habitual en los BMW. El encendido es a través de un pulsante que nos recuerda a los autos de competencia.

La versión que probamos tenía los asientos con tapicería de tela y hay una con asientos de piel opcionales.

La sujeción es excelente. La posición de manejo es cómoda y a la vez deportiva.

El equipo de sonido brinda excelente fidelidad de reproducción; la operación es simple e intuitiva, además de que el aparato tiene un diseño elegante.

El espacio en las plazas delanteras es excelente, las piernas y los codos van bien ubicados y viajar a bordo resulta placentero.

La banca posterior es apropiada para dos adultos con toda comodidad. Los materiales son hermosos, con texturas suaves, y en colores oscuros matizados remates en aluminio; muy bonito.

Una vez en marcha, toda la información que el serie 1 nos transmite es sorprendente.

El DSC o sistema de regulación del tren de rodaje permite obtener los máximos puntajes en cuanto a seguridad activa.

Posee seis bolsas de aire, además neumáticos “runflat” (no tiene llanta de repuesto). Son llantas que tienen capacidad de rodar sin aire.

El estar involucrados en la F1 ha hecho que tecnología de punta no falte en los autos de serie BMW.

Ejemplo de ello es el propulsor cuatro cilindros y dos litros del 120i, que gusta por su dinamismo y sus 150 hp.

El comportamiento del motor es ejemplar. Entrega la potencia con autoridad y sin titubeos; la caja de seis velocidades es excelente para obtener todo lo mejor del dos litros.

La relación permite que, incluso en sexta marcha, el 120i siga devorando cifras en el velocímetro y supere con facilidad los 200 kph.

Las suspensiones ofrecen gran comodidad, aunque para ir a tono con el resto del auto poseen cierta dureza que no mengua sus cualidades de suavidad en marcha citadina.

En cambio, en carretera, especialmente en caminos montañosos como en el que lo probamos, el auto se pega como lapa, debido a su tracción trasera y a su electrizante reparto de pesos de 50% adelante y 50% atrás.

El agarre del auto es verdaderamente digno de halagos. La dirección altamente precisa hace un aporte espléndido a la experiencia de manejo.

Banco de pruebas

El propulsor mostró un rendimiento casi ejemplar. A la izquierda tenemos la entrega de potencia (HP), la cual registra un ascenso lineal que sólo se detiene con el corte de inyección. La cifra obtenida fueron 127. 24 HP.

El torque tiene una entrega plana con el valor máximo a tan solo 2,500 rpm, manteniendo un valor cercano al máximo hasta pasadas las 4,500 rpm. El valor máximo fue de 127.67 libras/pie (173 Nm).

A la derecha, la aceleración en tercera marcha. Fue de 88 a 120 kph en sólo cuatro segundos. En el mundo real puede variar, dependiendo de la altura, dirección del viento, peso, etc. La falta de rodamiento (tenía menos de 1000 km.) perjudicó al motor.



Pino Miccolo Jr./ Julio R. Díaz
Fotos: Herbert Saravia