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Inquilinos de acción
Hay ciertos bichos por ahí que han caído
en el hoyo negro de un mundo mágico, en donde los
superhéroes dominan a los humanos.
Claudia
Montes
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¡Edgardo no votes el pisto!, le dijo
su mamá cuando comenzó a ser atrapado por
sus superhéroes favoritos. Aún se lo sigue
diciendo.
Haciendo caso omiso a los regaños y consejos de su
madre, el chico prosiguió comprando hasta quedar
atrapado en las redes de Spiderman y Samurai X.
A los diecisiete años se regaló su primer
inquilino: el simpático gordito King Ping, de Spiderman.
Éste le costo 100 cristóbales. En aquellos
tiempos, cuenta que andaban por los 70 y 125 colones. Ahora,
esos precios al igual que el tal colón, ya no existen.
No fue hasta que obtuvo su primer trabajo, a los 22 años,
que pudo mantenerse su vicio.
Asegura que mejor ya ni cuenta cuantas tiene, pero su colección
anda ahí por los 400 y 550 figuras de acción.
Haciendo uso del calculómetro poniendo
a 10 dolaretes cada niño, aunque unos
valgan más, el bicho ha invertido alrededor de sus
5,000 dólares.
Una de sus series favoritas es la de Samurai X, la causante
de despertar su pasión hacia las figuras.
A medida uno va viendo la serie se da cuenta cuantos
van saliendo y los quiere tener. No es lo mismo verlos que
tenerlos, manifiesta.
Sin embargo, asegura que su figurita preferida es el Drácula
de la serie Vampire Hunter y el jinete Spawn, de Mc Farlane.
Edgardo cuenta que nunca se privó de mucho por comprar
las figuras, pero sí dejó de lado una que
otra salida con sus cheros.
Las féminas, como él las llama,
también son parte de su colección. La mayoría
es de Marvel.
Batman, Spiderman y todos sus secuaces, los Samurai X, los
Spawn y muchas más series y figuras se apoderaron
de su vida.
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NEL PASTEL
No las vendo, ni las cambio por nada, asegura
Edgardo. Para él ser coleccionista de corazón
significa no cambiarlas aunque andés en aguas.
Hay mara que dice ser coleccionista y las cambian
por cartas, yo no. Por nada, me las cambian, me las compran,
pero no, enfatiza.
Tanta es su pasión que dice tener todavía
guardados los cartones de cada figura que ha comprado.
¿Y si tu novia te pide una?, se la vendo,
contesta riéndose. Después de esto me
va a tocar comprar todos los suplementos, agrega.
Actualmente ya ha dejado de comprar, porque ahora que ya
tiene su propia tienda (Yakuza), ya no le es tan conveniente.
Un coleccionista que tiene negocio de eso y compra
figuras, es un error, explica.
Ahora vive dedicado a su negocio y a hacer feliz a más
coleccionistas.
Mi hijo tiene que seguir la saga, añade,
pero a ver si en verdad lo deja gastar en eso.
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