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Aventura
Pital
Expedición
por lo alto
Los
trips entre Aventura Explorer y Planeta Alternativo se
vuelven cada vez más emocionantes. La misión
al Pital, la parte más alta del país, fue
todo un éxito.
René
V. Contreras
Salimos como a eso de las dos de la tarde. Ileana, Marcos,
David, Ricardo, Carolina, Miguel, Brisa, Berta Alicia, Aleida,
Fernando, Carlos y Josué eran nuestro equipo expedicionario.
Un par de horas más tarde llegamos hasta Río
Chiquito, donde nos esperaba Arturo Portillo, nuestro anfitrión
Ya eran más de las 6:30 de la tarde y el frío
comenzaba a calar y nos hacía falta llegar hasta
el mero cerro. Casi eran las ocho cuando lo logramos, no
sin antes haber pasado por pastosos lodazales.
La temperatura no era de extrañar para la zona: cuatro
grados sobre cero en el mero chiflón.
Para el sábado, la mara se puso ansiosa cuando le
dijeron que iríamos en búsqueda de los restos
de un avión que cayó hace varios años
en la zona.
El avión, jefe
El espíritu de aventura se había prendido
y comenzamos a caminar. Tras un rato, algunos preguntaron
al guía ¿cuánto tiempo nos hacía
falta? La respuesta fue 30 minutos y las caras
de alivio se reflejaron en todos.
El chiste fue que hicimos esa misma pregunta unas cuatro
veces más y recibimos la misma respuesta también
las cuatro veces.
Un gran trozo de fuselaje es lo que encontramos. Al final
del corto trip salimos tan embarrados que los
pantalones se paraban solos.
Estábamos preguntándonos que si alguien
había disfrutado su infancia en el kinder con los
toboganes esto es igual, sólo que en este caso es
de puro lodo hasta el final, dijo Ricardo.
El domingo parte del grupo y los chavos de la Federación
de Montañismo nos tuvimos que despertar antes de
lo esperado, a las cuatro de la madrugada. La razón:
un grupo de exploradores que por no aguantar el frío,
mataban el tiempo a todo pulmón.
Más tarde llegamos hasta el punto más alto
del país, a unos 2,670 metros sobre el nivel del
mar, luego la Peña Rajada nos esperaba.
Para llegar a ella tenés que pasar por unos troncos
derribados y que han quedado como puentes. Algunos lo hicieron
sin arnés y otros no se arriesgaron a descender
antes de tiempo.
Con el rapel, la caída era de entre 55 y 60 metros
según nos dijo Neto Peraza, de la Federación
de Montañismo y Escalada.
Al principio había una pendiente súper inclinada
y cuando ésta terminaba, comenzaba el descenso en
vertical, hasta quedar colgado.
El niño la vio pálida en este
punto y cuando quedó completamente colgado casi se
volvió transparente.
La Doc rompió el record de descenso en
rapel. Fueron unos intensos momentos y tras casi media hora
de espera, había logrado su meta.
Los acompañantes han sido el frío y
el lodo y esto del rapel ha sido súper, nos
contó Ileana que ya descansaba.
El retorno fue de lo más tranquilo: un atardecer
espectacular de postal mientras un montón
de lucecitas colgadas, le ganaban la batalla a lo poco de
luz de día que quedaba.
Las ojeras y caras de cansancio eran evidentes, pero lo
que sí está seguro es que la aventura debe
continuar.
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Si
querés contactar a Arturo Portillo, el administrador
del Bosque Nebuloso El Pital, y coordinar
tu visita a este impresionante lugar, podés
llamarle a los teléfonos 290- 93-81, 313-54-10,
313-54-70 y 721-59-06.
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David
y Ricardo coronando su llegada al Río.
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La Doc empacó hasta el quirófano.
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Sí
nos cepillamos los dientes.
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A pesar de ver piernas al fondo, todos disfrutamos
de lo rico de la fogata.
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La búsqueda
de los restos de un avión nos agarró
con los ánimos muy en alto.
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El tamaño de las piezas nos impresionó.
Sin duda nunca olvidaremos este momento.
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Armando Solórzano
en plena acción.
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¿Talibanes? No. El Niño
y David.
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Diagalán,
nadie dejaba rastros sobre el plato y el café
se consumió por litros.
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Después de varios días sin sol, la mañana
del domingo nos dio esta sorpresa.
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