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EL RUIDO EN LOS LUGARES DE TRABAJO.
I.
Introducción.
Es
urgente informarse acerca de cómo la exposición a ruidos en el lugar de
trabajo puede influir en la salud y la seguridad de los trabajadores,
conocer los efectos en la salud de la exposición al ruido, cómo medir el
ruido, los métodos para combatir y controlar el ruido.
El
ruido puede ser molesto y perjudicar la capacidad de trabajar al
ocasionar tensión y perturbar la concentración. El ruido puede ocasionar
accidentes al dificultar las comunicaciones y señales de alarma. El
ruido puede provocar problemas de salud crónicos y, además, hacer que se
pierda el sentido del oído.
La
pérdida del sentido del oído a causa de la exposición a ruidos en el
lugar de trabajo es una de las enfermedades profesionales más comunes.
La exposición breve a un ruido excesivo puede ocasionar pérdida temporal
de la audición, que dure de unos pocos segundos a unos cuantos días.
La
exposición al ruido durante un largo período de tiempo puede provocar
una pérdida permanente de audición. La pérdida de audición que se va
produciendo a lo largo del tiempo no es siempre fácil de reconocer y,
desafortunadamente, la mayoría de los trabajadores no se dan cuenta de
que se están volviendo sordos hasta que su sentido del oído ha quedado
dañado permanentemente.
II. Efectos
en la salud de la exposición al ruido.
Los efectos en la
salud de la exposición al ruido dependen del nivel del ruido y de la
duración de la exposición.
A. Pérdida temporal de audición.
Al cabo de breve tiempo en un lugar de trabajo ruidoso a veces se nota
que no se puede oír muy bien y que le zumban a uno los oídos. Se
denomina desplazamiento temporal del umbral a esta afección. El zumbido
y la sensación de sordera desaparecen normalmente al cabo de poco tiempo
de estar alejado del ruido. Ahora bien, cuanto más tiempo se está
expuesto al ruido, más tiempo tarda el sentido del oído en volver a ser
"normal". Después de dejar el trabajo, puede costar varias horas
recuperarse, lo cual puede ocasionar problemas sociales, porque al
trabajador le puede resultar difícil oír lo que otras personas dicen o
puede querer escuchar la radio o la televisión más altas que el resto de
la familia.
B. Pérdida permanente de audición
Con el paso del tiempo, después de haber estado expuesto a un ruido
excesivo durante demasiado tiempo, los oídos no se recuperan y la
pérdida de audición pasa a ser permanente. La pérdida permanente de
audición no tiene cura. Este tipo de lesión del sentido del oído puede
deberse a una exposición prolongada a ruido elevado o, en algunos casos,
a exposiciones breves a ruidos elevadísimos. Si un trabajador empieza
a perder el oído, quizá observe primero que una charla normal u otros
sonidos, por ejemplo señales de alarma, empiezan a resultarle poco
claros. A menudo, los trabajadores se adaptan ("se acostumbran") a la
pérdida de audición ocasionada por ruidos dañinos en el lugar de
trabajo. Para oír la radio o la televisión, suben tanto el volumen que
molesta al resto de la familia. "Acostumbrarse" al ruido significa que
se está perdiendo lentamente la audición.
Es
importante que tanto usted como sus colegas de trabajo perciban cuanto
antes los síntomas de la pérdida de audición. Los tests o pruebas de
audición son la única manera de saber si un trabajador padece realmente
pérdida de audición, también las reacciones de nuevos trabajadores o de
visitantes a un lugar de trabajo ruidoso pueden indicar si existe un
problema de ruidos, por ejemplo, si tienen que gritar, se tapan los
oídos o se marchan "corriendo".
C. Otros
efectos
Además
de la pérdida de audición, la exposición al ruido en el lugar de trabajo
puede provocar otros problemas, entre ellos problemas de salud crónicos:
· El ruido aumenta la tensión, lo cual puede dar lugar a distintos
problemas de salud, entre ellos trastornos cardíacos, estomacales y
nerviosos. Se sospecha que el ruido es una de las causas de las
enfermedades cardíacas y las úlceras de estómago. · Los obreros
expuestos al ruido puede quejarse de nerviosismo, insomnio y fatiga (se
sienten cansados todo el tiempo). · Una exposición excesiva al ruido
puede disminuir además la productividad y ocasionar porcentajes elevados
de absentismo.
