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Un guanaco en Brasil
Cumplimos
y Guillermo González hizo su sueño realidad:
visitar las tierras de la samba y el fútbol, en Aventura
Brasil, patrocinado por Planeta Alternativo y Aventura
Explorer. Acá te contamos lo bueno, lo malo y lo
feo.
Angélica
Avendaño
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Fotos:
Angélica Avendaño
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Al conocer que era el afortunadísimo ganador de
la Aventura Brasil Guillermo, preparó
todos sus tiliches para salir en busca de su
sueño suramericano, visitar la tierra de la samba,
playas, bellas mujeres y diversión extrema: Brasil.
El equipo aventurero estuvo conformado por Fredis, Georgina,
María Teresa, Guillermo y yo, quienes nos juntamos
en Guatemala con Beto y Marc dos chapines, que nos acompañaron,
en esta emocionante aventura.
Al día siguiente tomamos el avión que nos
conduciría a nuestro destino, pero antes de eso paramos
en Managua y Panamá.
Luego de doce horas de vuelo, dos películas, tres
comidas y muchas ganas por llegar, cruzamos el Atlántico
y sobrevolamos sobre territorio brasileño llegando
a la gran metrópolis de Sao Paulo.
Una ciudad que aunque no tenga playa está llena de
vida urbana, acción y belleza.
Ante nuestra llegada al enorme aeropuerto, María
Teresa, conocida cariñosamente como Teta, se dispuso
a llamar a su amiga brasileña Juliana, quien vive
en Santos, a una hora y media de la ciudad.
Después de dos horas de intentar poder hablar por
teléfono, logró comunicarse con ella. Y nos
fuimos para allá, aunque esto no estaba en el plan...
pero aventura es aventura dijimos todos.
Llegamos a Santos, una enorme cuidad llena de grandes edificios
y una hermosa playa listos para comenzar o terminar la noche.
Nos trasladamos a la discoteca More Dance, donde nos topamos
con la tradicional música brasileña: la samba.
Al día siguiente, nos fuimos a inspeccionar un poco
el lugar, haciendo nuestra segunda parada en la playa, donde
nos atendió Beto, un lugareño, quien nos preparó
una de las bebidas más tradicionales y exquisita
de Brasil, capiriña. Bebida que gustó
mucho a nuestro Campeón (Guillermo),
apodo impuesto por todo el equipo, compuesta por vodka,
azúcar, hielo, limón y agua de coco.
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ABeto,
Marc y el Campeón se fueron al Maracaná
a presenciar las mejores goliadas.
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Guillermo
aprendió a bailar muy bien la samba.
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El
surf y las bellas mujeres cariocas combinaron con
Guille.
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Hacia río de janeiro
Luego de viajar en autobús por seis horas desde Sao
Paulo, llegamos a nuestro destino: Río de Janeiro.
Ahí estaba en toda su extensión. Una ciudad
emblemática sede mundial de la samba, del fútbol,
de hombres, mujeres y otro montón de cosas más.
María Rachel y su hijo André nuestros guías,
nos recogieron en la terminal, llevándonos de paseo
por las calles de Río.
Desde el microbús veíamos grandes extensiones
planas rodeadas de enormes edificios, playas, sierras y
montañas selváticas, cerca de la costa nos
fijamos en varios cerros redondeados, en uno de ellos estaba
el Cristo Redentor dándonos la bienvenida.
Listos para la noche
La noche carioca es una locura, la fauna nocturna más
exuberante y radical caribeña inunda todos los gritos
de la moda. Hay mucha marcha ¡desde los lunes! Eso
sí hay que andarse con el ojo abierto pues podés
liar muy fácilmente.
Nuestra tercera parada y primera en Río fue en el
Arco de Lapa, conocido como el centro de la antigua bohemia
de Río de Janeiro. Este lugar está siendo
frecuentado por los jóvenes quienes están
descudriendo la parte antigua de la ciudad, nos explica
María.
Acá se juntan toda clase de carioques desde los samberos,
punkeros, rockeros hasta vendedores de sexo.
Si no le tenés miedo a nada, te sugerimos este lugar,
pues muchos de nosotros nos quedamos en shock, al ver las
cosas raras que veíamos, desde una simple pareja
besándose hasta más allá de lo permitido
en público.
El campeón, probó de todo como el Meo Kashasa,
una bebida muy del lugar, la culebriña
le llamamos nosotros, es una combinación de alcohol,
jugo de caña y chocolate. Dos de ellas y estás
¡listo!
La vida nocturna en Río es una de las más
intensas del continente, con gran cantidad de bares, clubes
de sambas y de ritmos brasileños, así como
discotecas que funcionan hasta altas horas de la madrugada.
Siguiendo con nuestro itinerario recorrimos varios puntos
mágicos de Río como la Floresta de la Tijuca,
desde ahí tenés increíbles vistas panorámicas
de la ciudad. Como la vista de la Laguna Rodrigo de Freitas,
el Pan de Azúcar, el Corcovado, el Maracaná
y las playas de Copacabana, Ipanema y Leblon y el Cristo
Redentor.
Un País tropical...
Las playas de Río son el mejor lugar para estar,
puesto que en ellas te podés encontrar con diferentes
y bellas especies de la madre naturaleza...
Hay mucho movimiento en ellas, es posible ver gente jugando
fútbol, tomando el sol, corriendo, en bici, o simplemente
caminando. Incluso de noche hay mucha gente practicando
deporte.
En todas las playas hay un carril de bici y paseo marino,
los domingos cierran una vía para los viandantes
¡y es que hay muchísimos!
Sin lugar a dudas se pasa muy bien en Río, incluso
para volar. La pasamos chivo al ritmo del merengue upsss!
digo Samba.
Esperá en la próxima edición la segunda
entrega Aventura Brasil...
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Las
doce horas de vuelo fueron incansables.
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María,
Teta, Marc, Guillermo and me.
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Juntitos,
pero no revueltos.
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Nuestro
campeón no dejó de tomarse fotos con
las cariocas.
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Dos
cariocas y un camino... upsss, perdón, un campeón.
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Guillermo
buscó lo exótico de la belleza brasileña.
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El
campeón se prepara para volar en el Ala Delta.
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Casi
se queda sin camisa en el Circo Voador, junto a Beto.
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El
campeón junto con Marc en el concierto de J.
Ben Jor.
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Hasta
el fondo con el Meo Kashasa... en el Arco de Lapa.
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Una
foto para el recuerdo en el aeropuerto en Sao Paulo.
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