::Haz click::

::Haz Click::

 

Colgando de las piedras

No hay nada más emocionante y relajante a la vez en este mundo como la escalada.
Encontrarse un bloque por ahí listo para subirlo. Si te gustan los retos, éste es tu deporte.

Carlos A. Escobar

Fotos: Arely Umanzor

Después de dos horas y pico de andar saltando y subiendo unas cuestas quiebrapescuezos en la nueva calle quebrada, llegamos al Bosque Nebuloso El Pital.

Ya ahí, después de apreciar la panorámica vista desde el cerro, emprendimos nuestro camino a “Peña partida”, donde nuestra aventura apenas empezaría.

Entre las ramas de los árboles, las plantas tropicales y la neblina a veces se colaba uno que otro rayo de luz que le daba un ambiente de tranquilidad al lugar, sentimiento que cambió completamente cuando nos topamos con un gran acantilado partido por el medio, espacio por el cual escalaríamos.

Ya ahí, los escaladores, Roxana y Napo, empezaron su proceso y se prepararon tan naturalmente como ponerse un calcetín.

El arnés entre las piernas, los mosquetones amarrados, igual que el magnesio, unos cuantos nudos y pa´arriba.

Empezó Napo, abriendo una de las 12 rutas del lugar. Se veía sencillo como se agarraba de una roca, se empujaba con los pies y rápidamente se colgaba de la otra suspendido en el vacío...

detenido sólo por una cuerda de unos pocos centímetros de ancho (bien segura por cierto, no se preocupen); pero la verdad es que quién sabe. Los varios hoyos y el relieve accidentado en la muralla vertical, a veces hasta inclinada hacia adelante o atrás sólo proporcionaba un buen agarre, pero en otras partes la creatividad era esencial en la búsqueda de lugares de donde prenderse.

El cansancio era evidente, el acantilado sólo facilita el flujo de la adrenalina, y encima de eso, el placer... el reto de continuar subiendo nos deja ensimismados con este deporte extremo.

Obviamente, no porque es extremo es peligroso. Acá, Napoleón Guardado sube uno de los últimos peldaños del gran acantilado de 40 metros y pico de alto.

Escalar es un vicio... pero de los buenos, uno de los que cualquier chavo puede apreciar en una mujer como Roxana, y cualquier bicha que se quiera meter en algo emocionante, activo y progresista.

Roxana era la siguiente en subir. Con una habilidad incomparable, subió roca por roca hasta la cima, con posiciones raras y amarrada a la pita que ya había subido su compañero para caer menos en cualquier resbalón, cosa que no sucedió.

En fin, todo un paseo. Para subir, o lo hacías por un palo caído que conectaba el suelo con la planicie del precipicio rocoso, o por la dura escalada.

Para culminar, lo cerrabas con brecha de oro haciendo un rapel riquísimo y relajante hasta el suelo accidentado y seguro.

Ya abajo, el frenesí se calma un poco, pero la pasión y experiencia inolvidable se quedan

Sed de Altura

La humanidad no se conforma con dejar tirado algo que se puede hacer. Nosotros no nos podemos quedar quietos viendo tantas estructuras y bellezas que se pueden subir, es nuestra naturaleza.

De ahí, de los mismos principios de hacer deporte, de la competividad y el reto, han de haber salido las ganas de ascender montañas y escalar paredes.
El deporte de escalar consiste en subir una pared, sea natural o artificial, de presa en presa, hasta llegar a la meta.

Es un deporte “individual”, y el reto es con uno mismo... se siente gratificante llegar a la cumbre de la montaña. Todo eso aparte de subirte la adrenalina, la emoción, y todo lo demás”, dice Roxana, la campeona nacional, y es verdad.

Uno puede fregar y compartir con los amigos, y en ocasiones se necesita un apoyo incondicional entre los compañeros, pero a fin de cuentas, vos solo te encaramás en la pared, votás el miedo por el tubo, saltás, te agarrás y le das para arriba.
Una buena condición física es inminente, pero las recompensas son inmensas, y esto se puede desarrollar con disciplina y empeño, sin que te falten ganas de darle con todo.

