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Por fin Sandra
Hace
como un mes nos iba a visitar, pero por cuestiones de tiempo
la dejó el avión varias veces, inclusive el
mismo jueves que se presentó
tuvo una demora, pero logró encontrar su camino hacia
“Sívar” en uno
de los toques más esperados de la temporada.
René V. Contrera Fotos: Arely Umanzor
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La esperamos en el lobby del hotel por un buen rato.
Jaime de Likwid y Aaron el novio de Sandra nos hacían
barra mientras aguardábamos.
Finalmente logramos conversar con ella unos minutitos, justo
a eso de la media noche.
Todos los que estaban en Likwid comenzaban a desesperarse
porque el teléfono de Jaime no dejaba de sonar.
Con gesto de pena, nos contó de los casi tres vuelos
que perdió el mes pasado y nos contó su versión
recortada.
Más tarde, entrada la madrugada, alucinó a
más de un centenar de cheros y cheras que se habían
vuelto a ilusionar con la presentación.
Tras esa noche Sandra Collins reivindicó su reputación
y los que pudieron asistir, recordarán ese “spin”
como el más esperado de toda la temporada.
¿Qué te parecen los días lluviosos?
Ya extrañaba el clima tropical, me gustan.
Parece que todos los Dj’s tienen un alias, ¿qué
pasa con el tuyo?
Siempre he dicho que si utilizo un alias, con el tiempo
iba a ser olvidada, así que no me cambié el
nombre, así de simple.
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¿Te considerás la reina o la diosa
del trance?
Si muriese hoy, me encantaría llevarme el nombre
de “Diosa del trance”, sin embargo no creo que
lo sea. Cuando me llamaron así en 1993-94 (la música
electrónica) sonaba algo diferente, pero ahora el
trance ha cambiado mucho en cuanto al sonido. La gente espera
escuchar eso (trance) pero lo que escuchan es otra cosa.
¿Cuán diferentes son los Dj’s
del resto de los mortales?
En nada. Mi trabajo es tocando grabaciones y trabajo es
trabajo. Si amas la música, somos todos iguales.
¿Cuándo te decidiste por el sendero de lo
electrónico?
Mucho antes de que lo supiera. Me gustaba la “new
wave”, Duran Duran, cualquier cosa que sonara a sintetizador.
Desde new wave, industrial hasta llegar al house en el 87.
¿Hay alguna receta secreta para hacer que la gente
exclame un “wow”?
No tengo idea si dicen eso. Creo que doy toda mi pasión
a la gente y cuanto yo creo en lo que hago es lo que hace
relucir mi trabajo.
¿Qué pueden hacer los principiantes para prender
toda la disco?
Puedes irte por el lado fácil que es el de tocar
música trabajada o simplemente tener pasión
por lo que hacés, ser carismático. Hay cierta
magia detrás que realmente puede funcionar.
¿Has tocado antes con Oakenfold?
Sí. La primera vez que lo hice estaba nerviosa porque
tocaba después de él, realmente brilló.
Es más fácil hacerlo antes. Disfrutamos mucho
ese momento y continuaré haciéndolo en alrededor
de dos semanas. (Tocarán juntos en los Estados Unidos).
Es un gran tipo. Ambos somos mal interpretados pero él
es un gran tipo.
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¿Habías escuchado hablar de El Salvador?
Estuve en Costa Rica y ahí escuché un poquito
y de que podía venir a tocar. Tenía muchas
expectativas acerca de esta noche. Amo Centroamérica,
México y Sudamérica. La gente aquí
sí que celebra de verdad.
¿Tenés algún platillo preferido?
Estoy tratando de retirarme. Soy de las de estomago vacío.
Me gusta la comida española, en Sudamérica
es diferente y México también. Me gusta todo
tipo de comida.
¿Has escuchado de las pupusas?
¿Cómo son? Tal vez sí las he visto.
(Jaime Castro explica que son tortillas con queso en el
medio) ¡Ah! quesadillas. No pero no las he probado,
pero si son populares tengo que probarlas.
¿Qué pasó el mes pasado? (cuando nos
quedamos esperándote).
¡Oh! Esa historia es una de las largas. Esto es muy
extraño, tendría que culpar a poderes supremos
porque llegué con dos horas de anticipación
al aeropuerto, busqué la puerta de mi vuelo y había
cola, así que entré a una tienda. Cuando quise
abordar la chica me dice que primera clase aún está
llena. Cuando ella ve que mi vuelo es internacional me dice
que tengo que comprar otro ticket. Ese fue el primero (el
vuelo).
La única salida era volar por TACA Airlines y compré
mi ticket. Tenía como dos horas entre ese momento
y mi salida. Cuando hice mis maletas, olvidé mis
discos y los necesitaba. Fuí corriendo a mi casa
y regresé en taxi pero volví a perder mi vuelo.
Tuve que comprar otro en American Airlines porque supe
que habían pospuesto la fiesta para el siguiente
día, eran como las 11 de la noche.
Regresé a mi casa porque había mucho tiempo
para mi siguiente vuelo.
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Cuando tomé nuevamente un taxi, me dí cuenta
de que no tenía mi tarjeta de crédito, nunca
llevo cambio. De alguna forma la había dejado en
el taxi que utilicé temprano y volví a perder
mi salida.
Tengo una buena reputación y no suelo perder mis
vuelos, pero no hay excusa porque los perdí. Estaba
en un estado catatónico.
De todas formas me levanté a las ocho la mañana
siguiente, aunque no habían vuelos a esa hora ese
día. Me rendí.
Me sentí muy mal y busqué la mejor forma de
arreglarlo porque te das cuenta de que la gente se emociona
con estos eventos y no puedo hacerlo nuevamente (el baje).
Lo siento mucho, pero estaba fuera de mi control.
No tuve la menor idea de lo que pasó. Algo me detenía
para venir. Incluso perdí mi vuelo hoy, pero ahora
ya estoy contenta de estar aquí.
Esta es la versión corta, aún hay más.
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