LEmprendieron el viaje en una vieja camioneta, cuatro mochilas de ropa, instrumentos musicales,
colchonetas, sus discos y 300 dólares para todos y todo el viaje, de estos la mitad se les fue
en hospedaje.
Ellos son cinco chavos chapines que partieron de su tierra natal para vencer obstáculos y concretar sus sueños de ser reconocidos como banda de pop rock y llegar un día a México donde ansían que una disquera los escuche y los contrate.
Todos cuentan con una larga experiencia profesional en música, pues estudiaban en el Conservatorio Nacional de Música de Guatemala, en donde la carrera de bachillerato dura siete años, sí, 7, de los cuales hicieron unos 2 ó 3 y que por los mismos motivos del viaje tuvieron que desertar. “Había muchos sueños de realizar esta carrera, de conocer estos países, que la gente escuche nuestra propuesta”, dice Pedro Salazar.
La primera semana que llegaron no fue nada fácil para ellos, pues las bolas ya se les estaban terminando y no conseguían tocar en ningún lado. Dos de ellos tuvieron que subirse a cantar a un bus, y les fue ¡muy bien!. Luego tocaron a un bajísimo precio en un bar, y no fue hasta que los bichos de Frigüey les prestaron sus instrumentos y lograron darse a conocer y les salió un contrato por un mes en un bar de la Zona Rosa.
“El Salvador nos abrió las puertas y los brazos, aquí sí te tratan como un hermano centroamericano”, cuenta Junio Jocol. Y si los querés ver en vivo andate el viernes y sábado a Puerto Escondido en
la Zona.
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