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UNA TARDEADA DE VELOCIDAD
Y ALTURA
LA VELOCIDAD, ALTURA Y DESTREZA DE PILOTOS
Y MÁQUINAS, EMOCIÓNÓ A TODA LA MARA QUE
SE DIO UNA VUELTA POR EL AEROPUERTO DE ILOPANGO DURANTE EL
FINDE.
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Muchos habremos despertado del fin de semana
con un dolorcillo de nuca, pero muy satisfechos de haber
presenciado uno de los shows que se han convertido en tradición
en los últimos años.
El Airshow de Ilopango de este año se lució,
tanto por su organización, como por sus invitados,
los F-16 más famosos del mundo: los Thunderbirds.
Las trabazones de ambos días eran kilométricas.
Todos querían ver de cerca semejantes máquinas
voladoras.
En la práctica, lo más cerca que estuvieron
del público fueron a varios pies de altura, porque
por motivos de seguridad se quedaron en la base aérea
de Comalapa.
Al final no importó. Los guaas (ver la
próxima página) se escuchaban por todas partes,
sin importar la edad o género.
La emoción se hizo extensiva a toda la ciudad, porque
las aeronaves se daban un vueltín por la capital,
para poder retomar la formación o realizar alguna
aproximación.
No había esquina tranquila en las calles y ya no
se diga en las cercanías del Aeropuerto.
Los vecinos del lugar se subían a los techos de las
casas sin contar que el ronroneo de los cazas gringos les
harían vibrar junto a toda la casa.
No todo fue aviones claro está. También nos
echamos una miradita a maniobras de helicópteros,
tanto civiles como militares.
También los paracaidistas de la Fuerza Aérea
se aventaron con todo, a pesar de que los vientos del fin
de semana se incrementaron por cuestiones climatológicas.
Sin ánimo de darte paja, todos los que se tostaron
al sol tanto el sábado como el domingo (que fue menos)
se fueron con la satisfacción saciada y prometieron
repetirse en las siguientes ediciones. Hay nos vemos.
Algunos de los negocios para el monchis
se saturaron y por momentos, se les acababa la comida. Lo
bueno es que al menos se tenía algo bueno en qué
distraerse mientras hacías la cola.
Las naves y los guaas
Para que se convenzan de que los guaas
no eran por gusto, ésta es una muestra de lo que
pudimos ver en el Airshow Ilopango 2005.
Por ejemplo, las turbinas del F-15 hicieron rugir hasta
los techos de la mara que vive cerca del aeropuerto. Guaa
Cuando todos vieron un avión de hélice volando
a poca altura y de paso un bicho salta al vacío para
después abrir su paracaídas también
hubo un rotundo guaa. Buena por el argentino.
Las chicas que llegaron a broncearse en las
paradisíacas pistas de Ilopango, se ganaron otro
guaa.
Los dragones de la FAES, los A-37, también arrancaron
guaas a la mara. Si se nos escapó algún
guaa, te pedimos que nos lo hagás saber
por e-mail.

Los A-37 estuvieron bastante cerca del público.
La mara quería ver las máquinas.
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Nicolás, del que te hablamos el jueves pasado,
cayó libremente por ocho segundos antes de
abrir el paracaídas.
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No alcanzamos a pedirles sus autógrafos, pero
al menos una foto sí.
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Después de la presión por hacer un buen
y fugaz salto, Nicolás se relajó un
rato.
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