|

Sin nachos ni palomitas
Universal Studios es un lugar en donde la ficción
impera y tus ojos son testigos de ello. Ahí vos te
convertís en protagonista de tu película favorita...
aunque sólo tengas el papel de extra.
Claudia
Montes
Redacción Planeta
La
ficción no supera la realidad, dicen por ahí.
Puede que no, pero sí que se asemeja y te saca más
de un alarido despavorido.
Nos adentramos como pollos recién llegados a la granja,
al mágico mundo de Universal Studios y para comenzar
nuestro tour maratónico decidimos conocer el castillo
embrujado de Van Helsing, en donde habitan criaturas
extrañas y macabras que te saludan amablemente mientras
pasas por un puente colgante y túneles oscuros.
Luego de tan escalofriante experiencia nos fuimos a meter
a otra no menos emocionante que ésta: El regreso
de la momia. Tras una larguísima cola en donde
te divertís viendo los más exóticos
peinados y atuendos de la people presente de todas partes
del globo terráqueo, logramos introducirnos a las
pirámides de Egipto, en donde habita
una momia malhumorada.
Ésta salió de su sarcófago y nos jaló
del carrito en que íbamos, que no se alejaba mucho
al de un tour en montaña rusa, y nos hizo gritar
eufóricamente. Afuera, para que no se te olvide el
sustito, había una foto de vos y tus amigos con cara
de haber visto un fantasma, que te toman durante el recorrido,
pero daba más susto el precio al que te la quieren
vender.
Continuando
con nuestro espíritu aventurero nos fuimos a ver
a unas criaturas de más de dos mil años, en
donde todas y todos se apellidan Saurios. Aquí
fuimos testigos de la voracidad de su apetito (mientras
no fuéramos nosotros su manjar). Salimos ilesos de
su Parque Jurássico, un poco mojados y acalambrados
nada más.
El Studios tour
Para bajar un poco las emociones fuertes experimentadas
nos fuimos al Studios tour, donde la exhaltación
no faltó también.
El recorrido iba desde el viejo Oeste hasta la aldea nevada
de El Grinch. ¡Ah!, sin dejar de lado
los lugares que te encontrás en el camino, como el
set de La guerra de los mundos, entre otras.
Así, de repente un edificio prendió en llamas,
un helicóptero se incendiaba, una pared giraba y
una inundación amenazaba con sumergirte, pero el
agua, increíblemente, sólo roza tu ropa, mientras
Tiburón y King Kong te echan su agradable
aliento que hace que tú te sientas parte... o víctima
de los efectos de la película.


La Guerra de los mundos fue la causante de que
este avión quedara partido por mitad.

Hard Rock Café es una visita obligada
|