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El diablo... pero
bueno
Quién
dijo que los demonios sólo se dedican a hacer el
mal y atormentar
a la humanidad, no ha tenido ni el más mínimo
contacto con Hellboy.
Este colorado amigo nos ayudará a combatir a las
fuerzas oscuras del mundo.
Angélica Avendaño

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La historia se repite de centuria en centuria: el maléfico
hechicero logra encontrar la forma de controlar al mundo
pero justo cuando van a intentarlo, los buenos logran impedirlo.
En este caso, Grigory Rasputín, el monje loco que
puso en aprietos al Zar, es envenenado para quitárselo
de encima.
Al hacerlo, también eliminaron de una sola vez, la
posibilidad de que éste invocara a los malos espíritus
y destruyera lo que por ese entonces era su reino.
Años más tarde, los descabellados experimentos
impulsados por científicos leales a Hitler, logran
“reencarnar” a Rasputín y así
que les heche una mano en su conquista del mundo.
LA CONTRAPARTE
Los Estados Unidos, sabedores de las intensiones del Reich,
crean un buró especial para defenderse de actividades
paranormales.
Paralelamente, Grigory logra invocar el Raganarok, o portal
al infierno, para jalarse a un demonio que destruya al resto
de los mortales.
La ceremonia es emboscada y rescatan a un joven demonio
colorado, que con el tiempo, fue entrenado por el buró
para defendernos de toda actividad paranormal.
Esto a modos de introducción, porque Grigory Rasputín
ha vuelto en el 2004 en compañía de viejos
camaradas, pero esta vez si que se ha preparado así
que charros, avisenle al bicho color rojo.
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