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Paraíso metalero
El
concierto de Gaias Pendulum el pasado domingo fue todo un
éxíto, tanto en el show como en la organización.
Redacción
Planeta
Alex
Suárez /Jonathan Flores
La agrupación colombiana mostró a los metaleros
salvadoreños el poder del violet gothic,
género que ellos crearon para manifestar sus ideas.
El tan esperado día del concierto llegó y
muchos rockeros guanacos se trasladaron de diferentes lugares
de nuestro país hasta la feria internacional para
recibir las buenas vibras de los colombianos.
A las dos de la tarde, en los alrededores de la feria no
había más de cincuenta personas, y muchos
predecían que poca mara llegaría, argumentaban
que estaba caro, y otros llegaron a examinar el sitio perfecto
para colarse y entrar sin pagar, cosa que resultó
imposible.
Poco a poco, los metaleros de negro se tomaron la acera
de la feria para departir un par de tragos, y en el mejor
de los casos, unas birrias. Otros sólo esperaban
el momento para abrir las puertas y entrar al pabellón
donde sería el toque.
El ambiente se mostraba tranquilo mientras la policía
revisaba a la majada para que no ingresara guarón
y objetos cortopunzantes. Uno por uno los metaleros entraron
hasta formar una buena cantidad dentro del lugar.
El grupo encargado de abrir el toque fue Selvtier, quienes
por más de media hora tocaron un buen set; luego
cedieron el escenario a Tiara, que tocó otra media
hora. El musicón nacional estuvo a la altura y mostró
de nuevo que los grupos locales mejoran en cada concierto.
El plato fuerte de la tarde estaba por llegar; las ansias
de metal habían subido. Gaias, Gaias, Gaias,
entonaban los metaleros sedientos del violet gothic
de los cafeteros.
El viaje a las profundidades de Gaia estaba por iniciar.
800
Éste el aproximado de rockeros que se dieron
cita al concierto del domingo, aunque esperaban un poco
más. Los fieles que llegaron disfrutaron el toque
al máximo.
Es lo mejor hasta el momento, apóyennos
sin ser tan violentos.
Miguel Góngora
(Tecladista de GAias Pendulum)
Con el concierto de Gaias Pendulum
se abren las puertas en nuestro país para lo gótico.
Chente SibriÁn
Me parece chivo por todos los efectos
que ha tenido el concierto.
Valeria Gómez
EL SALVADOR, EL MEJOR PÚBLICO
Silencio total. Mientras en la pantalla gigante, arriba
del escenario, se transmiten imágenes de la banda,
suenan las primeras notas de Otoño. Así inició
el toque de una banda que la raza solicitaba desde hace
ratos.
La energía del grupo, más el buen show de
luces y la pantalla gigante enloquecieron a la gente, que
vuela por hora y media al mundo violeta.
Dentro del pabellón, la gente corea las canciones.
Por momentos hay mosh. Luego tocan Sin llanto, Awake in
the black, In the deep to the gaia, Volver a pecar, Rainfall
y Butterfly. El set de los colombianos estaba genial y a
medida que tocaban las rolas, los guanacos demostraban en
el pit que el metal se lleva en la sangre. Juan David, guitarrista
de la banda, dijo que El Salvador es el mejor público
que hemos tenido.
El concierto estaba por finalizar, pero faltaba una canción.
Esto es un regalo de Colombia, anunció
Adrián, el vocalista, y suena Soledad, rola que hace
retumbar el lugar. Con ésta, la banda se despide,
pero la gente quiere más y sube otra vez para cantar
Midnight meeting para dejar en la memoria un excelente toque.




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