| En nuestro país
la marca tiene una percepción muy sana. Sin embargo,
los corea nos vienen, con el Getz, a subrayar un compromiso
que se demuestra con esta creación: calidad.
Es
un auto versátil, con un tamaño compacto, pero
muy bien administrado que no supera los cuatro metros de longitud.
La silueta es alta y las formas que predominan son las curvas.
Se ve fresco y actual.
La versión que probamos (la 1.6 litros) contaba con
una discreta, pero muy acertada cola de pato, unos rines especiales
de 14 pulgadas y paragolpes del color de la carrocería,
un rojo que en catálogo se denomina “hip hop”.
En el interior es donde más se percibe la buena calidad,
pues tanto los materiales empleados como el ensamble y el
diseño hablan de un vehículo de primer nivel.
El tablero está fabricado de un material negro suave.
La consola central está rematada en aluminio simulado.
El espacio en la cabina es de lo más destacable, en
especial para la cabeza de los ocupantes de atrás.
La posición de manejo es ligeramente elevada —más
que en otros competidores del segmento— y el asiento
permite ir con las rodillas bien dobladas y la espalda recta,
lo que se agradece en viajes largos.
La disposición de los instrumentos es muy buena, los
mandos del climatizador están situados en la parte
media baja de la consola central, justo debajo del equipo
de sonido. Este último es uno de nuestros favoritos.
Se trata de un reproductor de discos compactos con capacidad
de leer formato MP3, algo que no ofrece nadie más en
esta clase de automóviles. El sonido es fiel y las
bocinas toleran razonablemente los abusos de volumen.
La percepción del camino es generosa gracias a su altura
y al buen tamaño del parabrisas. Su compartimiento
de carga se puede aumentar si abatimos los asientos traseros,
pudiendo transportar lo necesario para cada ocasión.
En
cuanto a rendimiento dinámico, el motor 1.6 de 16 válvulas
y doble eje de levas es sorprendente, pues cuando se lo exige
levanta revoluciones con gran rapidez y se gana velocidad
con facilidad; también es fácil acometer rebases
en tercera velocidad, pues dicha relación se acopla
de maravilla al motor. El propulsor del Getz puso una sonrisa
de satisfacción en quienes lo manejamos.
En curvas, la suspensión acusa su puesta a punto enfocada
a la comodidad. En la marcha cotidiana, el auto es suave y
los amortiguadores mantienen la comodidad a buen nivel en
suelos irregulares.
El equipo de seguridad del Getz lo conforman frenos de disco
en las ruedas delanteras y tambores en las posteriores. La
asistencia la pone el sistema ABS. También cuenta bolsa
de aire para el conductor.
Por su diseño vanguardista, su línea deportiva,
con el acabado que han sabido dar en sus detalles, el GETZ
será en muy poco tiempo un punto de referencia para
su segmento.
| ›
lo mejor |
| El
estilo fresco.
El reproductor de discos con MP3.
La calidad que se percibe en el habitáculo.
La respuesta del motor.
El espacio para la cabeza. |
| ›Lo
mejorable |
| En
curvas al límite no se siente tan divertido como
quisiéramos. |
Materiales
de buena factura en la cabina y rines
especiales de serie, hablan del esmero de los coreanos
al concebir este automóvil |
Pino Miccolo Jr./Redacción
SPEED.
Fotos: Mauricio Castro.
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