III. La
medición del ruido.
A.
Decibelios.
Los
sonidos tienen distintas intensidades (fuerza). La intensidad se mide en
unidades denominadas decibelios (dB) o dB(A). La escala de los
decibelios no es una escala normal, sino una escala logarítmica, lo cual
quiere decir que un pequeño aumento del nivel de decibelios es, en
realidad, un gran aumento del nivel de ruido. Por ejemplo, si se
aumenta un sonido en 3 dB en cualquier nivel, los oídos nos dirán que el
sonido se ha duplicado aproximadamente en volumen. De igual modo, si se
disminuye un sonido en 3 dB, los oídos sentirán que el volumen ha
disminuido a la mitad. Así pues, un aumento de 90 dB a 93 dB, significa
que se ha duplicado el nivel de ruido. Ahora bien, un aumento de 10 dB
en cualquier nivel (por ejemplo, de 80 dB a 90 dB) significa que la
intensidad del ruido ha aumentado diez veces. Para detectar todos los
problemas de ruidos que hay en el lugar de trabajo, lo primero que hay
que hacer es medir el ruido de cada fuente por separado. Por ejemplo, si
cada una de dos fuentes distintas de ruido en un lugar de trabajo crea
80 dB, el nivel de ruido que hacen juntas es de 83 dB (no de 160 dB).
Así pues, cuando se considera la cantidad de ruido que ambas fuentes
producen juntas, se ha duplicado el nivel de ruido.
B.
Niveles de ruido seguros.
¿Existe
un nivel de ruido seguro? La existencia de un nivel de ruido seguro
depende esencialmente de dos cosas: 1) el nivel (volumen) del ruido; y
2) durante cuánto tiempo se está expuesto al ruido. El nivel de ruido
que permiten las normas sobre ruido de la mayoría de los países es, por
lo general, de 85-90 dB durante una jornada laboral de ocho horas
(aunque algunos países recomiendan que los niveles de ruido sean incluso
inferiores a éste). Se puede tolerar la exposición a niveles
superiores de ruido durante períodos inferiores a ocho horas de
exposición. Así, por ejemplo, los obreros no deben estar expuestos a
niveles de ruido superiores a 95 dB durante más de cuatro horas al día.
A los obreros expuestos hay que facilitarles protección de los oídos
cuando estén expuestos a ese nivel y deben rotar, saliendo de las zonas
de ruido, al cabo de cuatro horas de trabajo continuo. Naturalmente,
antes de utilizar protección para los oídos y de rotar a los obreros, se
debe hacer todo lo posible para disminuir el ruido utilizando controles
mecánicos. El límite de exposición de ocho horas al día que figura en
una norma sobre ruido es la cantidad total de ruido a la que un
trabajador puede estar expuesto durante un período de ocho horas. Así
pues, se deben sumar los niveles de ruido a los que se está expuesto a
lo largo del día para ver si superan los 85-90 dB. Nota: nunca deben
estar expuestos los trabajadores a más de 140 dB de ruido impulsivo
(normalmente, un ruido muy alto que se produce sólo una vez) en un
momento dado.
En el
gráfico siguiente figuran los límites recomendados de exposición al
ruido según el número de horas que se esté expuesto a él.
|
No. de horas de exposición |
Nivel del sonido en dB |
|
8 |
90 |
|
6 |
92 |
|
4 |
95 |
|
3 |
97 |
|
2 |
100 |
|
1 1/2 |
102 |
|
1 |
105 |
|
1/2 |
110 |
|
1/4 o menos |
115 |
IV. Métodos
para controlar y combatir el ruido ¿Cómo controlar y
combatir el ruido?
El
ruido en el lugar de trabajo se puede controlar y combatir: 1) en su
fuente; 2) poniéndole barreras; y 3) en el trabajador mismo.
1. En su
fuente.
