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La camellada
de Planeta
Los
que alguna vez se levantaron un 3 de diciembre de 1998 y
vieron una revista juvenil inserta en El Diario de Hoy,
jamás se imaginaron que 300 ediciones después,
Planeta Alternativo aún permanecería caminando
entre los mortales.
Carlos
A. Escobar
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Conste que apenas llevamos 300 pasitos, algunos largos,
otros cortos, pero siempre en una sola dirección:
hacia adelante.
En el recorrido hemos pasado por distintos terrenos que
van desde lo obscuro del mundo rockero, las tablas
del teatro, el lodo en deportes al aire libre, hasta llegar
a lo electrónico y parrandero que caracteriza al
matizado mundo de los jóvenes.
Para cada uno de esos caminos hemos tenido que cambiarnos
los cachos varias veces para agarrar mejor la
marcha.
A sus marcas
La primera valla (la de los 100) la pasamos un 16 de noviembre
del año 2000, la segunda nos tocó el 17 de
octubre de 2002 y hoy vamos sobre la tercera.
Varios años y números más tarde, haciendo
uso de la más alta tecnología y en noviembre
del año pasado, realizamos experimentos genéticos
en la revista. El resultado fue un clon casi
idéntico, pero mejorado.
Planeta Alternativo Libre se unió a nuestra marcha.
Para hacernos una idea de algunas de las etapas que se han
vivido hasta la fecha en Planeta Alternativo, le pedimos
a dos de los anteriores editores de la revista y a una de
sus periodistas, sus memorias planetarias.
No serán de aquellas historias para llorar a moco
tendido, pero seguro que se llevan de todo corazón.
Pónganse buzos que aquí les van. ¡Ah!,
se nos olvidaba que después de ellos podés
revisar en la página cuatro, algo que te interesará.
El Mitch quiso en alguna forma retrasar su lanzamiento,
pero con esos ventarrones, lo único que hizo fue
llevar 300 números más allá, uno de
los proyectos con más trayectoria en el mundo joven
de los salvadoreños. Y vaya que es un gran recorrido.
Te prometemos que habrá Planeta Alternativo para
largo rato más.
| Y así
empezó |
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Planeta
nació un día que Fabricio Altamirano
discutía con Lafitte Fernández la
creación de un nueva sección para los
jóvenes.
Fue Lafitte quien me propuso la dirección de
algo que no tenía nombre, pero que consistía
en inventar una revista.
Así fui reclutando al grupo original que incluyó
a Berta Sáenz con una característica
difícil de encontrar en el periodismo: disciplina
e interés por aprender.
El segundo paso estratégico fue Claudia Perla,
una diseñadora gráfica capaz de moldear
estilos; luego amarré con Memo Vela, que tenía
un concepto fotográfico (que luego hizo escuela),
y Guillermo Romero.
Fue con Memo que trasnochamos y deambulamos en busca
de las historias urbanas que todavía no habían
sido contadas.
Pequeño detalle
Pero el huracán Mitch retrasó nuestro
lanzamiento, y cuando este fue posible, no faltaron
críticas, porque todo lector esperaba algo
más.
Y esa idea la dibujamos -con más exactitud-
a los nueve meses, cuando abrimos la revista a todos
los contenidos.
En el recuerdo hay anécdotas como el día
que vestimos en pañales a los adrenos,
las fotos de los metaleros de Marinero
en la terraza de Fenastras, un día de fútbol
con Aleks Syntek mientras Catty Montti intentaba entrevistarlo,
las tablaturas tortuosas de Orus cuando afinaba con
la guitarra, los infaltables regaños de Ceci
Flores, las entrevistas a Marilyn Manson, Animal y
la banda alemana Ramnstein, el apoyo a Mecate, la
creación del concurso nacional de comic.
En fin...
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En aquellos días...
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Liz
Aguirre
Bien dicen que todo tiempo pasado fue mejor, y mi
paso por Planeta Alternativo se define así,
como un período que disfruté y aprendí
de la gente joven sin medida.
Crear conceptos, abordar temas y generar las más
diversas promociones para los lectores jóvenes
fue todo un reto. Un reto que a veces no dejaba dormir.
Cada jueves (de reclamos del público) había
que dar explicaciones sobre lo publicado y lo no publicado.
Era necesario llegar a las 8:00 a.m. porque los que
querían sus pases para ir al cine se levantaban
temprano, y quienes habían ganado en alguna
promoción también.
Los CD para recomendar llegaban los viernes, y para
escucharlos había que tomarse el tiempo necesario,
valorarlos y emitir una opinión.
La Xbox
El día que nos trajeron un juego de video para
que los lectores llegaran a probarlo fue uno de mis
primeros contactos con ese mundo de personajes. A
veces, quisiera ser uno de ellos.
Nunca había ido a un concierto metalero. Cuando
fui me sorprendió la calidad de los grupos
y la enorme cantidad de seguidores que tienen. Ellos
mismos han sido parte importante de la historia de
la revista.
Nadie imaginaría que en Planeta hubo hasta
contacto con los animales. Cuando la revista patrocinó
el estreno de Spiderman, cientos de jóvenes
acudieron con los más diversos tipos de arañas,
requisito indispensable para obtener una entrada.
Algunas de ellas aún viven en el jardín
de las antiguas instalaciones de esta publicación.
En mi paso por Planeta no necesité ni lentes
para ver bien la realidad, ahora sí.
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| Los grandes
no entienden |
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Lilian
Martínez.
En noviembre de 2000 aterricé en Planeta Alternativo
para hacer las prácticas de periodismo
que, afortunadamente, eran calificadas.
Ahí me encontré con las explicaciones
de Memo Vela, fotógrafo, y Eric Lemus, editor,
sobre cómo era el trabajo de la revista.
Los modelos tenían que resolver
y los títulos debían tener punch.
Pero Cecilia Orantes y Berta Sáenz me enseñaron
lo más importante: cómo llenar una orden
de fotografía y dónde ir a traer café.
Llegué algo desconectada de la onda rockera
y electrónica. Ahí aprendí a
no temer a lo desconocido, y a confiar en un bicho
con cuatro aritos en una de sus cejas, dos en la nariz
y otro en la lengua.
Ñañaras
La primera vez que me mandaron a cubrir el Guanarock
tenía un miedo infundado a que me obligaran
a participar del mosh, pero ahí vi cómo
es más peligroso un bicho ebrio que un greñudo
vestido de negro que únicamente quiere llevar
el ritmo de la música moviendo epilépticamente
su cuerpo y su cabeza.
Más tarde aprendí la diferencia entre
un grafitti de maras y una plaka, o sea, una obra
de arte hecha con spray de diversos colores y tipos
de letras. Luego, tuve que indignarme porque las fotos
de las plakas fueron utilizadas para graficar un tema
sobre maras... lo que es no saber.
No me arrepiento de haber emigrado hace 16 meses,
pero viendo hacia atrás, echo de menos la música,
la camaradería, el lenguaje, pero sobre todo,
la agradable sorpresa de descubrir en cada tema que
los jóvenes no son como los adultos los pintan.
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1998
La primera edición de Planeta. |
2000
Manson se peló y nosotros también. |
2002
El panteón de bandas nacionales. |
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2002
Los plakazos de Lilian
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2003
Sí que la agarramos con ganas.
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2003
Salió nuestro clon.
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