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VIVIR EN LA OSCURIDAD NO CUESTA

PERO SALIRTE DE ELLAS CUANDO YA HAS CAÍDO ES UN LÍO DEL QUE POCOS HAN PODIDO SALIR LIBRADOS J JONATHAN Y KARLA VIVIERON SUS PROPIOS CALVARIOS Y NOS CUENTAN SU HISTORIA AHORA QUE COMENZARON A VIVIR DE VERDAD.


René Contreras
Redacción Planeta

“Yo no tengo ninguna medalla. Yo no tengo ningún trofeo. No soy millonario por andar consumiendo y no me gané el respeto de nadie” comenta Jonathan mientras recapitula vida de rebelde.

Patinador empedernido y con el ánimo de poder salir adelante ahora que ha vuelto a conectar correctamente el switch nos contó de “sus aventuras, que más bien son desventuras”.

Karla por su parte tuvo problemas con el alcohol. Tomaba “cerveza, ron, vodka, de todo” indistintamente.

“Cuando me di cuenta que era bolita fue en el colegio, pero de que si quería meterme en un centro de rehabilitación, ¡jamás!” recuerda.
Ahora ya tiene año y medio de haber comenzado ese proceso de recuperación, sin embargo las cosas no son tan fáciles.

Es un proceso de unos ocho meses, en el que se busca que tomés conciencia de tanto te conviene o no el consumir substancias que alteren tu comportamiento.

No se trata de entrar por una puerta y considerar que al otro lado de ésta se encuentra la solución. Conste que no hay un remedio que te cure. Tenés que ser vos el que tome las riendas y comience el recorrido.

Los lugares donde podés comprar droga o “trances” pueden estar a la vuelta de la esquina y los “amigos” que te invitan a chupar nunca faltan siempre y cuando no agüés la fiesta.

Dejás de lado prioridades como “vivir como cualquier otro ser humano, tu familia, tus estudios, tus amistades, vos mismo” dice Karla.
“Pagás por la realidad que andás viviendo, pero ni realidad que es. Es más un sueño” recuerda el patinador.

Instituciones como la División Anti Narcóticos de la PNC representa la parte “represiva” del combate anti drogas, mientras que otras como Fundasalva, pretenden asesorarte para que vos busqués tu propia solución.

Para Jonathan “las cosas que me habían pasado y las cosas que dejé de hacer por andar haciendo eso (las drogas), son las que me dieron más motivo para recuperar mi vida” comenta.

Estadísticamente se conoce que de cada diez adictos se recuperan tres.
“Yo quiero ser de esos tres o al menos que lleguen a ser un cinco del porcentaje” añade.

La mayoría de la cherada de ambos todavía anda de reventón o mejor dicho “reventados”. Pero mejor veamos cada una de sus historias.

Jonathan: “Soy poliadicto”

“Poliadicto es una persona que consume cualquier tipo de droga”, dice sin titubear.
“Mi bachillerato fue bien tranquilo. El primer ciclo de la universidad lo saqué bien.

En el segundo me comencé a hacer punketo, pero sin saber a lo que esa onda me llevaba”.
No le echo la culpa al punk sino que de la forma en que lo tomás.

Estudié en la UCA ese año, el siguiente hice hasta la mitad porque mi papá se quedó sin trabajo y me fui para la Nacional.

En el período que no hice nada me encontré con mara de por mi casa que los conocía desde pequeños. Supuestamente sólo íbamos a tomar, pero ellos ya fumaban marihuana. Por querer quedar de vergón con ellos agarré mi primer puro.

Agarré una loquera de media hora. Me estaba riendo de que me estaba riendo (valga esa redundancia) y eran como las dos de la mañana.

Me hacia sentir un montón de cosas, pelazones pues. Después no me bastó eso y comencé a oler pega, coca. No sé ni cómo conocí los hongos.

