::Haz click::

::Haz Click::

 

 

TENGO SIDA, SOY
MADRE FELIZ

KARLA Y ESTELA SON DOS JÓVENES MADRES AFECTADAS POR EL VIH/SIDA J AHORA NOS CUENTAN SUS HISTORIAS.

Angeélcia Avendaño
Redacción Planeta

Karla 28 años

LE PEDÍ MUCHO A DIOS. AHORA MI HIJO ESTÁ ESTABLE, TIENE OCHO AÑOS Y ESTA TOMANDO MEDICAMENTOS.

“Contraje la infección cuando tenía 20 años, por medio de una relación sexual con mi esposo. Uno confía en la pareja y nunca se protege, piensa que ellos son fieles.

Tenía ocho meses de embarazo cuando me enteré; me llegaron a decir que tenía SIDA y que me iba a morir.

Me sentí muy preocupada, quería morir. Me dije: aquí terminó toda mi vida, y empecé a cuestionarme tantas cosas, ¿qué será de mi hijo?, ¿qué voy hacer ahora? Por un momento pensé en matarme, luego pensaba ¿cómo es que tengo esto si me siento bien? Me hice la desentendida por cuatro años, yo no quería nada ni pensaba en eso, no busqué ayuda ni información.

Por las noches lloraba, me servía para desahogarme. A mi esposo no le dije porque no veía ninguna reacción en mí, no me preocupé y tampoco le reclamé. En un principio pensé que yo era la culpable; que si yo le decía, él me iba a dejar o me pegaría.

Cumpliendo cuatro años mi niño presentó síntomas, le daban vómitos, diarrea y calentura. Lo llevé como tres veces a la unidad de salud dos semanas seguidas, entonces el doctor me dijo: “Ya es mucho, vamos a hacerle unas pruebas al niño”. Le realizaron la prueba ELISA y salió positivo.

Fue allí cuando empecé a tomar conciencia de la situación en la que estaba pasando y de ver a mi hijo que se estaba enfermando. Cuando le dije a mi esposo que yo tenía SIDA y el niño también, él me dijo. “De cualquier cosa nos íbamos a morir”. Asumí que él ya sabía y que no me quiso decir, quizás por miedo.

Volví a salir embarazada, pero busqué información. Asistí a todos los controles y antes de tenerlo me fui al hospital para que me hicieran las pruebas necesarias. Me dieron medicamentos para que el niño no adquiriera el virus. Al principio salió positivo porque todavía tenía células mías, pero me dijo el doctor que era probable que cuando él desarrollara sus defensas las iba a expulsar y gracias a Dios así fue. Hoy mi segundo hijo tiene cinco años y vive sin el virus.

Mi esposo cayó en depresión y poco a poco se fue enfermando. Él tampoco quiso información. Siempre le decía que fuéramos al hospital y nunca quiso, hasta que se puso bien grave. Me lo llevé a la fuerza al hospital donde quedó ingresado como ocho días y luego falleció de neumonía y un parásito se le había ido al cerebro, murió en mis brazos.

Cuando pasó todo esto, mi hijo se puso más grave y tuve que ingresarlo, entonces yo pensé que no iba a dejar que pasara y que las cosas se iban a arreglar.

Tuve mucho miedo, porque jamás en mi vida había trabajado y no sabía cómo haría. Pensé ¿dónde voy a buscar trabajo? Le pedí mucho a Dios. Ahora mi hijo está estable, y está tomando medicamentos.
Ha sido difícil, hay momentos en que me siento mal y me dan ataques de depresión, pero luego pienso en
mis hijos y recobro fuerzas para no dejarme caer.

Trabajo en la Fundación Atlacatl y tengo el privilegio de poder ayudar a los demás jóvenes en las charlas que damos. No les digo que no tengan relaciones sexuales, porque es mentira, siempre lo hacen; pero sí, que se cuiden que se protejan y que se fijen con quién lo van hacer.

Me siento útil y feliz, el virus no se ha desarrollado y tengo novio.

Él sabe mi condición, siempre le he dicho la verdad, no me gustaría engañarlo y que las cosas pasen a más; cometer un error y que después me vaya a sentir culpable, con mi hijo es suficiente.

Me hace sentir bien, me hace pensar en que en la vida sigue y que hay oportunidades, no sólo se vive una etapa y ahí quedamos estancados, sino que la vida sigue y podemos encontrar personas mucho mejores que las que hemos encontrado, siempre hay alguien mejor”.

UNO CONFÍA EN LA PAREJA Y NUNCA SE PROTEGE, pensando QUE ELLOS SON FIELES.


 

Estela, 29 años

“Por la enfermedad de mi esposo hace cuatro años me enteré que soy VIH positiva. Tenía 25 años cuando me diagnosticaron el virus.

Él había estado enfermo varios meses, pero no sabíamos que era positivo y los doctores no le habían realizado la prueba. Después de ver que no mejoraba y que cada día se ponía más delicado le realizaron la prueba ELISA y por medio de ésta nos dimos cuenta de que era positivo. Luego me hicieron la prueba a mí.

