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DE MOCHILA POR
LOS PUEBLOS MAYAS

Date un viaje en chuzón hacia el norte del país, te llevará directo a el hermano país de Honduras, en donde el espíritu de nuestros ancestros esperan tu visita.

Claudia Montes
Fotos/Carlos Barrientos

Alistate un morral, meté un short, una chumpa , un jeans medio gastado, una camiseta y aventurate a conocer en estás “vacas” las Ruinas de Copán.
Ahí el tiempo parece que no ha pasado, pues todavía conserva los rastros y patrimonios de nuestros indígenas.

La historia de Copán se remonta al año 435, cuando una poderosa familia principesca comenzó a gobernar el lugar.

Entre los monarcas que contribuyeron a engrandecer, tanto militar, como económicamente la ciudad están; Jaguar de humo y Dieciocho conejo -¡vaya nombrecitos!-. Ambos fueron inmortalizados esculturalmente en las Estelas Mayas, que podrás observar.

Los motivos de la decadencia de Copán todavía no están muy claros, aunque historiadores se la atribuyen a la crisis económica que atravesaba la ciudad real, pero para otros todavía es un misterio.

un “mascón” a lo maya

Son más que piedras, son una de las mejores riquezas arqueológicas mayas.

¿Qué crees?, los mayas también se echaban su partidito, en el campo de pelota, que es en tamaño, el segundo de América central. Casi todas las ciudades mayas tenían uno, éstos al jugar se consideraban salvados por los dioses.

Más que un juego era un ritual, para los seres de “otro mundo”.No olvides visitarlo.

La entrada al centro de visitantes, como se le llama a todo el complejo de Copán, es de 10 dólares, valida por dos días.

El bús lo podés tomar en Puerto Bús, cuesta 45 dolaretes ida y vuelta, llegan a Tegucigalpa, de ahí salen buses hacia Santa Rosa de Copán. En el camino pasan por un lugar llamado la entrada, donde está el desvío hacia Copán Ruinas y ahí te bajas.

No te olvidés de probar el atol chucó y el timoshenko.



Son más que piedras, son una de las mejores riquezas arqueológicas mayas.

HISTORIAS COLONIALES

Al parecer a los españoles no les parecía buena idea compartir su comercio con los corsarios ingleses, por eso, decidieron construir un lugar en donde poder defender las costas del norte y que sirviera también de guarnición temporal.

Fue así como se creó el castillo de San Fernando de Omoa, ubicado en la bahía del mismo nombre, al norte de Honduras a 45 minutos de San Pedro Sula.

Es una especie de castillo militar que sirvió a los españoles que nos conquistaron hace muchisimos años, para guardar sus armas y pertrechos. Además cuenta con 31 impresionantes bóvedas en donde todavía conservan las armas de la época colonial.

Y para que no extrañez la el olor a pescado, cerquita de ahí podés irte a conocer la playa de Omoa, costa que toca las apacibles aguas del Atlántico.
Por ahí te podés ir a comer un plato de pescado en los ranchitos de la zona o probá las famosas “baliadas” de frijoles y crema.

El viaje en bús de sivar a San Pedro te cuesta 45 dólares ida y vuelta, ponete buxo con los horarios para que no te dejen.

De ahí salen buses hasta la bahía de Omoa, sino, pedí “jalón” los lugareños seguro que con gusto te dan te llevan hasta su pueblo natal.

 

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