Tenía otros cheros y me regalaron ácido. La primera sensación es que se te duerme la boca y después todo el cuerpo.
A cada quíen le dan pelazones distintas. A mí me dio de que habían tirado un vergo de pintura en el cielo.

Si me regalaban algo, lo agarraba. Perdí las primeras materias cuando entré a la nacional.

Comencé a probar los bañados, ¡P...! fue lo que más me gustó y lo que me llevó a la mayor pelazón. Ya después no quería fumar sólo marihuana, sino que sólo bañados.

Mis clases las pasaba sobrio. A las 11:40 de la mañana, full a la Tutunichapa, a comprar piedra y marihuana y luego para la universidad de nuevo.

No había día que no consumía. Ni me hartaba. Mi papá me daba para comer y me lo agarraba, sólo guardaba para los perros.

Se tornó tanto en mi vida que un día en un toque nos compramos la famosa pata de elefante y nos echamos un enorme bañado.

Cuando entré al toque, ni conocía al tipo que me dio una pastilla. No sé si me estaba dando veneno pero me la harté. Dicen que de regreso venía jodiendo y alucinando.
Cuando me trajeron aquí a Fundasalva fue porque mi nana es bien insistente. Las primeras veces siempre venía trabado.

Yo me acuerdo que mi terapeuta me decía ¿por qué venís? Ah, por que mi papá dice que soy drogo, le respondía. ¡Imaginate que no quería ni aceptar que tenía problemas!
La gente normal somos frustrados todos, tenemos problemas, complejos, resentimientos y un adicto es más vulnerable a eso.

Tengo como siete meses de venir aquí, pero no estoy exento de las recaídas. A veces me he tenido que tocar los h... para no tener que consumir.

Esa onda (las drogas) no me llevaba a nada bueno porque me hizo perder un montón de cosas.

Perdí la confianza de toda mi familia, me convertí en un completo antisocial.
A la larga comencé a descubrir el vergo de frustaciones, resentimientos y todas las m... que traía y me hicieron ver las cosas por las que consumía.

Al entrar en el programa tenés que bajar tu ego, porque por querértelas llevar de vergón bastantes nos damos en el hocico.

Eso les agradezco a mis papás porque me di un gran vergazo en el hocico, pero ellos me sobaron y me trajeron. ¿Pero y la gente que no la traen acá?

“AHORA LOS VECINOS DE POR MI CASA YA ME SALUDAN. ANTES ME VEÍAN Y DECÍAN ‘AHÍ VA EL DROGO LOCO’. TAMBIÉN RECUPERÉ AMISTADES QUE HABÍA PERDIDO POR ESO. SÓLO HAY UNA COSA QUE NO SÉ POR QUÉ NO LA RECUPERÉ”, DICE AL RECORDAR A ALGUIEN MUY ESPECIAL.

Karla “Bolita, a huevo”

“Ya sabía que había perdido el control, te estoy hablando desde el colegio, noveno grado, el 95 ó 96. Llegué a la universidad y ahí es donde comencé a tocar fondo.
Nunca tuve problemas de dinero. Estuve rodeada de gente que no debería ni de existir, de tan oscuras que son.

Todas tus prioridades las dejas aventadas: vivir como cualquier otro ser humano, tu familia, tus estudios, tus amistades, vos mismo incluso.

Yo tenía ropa en todas las casas de mis cheras y mis cheros y todos los días me cambiaba, pero nunca pateaba mi casa.

Podía dejar de comer por dos o tres días. Tal vez me comía un pancito o algo, pero lo que no me faltaba era el licor.

Llegué a dormir en lugares que asustan, que ni en tus cinco sentidos lo harías. Tomaba de todo. Pasaba lapsos de alrededor de dos meses y medio consumiendo todos los días.

La misma mara con la que salía, como vos le creás ese “buen ambiente”, te invita.
Vas cambiando tus amistades. De repente te da pena que te vea la gente que de verdad te quiere.

