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Los bartenders de
Sivar
¿Recuerdan a un veinteañero, allá por
1988, haciendo auténticos malabares con botellas
en la película Cocktail?, ¿cómo
olvidarlo? Sí, era Tom Cruise, pues así como
él hay muchos bichos y bichas salvoreñas que
se ganan la vida al son de la música y de las botellas.
Angélica
Avendaño
Redacción Planeta
Se
trata de los bartenders, como los conocemos. Es su mayoría
son jóvenes emprendedores y estudiantes universitarios
que al caer la noche se preparan para salir a trabajar mientras
la mayoría de los chicos y chicas se arreglan para
tripear o simplemente para dormir.
Pero, a falta de pan, agua, y como en Sívar no hay
muchos trabajos para escoger, estos bichos se las arreglan
para salir adelante con este trabajo divertido, como ellos
mismos lo describen.
Su labor consiste en preparar esos riquísimos ron
collins, mojito, daiquirí, martínis, cuba
libre, margarita, cosmopolitan, blue monday... en fin, todas
las combinaciones de licores habidas y por haber. Mientras
bailan hacen piruetas o coquetean con algunas clientes.
También se encargan de atenderte a vos y a tus amigos
en una noche de party. A veces hasta te sorprenden porque
están a la expectativa de lo que necesitás.
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Lo más difícil de ser un bartender
es tirar las botellas, todavía me cuesta pero
con la práctica lo voy aprender.
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Son los protagonistas de la noche, los reyes de la fiesta
que se encargan de ponerle nombre a la diversión.
Ellos se destacan por su sentido del humor, su ánimo
contagiante, destreza y agilidad para lanzar botellas al
aire mientras preparan un rico coctel.
Como sucede en el restaurante Mai Thai, La Cantina del Patrón,
Stanza entre otros sitios que recorrimos en la Guanaxia.
Entretenimiento con botellas
Yo entré en esto accidentalmente, no tenía
trabajo me fuí de mi casa y ya de repente esto se
convirtió en mi vida. Adoro lo que hago, es como
mi pasatiempo pagado, así lo afirma Frank Molina,
bartender del restaurante Mai Thai.
Mientras que Luis Molina, bartender del bar Stanza, nos
dice: A mí me gusta mi trabajo porque es divertido,
me gusta preparar tragos, hacer combinaciones. Disfruto
lo que hago.
Ambos jóvenes nos cuenta que este oficio no es para
cualquiera, porque al igual que todo trabajo, requiere de
responsabilidad, puntualidad y sacrificio.
Para estos bichos lo más complicado es dividirse
entre el trabajo y los estudios, puesto que sus horas laborales
terminan al comenzar sus horas de estudios.
Aparte de que tienen que aprenderse entre 50 y 300 cócteles,
los que deben preparar en menos de 40 segundos. Además
de trabajar con la presión de un lleno total, de
esos donde el local está a reventar y lidiar con
los clientes necios porque los hay, sobre todo
cuando están muy tomados.
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todos los bartenders
de acá tenemos un entrenamiento muy duro y
riguroso, quizás lo que más me costo
aprender es tener una vista periférica, es
decir la atención de los detalles, en todo
momento.
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Y sobre todo hacerle de showbarman, donde las botellas
sirven como materiales acrobáticos o incluso malabarismo;
juegan con ellas, las lanzan al aire, mientras atienden
a los clientes haciendo un montón de piruetas que
practican en el tiempo libre. Hasta son capaces de hacer
magia con los tragos.
¿Te animás a ser bartender?
Si querés ser un o una bartender necesitás
practicar mucho y sobre todo preparar y aprenderte las combinaciones
de los tragos. La amabilidad es una de las claves para obtener
este trabajo.
Manejar la situación es otra de las claves que tenés
que tener presente más a la hora de lidiar con los
clientes cuando éstos se ponen necios.
Ya que comenzás a trabajar te enamorás de
los verdes. No permitás que eso acabe con tus sueños
de ser un profesional. Por lo tanto no descuidés
tus estudios, acordate que podés salir adelante con
el cartón en la mano.
Y sobretodo no abusés del desvelo ni del licor, que
nada dejan. Es interesante conocer, pero todo con medida.
Curvas femeninas detrás de la barra
Ver en las discos y bares a chicas agitando cocteles, decorando
copas o sirviendo cervezas al ritmo de la música,
no es nuevo.
Ahora las mujeres también quieren aprender y profesionalizarse
en esto que le llaman bartender.
En la Cantina del Patrón encontramos a ocho cheras
cuatros de ellas salvadoreñas y el resto costarricenses.
Todas se hacen llamar las Coyotas.
Trabajan al ritmo de la música y de las botellas.
La alegría con la que realizan sus tareas es muy
contagiante y le da un ambiente especial al lugar.
Su especialidad es servir tragos y la bailada, puesto que
realizan un show a las meras doce de la noche de jueves
a sábados.
Una vez que termina la noche y sus asignaciones, se dirigen
a sus casas a descansar o a continuar con sus labores diarias
o universitarias.
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