El auto que presentamos en estas páginas
es un MG de 1968, propiedad de don Carlos Ruiz, quien se ha
esmerado por tenerlo reluciente e impecable.
El
auto fue desarmado completamente para pintarlo y revisar que
cada parte funcionara perfectamente. Este MG fue pintado en
la cochera del señor Francis Renderos, quien consiguió
uno de los mejores pintores para que le diera vida.
Lo que nos impresionó al verlo fue que cada una de
sus insignias están donde deben estar y todos sus grupos
ópticos parecen nuevos.
En sus guardafangos posee una bandera de Inglaterra, que junto
a sus espectaculares rines de rayos y a las curvas que lo
recorren de punta a punta lo hacen ver muy bien parecido.
La parte trasera es muy singular, ya que además cuenta
con las luces de retroceso que van separadas de los “stops”.
Otra de las singulares características de este MG es
que su toma de gasolina la lleva en la parte de atrás.
Su
interior es sin lugar a dudas deportivo, pues monta un timón
de tres puntos, unos marcadores redondos en aluminio con fondo
negro y un asiento muy pequeño en la parte posterior.
El auto tiene un sonido armonioso, gracias a su motor de cuatro
cilindros y 1,800 C.C..
Al preguntarle lo que más le gusta de su MG, don Carlos
nos contestó: “Primero me encanta la sensación
de manejo, la cual te da seguridad; además la calidad
de la caja, pues cada cambio es muy preciso, y de afuera me
gusta todo el diseño”.
Jaime Vilanova Saleh
Fotos: Mauricio Castro
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