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Fuerza y coraje sobre
ruedas
Lucha,
valor y unas terribles ganas de encestar, son los ingredientes
principales de once chavas que día a día se
enfrentan a las canchas
de baloncesto sobre ruedas.
Angélica
Avendaño
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Rebotan el balón, desmarcan y reciben, avanzan,
frenan su carrera a tres metros de la canasta antes de pasar
a otra de su equipo, el balón lo ha recogido una
de ellas, este se introduce entre dos rivales tira y encesta.
Pareciera que estamos hablando del algún juego de
la NBA, pero nada que ver con eso, sino más bien
corresponde al baloncesto en sillas de ruedas.
Cada lunes, miércoles y viernes una de las canchas
del Gimnasio Nacional Adolfo Pineda, es testigo
del esfuerzo y entusiasmo que realizan once atletas, quienes
cada día dejan todo en la cancha de baloncesto.
Detrás de cada una de estas jugadoras subyase una
historia de alguna forma traumática, pero ahora son
deportistas en el más amplio sentido de la palabra.
Ellas forman parte de la Asociación Salvadoreña
de Deporte sobre Sillas de Ruedas (ASADECIR).
Desde 1995 se viene realizando en el país este tipo
de deporte, con algunas jovencitas que se integraron primero
al atletismo, pero fue hasta en el 2002 cuando decidieron
formar el equipo de básquetbol femenino. Conformado
por Morena Escalante, Miriam López, Marleny Chávez,
Lilian Chávez, Claudia Pérez, Maritza López,
Yanet Chávez, Suleyma Zelaya, Daysi Bernal, Verónica
Rodríguez y Yenny Chichilla.
PRIMEROS PININOS
En diciembre del 2002 fue la primera participación
a nivel centroamericano, en Guatemala, y a pesar que era
una primera intervención internacional obtuvieron
el segundo lugar.
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Historia
del baloncesto
Entre muchas de las secuelas de la Segunda Guerra Mundial
quedó una ingente cantidad de personas mutiladas
por los rigores del conflicto bélico.
Estas se encontraron totalmente desamparadas y sin protección
alguna.
Fue en Gran Bretaña y Estados Unidos donde se
consideró que una posible alternativa podría
ser el deporte. El doctor Ludwig Guttmann realizó
estudios con enfermos medulares en el hospital de Stoke
Mandeville. Y en Estados Unidos, en el hospital de Van
Muyseel (California), fue ahí donde el baloncesto
en sillas de rueda comenzó su andadura.
Actualmente se juega en más de 75 países
por alrededor de 25,000 hombres, mujeres y niños
con una discapacidad física que les impide practicarlo
competitivamente sobre sus pies.
El juego se practica en competiciones locales, regionales,
nacionales e internacionales. |
Para ellas no causó ningún problema
psicológico deportivo, porque siguieron trabajando
para prepararse mejor, indica Jorge Ochoa, presidente
de Asadecir.
Fue tanto el entusiamo que el año pasado se realizó
un torneo en el país y se quitaron esa espinita de
poder jugar nuevamente con Guatemala, pero aunque no lograron
ganarle la diferencia en el marcador fue un poco menor.
Gracias al deporte muchas de ellas se han integrado al sector
productivo de la sociedad. A mí en lo personal
me ha ayudado mucho tanto a nivel emocional, profesional
y espiritual, cuenta Yenny Chichilla una de las jugadoras.
Para ella el baloncesto es una forma de ejercitar la parte
alta del cuerpo, se mantienen físicamente bien, viven
saludables y su autoestima mejora.
La mejor terapia de la que puede disponer alguien
que de la noche a la mañana se queda postrado en
una silla de ruedas o que ha estado así durante toda
su vida, es realizar una actividad deportiva para trabajar
cuerpo y mente, dice Laura Cerritos, psicóloga
del equipo.
Es por ello que muchas de ellas recomiendan practicar algún
deporte, ya sea baloncesto, atletismo, tenis, natación.
Lo importante dice Yenny es comenzar y tener el valor para
enfrentarse a cualquier obstáculo.
A pesar, que reciben ayuda por parte del Gobierno a través
del INDES, estas atletas necesitan ayuda para la compra
de sillas, pelotas e implementos deportivos.
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