Sacás un mundo de habilidades practicando escalada, que de cierta forma se une al montañismo, caminar y explorar la montaña. La escalada ya es la parte yuca, la vertical en donde le sacás el jugo a los músculos y te colgás del vacío, pero ambos se complementan.

Para llegar a la piedra, tenés que caminar, y a veces, en la caminata, te aparece un bloque que tenés que pasar.

Las competencias de escalar se hacen en un muro artificial. En piedra natural, cada pedazo tiene personalidad y forma, el entorno es diferente, es imperfectamente perfecto.

La pared tiene sus presas establecidas. En ésta se compite ya sea en velocidad, o en habilidad, y así, con tantas modalidades todo se funde para formar esta belleza de deporte.

El acantilado era áspero y rocoso, con una estructura tergiversada, pero con una profundidad que nos dejaba boquiabiertos.
 
De perfil observamos a Napo bien concentrado en sus movimientos y haciendo fuerza, se empuja con las manos y pies hacia la cumbre.

No los olvidés

La consola del deporte

La Federación nació en 1976 en Sonsonate, con un grupo de personas que les gustaba salir al monte, pero poco a poco fue creciendo hasta que en 1980 se unió al INDES.

En 1994, llegan unos españoles preguntando dónde se escalaba en este país, sin encontrar el lugar.
Ellos se toparon con la Federación de Montañismo, y les ayudaron a añadir la parte rica, la escalada. Así aprendemos los salvadoreños, con un poco de la colaboración de la madre patria, y para 1999, la institución ya se llamaba Federación de Montañismo y Escalada de El Salvador.

Si querés información o unirte a este potente deporte, hablá al 224-1627, más que todo en la tarde. El lugar queda en el costado sur del Gimnasio Nacional Adolfo Pineda, por el portón en la Sexta Décima Calle Poniente. Para incribirte sólo tenés que pagar $30.00 al año. Después, depende de vos, porque vale la pena cada gota de sudor que sacás en la escalada.
¡Nos Aventamos!

Los de Planeta, obviamente, explotando de espíritu, nos gozamos a más no poder todos estos paseos y lugares, pero nos sorprendieron las agallas de nuestra fotógrafa estrella, Arely Umanzor.
Después de pensarlo un rato, se agarró del palo, cogió la cámara, caminó un poco, se amarró y plungún... para abajo.

Descendió un poco más de 50 metros en rapel, mientras tomaba fotos y la jalábamos de abajo para despegarla de la pared para que consiguiera mejores ángulos. Fue toda una aventura, una que podés gozarte solamente en locuras como éstas: deportes que despiertan la energía y pasión.

Roxana Osíris Mendoza es una de las cinco cheras activas de la Federación. Acá aparece en su mejor momento de la escalada.
El Salvador saca a pulir sus preciosas piedras en este deporte, porque salen por todas partes.
Las más comunes son las de la Puerta del Diablo, estan cerca y son impresionantes, aparte que tienen más de 50 rutas esparcidas en ellas con todo tipo de dificultades.

Hay otros sitios, como el que visitamos en el Pital, Peña Partida o también en Jutiapa, así es que podés seguir explorando nuestro rinconcito mágico, que tiene bastante que ofrecer. También podés escalar las diversas paredes que se encuentran en la Federación.
El arnés es indispensable.
Esta cuerda asegura al escalador.
Los mosquetones amarran la cuerda a la piedra.
Una pequeña mochila con todo.
Las zarpas son especiales y flexibles.
Bolsa de magnesio para no sudar.
Fotos/ Arely Umanzor y Carlos Escobar

 

< D E R E C H O S - R E S E R V A D O S >
::elsalvador.com::
1999 :: 2004

Prohibida su reproducción total o parcial sin previo consentimiento de su titular

E-mail: planetaalternativo@elsalvador.com
Webmaster: capalma@elsalvador.com

CREDITOS

11a. Calle Oriente #271, San Salvador, El Salvador, C.A.
Teléfonos: 271-0100, ext. 7837 y 7838
Fax: 2715432