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Entre dos rivales
La
pasaban fenomenal estando juntas, hasta que cayó
una mosca
en la sopa: tu novio. Ahora te debates entre dos fuegos
y corres
el riesgo de quemarte si no tomas una decisión que
beneficie a todos.
Redacción Planeta
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Estás en tu cuarto, dándote los últimos
retoques para salir con tu novio. Estás feliz.
De repente ves en el espejo de tu cuarto la notita que dejaste
para recodar la cita que hiciste con tus amigas. ¡Oh,
oh!, estás en serios problemas, porque tu novio no
soporta a tus amigas y a la inversa.
Todavía tenés muy presente la última
pelea en la que tuviste que servir de referí. Recordás
que tocaron el tema trascendental de qué carrera
es la mejor, de ahí pasaron a la religión
y terminaron con la política. Al final el marcador
indicó: amigas 0 – novio 0. ¿Qué
vas a hacer ahora? Unirlos en la misma cita, ni pensarlo.
Te vas con él, ellas no te vuelven a dirigir la palabra.
Te vas con ellas, te quedás sin novio. ¡Auxilio!
La antipatía natural que nace entre tus amigas y
él se resumen en una palabra: celos. Para terminar
con ellos, sólo tenés que hacerle ver a ambos
bandos que pueden tener tu atención en tiempos diferentes.
Vos y él, tienen derecho a su propio espacio para
compartir con los amigos. De seguro a vos tampoco te gustan
los amigos de él, pero en esto del amor uno aprende
a ser tolerante.
Lo que no debes hacer
Hablar con tus amigas de tus problemas con él. Va
a ser mucho más difícil que ellas lo acepten
si creen que no te conviene. Recordá que cuando uno
se enoja tiende a magnificar las cosas.
Imponerle a tus amigas. No es posible que alguien le agrade
por el mero hecho de que a vos te cae bien. Dejá
que el río siga su curso y no forcés las cosas.
Algún día pueden cambiar por sí mismas.
Hacerte la víctima. Para que exista un chantaje debe
haber alguien dispuesto a ser chantajeado. Si te das cuenta
de que estás cayendo en el jueguito, aléjate
de los dos bandos un tiempo para que recapaciten en su error.
Cuando los ánimos estén más calmados,
será más fácil hablar del problema.
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¿Cómo
lograr la reconciliación?
Hablá de sus virtudes. Tanto si estás
con ellas o con él, elogiá su forma
de ser, hablá de lo bien que le sale hacer
“tal cosa” o lo bien que te aconsejó
para salir de aquel problema. No se trata de que los
pongás al nivel de Dios, sino de que les hagás
ver que no son tan malos como se lo imaginan.
Salgan juntos. Sí, ya dijimos que no es bueno
que les impogás su presencia. Pero si se trata
de una fiesta familiar a la que pueden asistir, ¿por
qué no aprovechar ese momento para que se conozcan
mejor? Si él o ella lleva a sus amigos, puede
que una segunda pareja ayude a mejorar las cosas ¿no?
Calidad antes que cantidad. El tiempo que pasés
con tus amigas y con tu novio o novia, tratá
de que sea bien aprovechado. No es lo mismo hacerles
el resumen del día que el de una semana y es
mucho más divertido observar los cambios de
“look” que se han hecho. Pero sobre todo
sal con los dos bandos. |
testimonios...
“No
podíamos estar así. No iba a dejar de
hablarles a ellas y tampoco quería abandonarlo
a él. Alberto sabe que tampoco me gustan sus
amigos. Lo que hacemos es que salimos solos (en pareja)
y un día a la semana salimos con nuestros amigos”.
“Lo que pasa es que cuando estoy con mis amigas
y él, siento que todos nos cohibimos. No podemos
hablar de nuestros problemas de relación y tampoco
puedo hablar con ellas de la misma forma en que lo hacemos
estando solas. No es el mismo nivel de intimidad”.
Yoselyn Escobar 21 años. |
“A
mi no me molesta que mi novia tenga amigas, lo que me
molesta es que sus amigas son muy posesivas, y ellas
solo quieren que salga con ellas y no conmigo, me resulta
muy dificil con vivir con ellas porque están
hablando de otros chavos siempre y me molesta”.
Juan Carlos Tobar, 19 años. |
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