Y vas bajando de nivel, y no tanto económico como de moral y de principios”.
Mi rutina terminaba a eso de las cuatro de la mañana. “A las cuatro de la tarde, ya quería empezar a tomar”.

Otra de las canchas que visité fue la del mundo que rodea a las bandas de música. “No era porque me llevara con ellos que consumían, sino porque en los lugares donde ellos tocaban siempre había guaro.

Logré sacar mi bachillerato tranquila. El problema se dio en la universidad, porque ahí no tenés a nadie que te esté halando del pelo para que hagás las cosas.

Fuí hace un año y tres meses a hablar con el presidente de Fundasalva y me dijo que tenía dos opciones: que me podía internar o hacer el ambulatorio.

Y como a cualquier loco que lo encierran un mes me eché y después vine a tocar la puerta. Según yo fue como “me voy a despedir del patín”, pero peor regresé.

Es horrible y es así como comencé a vivir de nuevo, a retomar las cosas que había dejado en el camino.

Comenzás a tomar fuerza de hacer las cosas que hacías antes y de lasque jamás había hecho.

Por ejemplo, yo nunca he tenido un novio sin andar tomada y todavía no lo tengo. Nunca había salido sin andar tomada, no había ido al cine sin andar tomada.

Son tantas las cosas, es como que un día te despertaras de una pesadilla interminable.
Aprendí a vivir, aprecio que estoy viva también, he vivido tantas historias y si te comenzara a contar no terminaría ahora.

Con sólo el hecho de estar contándote o tal vez teniendo la oportunidad de ayudar a alguien, eso es lo que me da satisfacción.
La droga ahí va a estar y si sabés que te hace daño, dejala pues”.

Sos parte de tu solución

Para el Subcomisionado Godofredo Miranda, de la División Anti Narcóticos (DAN) la definición de estas substancias está contemplada en el artículo dos de la Ley Reguladora de las Actividades Relativas a las Drogas de nuestro país.

Serían “las que indistintamente de su grado de pureza, actúan sobre el sistema nervioso central y tienen la capacidad de producir transformaciones o modificar los estados de conciencia y que pueden crear dependencia o sujeción física o sicológica”.

Claro que el licor, el tabaco y otras, no entran en dicha regulación pero también pueden llegar a modificar tu conducta y eso ya sabés que está comprobadísimo.

Estas dos son consideradas como drogas de inicio o trampolín para pasar a las ligas mayores.

Por su parte, el doctor Ricardo Cook, terapeuta de Fundasalva, señala que la “naturaleza del problema de las drogas es del tipo bio-psico-social”.

Además dice que la personalidad del potencial “consumidor es del tipo escapista y la edad promedio de inicio es desde los 12 años”.

Para la licenciada Eugenia Lindo, “el factor predominante es la inseguridad. Ésta brota de la baja autoestima y viene siendo una inseguridad de todo”.

“Si algo te dan las drogas, es que te sacan de la realidad. Como que te pusieras anteojos de fantasía y ves el mundo de otra manera, siempre y cuando estés bajo los efectos de la droga”, señala.

Para el doctor Cook, los que usan cualquier tipo de droga (ya sean legales, ilegales o intermedias), para poder considerarlos como adictos, deben desarrollar tolerancia a esa substancia.

Si te dio la “pálida” o la “negra” en tu primer intento, pues a lo mejor eso logre desanimarte, pero ya diste el mal paso.

Conste que la tenencia y posesión de drogas de cualquier tipo te pueden hacer acreedor de una vacación de seis días en las bartolinas de la PNC, mientras te investigan.

En lo que va del año, la DAN ha detenido por posesión y tenencia de marihuana a 302 jóvenes y por crack a 187, con edades comprendidas entre los 18 y los 24 años.
Además de Fundasalva, existen otras instituciones que se encargan de la parte preventiva y de rehabilitación de adictos.

Pero si por algo te interesa conocer sobre sus programas, te invitamos a visitar la página web: www.fundasalva.org.sv o llamar al teléfono 2236-0333.


 

 

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