Al
igual que con otros tipos de exposición, la mejor manera de evitarlo es
eliminar el riesgo. Así pues, combatir el ruido en su fuente es la mejor
manera de controlar el ruido y, además, a menudo puede ser más barato
que cualquier otro método. Para aplicar este método, puede ser necesario
sustituir alguna máquina ruidosa. El propio fabricante puede combatir el
ruido en la fuente, haciendo que los aparatos no sean ruidosos. Hoy día,
muchas máquinas deben ajustarse a las normas vigentes sobre ruidos y,
por lo tanto, antes de adquirir nuevas máquinas (por ejemplo, prensas,
perforadoras, etc.), se debe comprobar si cumplen las normas sobre
ruidos. Es mejor dotar de un silenciador a la máquina que poner
protectores de los oídos a los trabajadores. ¡Error! Marcador no
definido. ¡Error! Marcador no definido. También son eficaces para
disminuir los niveles de ruido el mantenimiento y la lubricación
periódicos y la sustitución de las piezas gastadas o defectuosas. Se
puede reducir el ruido que causa la manera en que se manipulan los
materiales con medidas como las siguientes: · aumentar la rigidez de
los recipientes contra los que chocan objetos, o dotarlos de
amortiguadores; · utilizar caucho blando o plástico para los
impactos fuertes; · disminuir la velocidad de las correas o bandas
transportadoras; · utilizar transportadoras de correa en lugar de
las de rodillo.
2.
Barreras.
Si no
se puede controlar el ruido en la fuente, puede ser necesario aislar la
máquina, alzar barreras que disminuyan el sonido entre la fuente y el
trabajador o aumentar la distancia entre el trabajador y la fuente.
Si una pequeña fuente sonora produce un nivel de sonido de 90 dB a una
distancia de 1 metro, el nivel sonoro a una distancia de 2 metros será
de84 dB, a 4 metros de 78 dB, etc.
3. En
el propio trabajador.
El
control del ruido en el propio trabajador, utilizando protección de los
oídos es, desafortunadamente, la forma más habitual, pero la menos
eficaz, de controlar y combatir el ruido. Obligar al trabajador a
adaptarse al lugar de trabajo es siempre la forma menos conveniente de
protección frente a cualquier riesgo. Por lo general, hay dos tipos de
protección de los oídos: tapones de oídos y orejeras. Ambos tienen por
objeto evitar que un ruido excesivo llegue al oído interno. Los
tapones para los oídos se meten en el oído y pueden ser de materias muy
distintas, entre ellas caucho, plástico o cualquier otra que se ajuste
bien dentro del oído. Son el tipo menos conveniente de protección del
oído, porque no protegen en realidad con gran eficacia del ruido y
pueden infectar los oídos si queda dentro de ellos algún pedazo del
tapón o si se utiliza un tapón sucio. No se debe utilizar algodón en
rama para proteger los oídos.
Tapones de oídos y orejeras:
1) Fibras
refractarias al ruido que se pueden moldear; 2) Fibras acústicas
recubiertas de plástico; 3) Plástico expandible; 4) Tapones de
oídos de plástico que se pueden utilizar más de una vez; 5) Orejeras.
Las orejeras protegen más que los tapones de oídos si se utilizan
correctamente. Cubren toda la zona del oído y lo protegen del ruido. Son
menos eficaces si no se ajustan perfectamente o si además de ellas se
llevan lentes. La protección de los oídos es el método menos
aceptable de combatir un problema de ruido en el lugar de trabajo,
porque: · El ruido sigue estando ahí: no se ha reducido; · Si
hace calor y hay humedad los trabajadores suelen preferir los tapones de
oídos (que son menos eficaces) porque las orejeras hacen sudar y estar
incómodo; · Los trabajadores no pueden comunicarse entre sí ni
pueden oír las señales de alarma; · Si se facilita protección de los
oídos en lugar de combatir el ruido en la fábrica, la empresa pasa la
responsabilidad al trabajador y éste tiene la culpa si contrae sordera.
Comité de Seguridad Industrial y salud Ocupacional.
(CoSIHO).
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