Cuando me dieron el diagnóstico me sentí nerviosa, y me pregunté por qué me había sucedido esto. Él se sentía culpable, pero en ningún momento le reclamé; lo que hice fue ayudarlo y apoyarlo porque ya estaba en etapa terminal. Le hicimos exámenes a mis hijos y gracias a Dios salieron negativos.

Mi esposo murió en febrero del 2001. Desde entonces me ha tocado salir adelante con mis niños, de ocho y seis años. Gracias a Dios cuento con el apoyo de mis papás y de la familia de mi esposo.

Al principio, mis papás y mi suegra se sintieron mal porque no teníamos información, solamente la básica, pero gracias a los talleres que he recibido les he brindado la información correcta y ellos me han apoyado.

A veces platicaba con mi esposo y me decía que no hubiera querido dañarme, la verdad es que él sabía lo que tenía y se sentía culpable. Incluso un día me dijo que si mis papás lo rechazaban por lo que había hecho él lo iba a aceptar porque sabía que había sido culpa de él.

Después de su muerte hubo un tiempo en que no hablaba con nadie, me dolía, me hacía falta. Y cuando los niños me preguntaban me llenaba de sentimientos y lloraba.

He tratado de sobrellevar esta carga y gracias a Dios me siento bien; ayudé a mi esposo hasta el final. Lo
he aceptado y siento que lo he manejado. No me he deprimido por lo que tengo y simplemente sigo adelante. A veces ni me acuerdo que tengo VIH, aunque tengo mis precauciones y responsabilidades.

Mi situación me ha servido para unirme más a mi familia, para valorar mi vida, y para darme cuenta de que valgo más que cuando no era portadora.

Estoy contenta porque colaboro en la unidad de salud de Santa Ana en charlas sobre prevención, el uso correcto del condón y para que no siga propagándose el SIDA. Esto me sirve mucho porque doy consejería y comparto mi experiencia con los demás jóvenes”.

AFECTADA POR EL VIRUS VIH/SIDA ESTELA RECONOCE QUE VALE MÁS AHORA QUE CUANDO NO LO TENÍA.


LA CLAVE
ESTAR INFORMADO

¿Sabes cómo se transmite el SIDA?, ¿ya te has hecho la prueba del VIH? Para muchos, el tema no es desconocido, ¿y para vos?.

Angeélcia Avendaño
Redacción Planeta

CUANDO ME DIERON EL DIAGNÓSTICO ME SENTÍ NERVIOSA, ME PREGUNTÉ POR QUÉ ME HABÍA SUCEDIDO ESTO. MI ESPOSO SE SENTÍA CULPABLE, PERO EN NINGUN MOMENTO LE RECLAMÉ.

Muchos jóvenes se enfrentan a diario con diversas interrogantes sobre su sexualidad y la curiosidad por saber más sobre el virus de inmunodeficiencia. Otros, por el contrario, ejercen una vida sexual activa, ya sea con una pareja o con varias, y les entra el “gusanito” de la duda sobre “¿tendré SIDA?”.

Por un lado escuchamos que la abstinencia de las relaciones sexuales es la mejor garantía para evitar cualquier contagio.

Y efectivamente este método es el más eficaz y el ideal. Pero, ¿qué pasa cuando las hormonas se disparan y no podés controlarlas? De allí surge la urgente necesidad de abordar el VIH entre los jóvenes.

¿DÓNDE ACUDIR?
Antes que todo debés saber que existen actualmente instituciones que velan por darte a conocer todo sobre el VIH. La Fundación Nacional para la Prevención, Educación y compañamiento de la persona VIH/SIDA (FUNDASIDA) es una de ellas.

Cuenta con el programa multiplicadores o educadores de padres, que consiste en educar a jóvenes para que éstos puedan compartir el mensaje a otros.

Y la consejería está orientada a tomar decisiones responsables para la prevención de embarazos no planificados, enfermedades de transmición sexual (ITS), VIH/SIDA y a contribuir a las relaciones de padres, maestros e hijos.

Aparte de estos dos programas han implementado otra estrategia que es el Fundafest, un festival juvenil donde llevan música y juegos educativos.

Y en el caso del área médica tenés la opción de acercarte y pedir cualquier inquietud que vos tengas o realizarte la prueba.

Cabe destacar que para que recibás este servicio no importa tu edad, sólo que hayás iniciado tu actividad sexual; incluso podés llegar con tu pareja.

Pero si no querés que te vean la “face” podés acudir al CALLSIDA (2225-1160), la línea confidencial que te ayudará a disipar cualquier duda.

El Ministerio de Salud también cuenta con una línea telefónica gratuita, llamá al 7800-7012.

 

 

< D E R E C H O S - R E S E R V A D O S >
::elsalvador.com::
1999 :: 2005

Prohibida su reproducción total o parcial sin previo consentimiento de su titular

E-mail: planetaalternativo@elsalvador.com
Webmaster: 357@elsalvador.com

CREDITOS

11a. Calle Oriente #271, San Salvador, El Salvador, C.A.
Teléfonos: 271-0100, ext. 7837 y 7838
Fax: 2715432