Vicentico, un gran
pibe
Los
rayos de Vicentico alcanzaron el cielo de la guanaxia en la
reventazón de la Costa del Sol, en un día poco
común para los fieles: Viernes Santo. La reacción
de la raza no se hizo esperar; corear, saltar y hasta llorar
con sus éxitos propios o de los Cadillacs fue un orgasmo
musical.
Claudia
Montes
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| Fotos/Maritza
Santos |
Un ritual
de rock latino se vivió bajo la hermosa luna llena
amarillenta del Viernes Santo. En escena, el ídolo
de tantos apareció encapuchado en el escenario ante
la mirada atónita de más de mil almas sedientas
que enloquecieron eufóricos al verle, pues lo esparaban
tanto, como los fieles a la resurrección.
En los parlantes, una voz quebradiza inigualable emanaba de
su garganta Algo contigo, Todo está
inundado, La culpa, Las armas,
Se despierta la ciudad, Tiburón,
Los caminos de la vida, que son parte del repertorio
de sus dos discos como solista Vicentico y Los
Rayos.
La raza coreó eufórica una y otra vez todas
sus rolas. Mientras que otros guardaban la esperanza de que
cantara los éxitos de la banda que lo consagró
Los Fabulosos Cadillacs. Dicho y hecho, los temas
de su autoría con la banda, como anunció con
una versión más tranquilita fueron lanzados
por éste. El satánico doctor Cadillacs,
Carnaval toda la vida, Basta de llamarme
así y Vasos vacíos hicieron
que la llama se prendiera aún más y diera paso
al tradicional mosh del ska.
QUE LLUEVA BOLUDOS
Vicentico
invitó a invocar a la lluvia más de alguna vez.
Sus pocas pero profundas palabras eran recibidas como agua
sagrada.
La luna no se opacó en ningún momento y el ritual
continuó por más de dos horas ante la primera
despedida de este pibe.
Los gritos histéricos de ¡otra!, ¡otra!,
¡matador! ¡matador!, lo hicieron volver, tomar
su guitarra y complacer a la muchedumbre que lo aclamaba como
a la lluvia.
Las lonjitas de más no le impedían bailar y
gozar igual que el público que lo idolatra.
Muchos insistían con los Cadillacs, otros hicieron
alarde de la mala cultura nuestra y casi que se lo suenan
con una lata de cerveza. El matador, como era
de esperarse, no llegó, pero éste retornó
por tercera vez al escenario para entonar una última
rola. No cabe duda que Vicentico seguirá siendo por
muchos años más un gran pibe.
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| De
lujo. Una banda con músicos de primera calidad,
seleccionados por el mismo Vicentico, lo acompañan
en todos los patines. |
Este
pibe no cabe duda que se entrega igual que antes a sus
conciertos. |
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La
albiceleste se hizo presente en el concierto para darle
la bienvenida a su hijo. |
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| La
majada coreó, saltó y gozó a lo grande
el show de Vicentico. Un sueño realizado para sus
fans de corazón. |
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