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DIABLURAS
EN BICI
Nisiquiera
un buen chorro de agua impidió que Petr Kraus enfriára
sus ganas de dominar la Puerta del Diablo.
René
V. Contreras
Fotos/Mauricio Castro
Todo pintaba a que sería un caluroso y sobre todo
soleado fin del fin de semana, uno de esos días en
los que hasta la camiseta hace estorbo y los shorts son
la ley.
Lo más que te podía pasar es que te deshidrataras
y buscaras un lugar más fresco para pasar la tarde.
Era una hora más tarde del medio día y con
Mauricio habiamos quedado de no perdernos la demostración
que Petr Kraus, un checo que fue campeón mundial
en 1999 de Trialbiking.
Salimos hacia las escarpadas rocas de la Puerta del Diablo,
que en otras ocasiones han funcionado bien como escenario
para demostraciones de deportes extremos.
Todo iba bien, excepto por una gruesa y espesa capa gris
oscuro que comenzaba a apoderarse de casi todas las alturas
que rodean al Valle de las Hamacas.
Al filo de las dos de la tarde ya habíamos logrado
subir hasta las rocas y nos apresuramos a llegar hasta el
parqueo donde se realizaría el evento.
la Chupada
Nos tardamos más en salir del transporte, que el
aguacero en caer. A todos los que habíamos llegado
nos tocó arrimarnos al mejor palo.
En medio de la lluvia, vimos a un chelito con un casco,
sin camiseta y en chancletas que daba una vueltecita en
una bicicleta.
Sin pensarlo siquiera, Mauricio saltó del carro y
corrió tras el ciclista.
Para alguien acostumbrado a las emociones fuertes, un diluvito
no era nada, Petr exploraba el resbaladizo asfalto antes
de asombrar con sus trucos.
Todos tuvimos que salir de nuestros escondites para observar,
lo que para algunos, es una chollazón y media.
Con las nubes y los peñones de fondo, Kraus parecía
elevarse hacia ellas sin
dificultad, como si una etérea fuerza lo hiciera
levitar.
Casi inmediatamente, un círculo de gente rodeó
la pista de obstáculos, si es que no se convertían
en uno de ellos.
Son pocos los mortales de este mundo que tienen complejo
de cabra montesa, y Petr definitivamente es uno de ellos.
La demostración duró poco, pero la insistencia
de los asistentes lo obligó a regresar al menos unas
cinco veces, para asombrar más y más a los
que estaban ya muy refrescados.
La humedad en las rocas no permitió que se luciera
como era debido, pero seguro que no desilusionó a
ninguno de los que estuvimos ahí.
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1-
EXELENTE OJO CLÍNICO
Pidió voluntarios del público y solo
un pequeño accedió. Por el aguacero
que habia caido tuvo que mojar sus shorts.
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2-
RESPIRO PROFUNDO
No solo el voluntario aguantó la respiración,
de repente en toda la Puerta del Diablo se sintió
un silencio sepulcral sin igual.
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3-
FIN DEL SUPLICIO
La gran socada tuvo su recompensa, aplausos de los
curiosos, felicitaciones de Bodyczech y por supuesto
un niño completito
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EL
CHECO QUE VUELA
No
habla muy bien el español, pero le encantan los ritmos
con
calorcito latino como la salsa.
René
V. Contreras
Fotos/Mauricio Castro
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Petr Kraus es un checo de 27 años, que es conocido
mundialmente como Bodyczech. Su nombre se escribe
con una sola e. Planeta Alternativo conversó
con él y nos contó de la vez en que desbarató
la bicicleta de su madre, hasta que le gusta ver cómo
las mujeres de Latinoamérica mueven el cu... erpo
cuando bailan.
¿Cómo fue que se te ocurrió la
idea de dedicarte a un deporte como el Trialbiking?
P.K.
Bueno, había unos tres o cuatro chicos que nos gustaba
andar en bicicleta y ver vídeos de gente que solía
hacer cosas con sus bicicletas. Cada quien aprendía
por su cuenta y luego comentábamos lo que habíamos
hecho. Básicamente comenzamos a subirnos a cosas
pequeñas, a las que todo niño suele subir
como cunetas o gradas. También tratábamos
de ir mejorando nuestras bicicletas, como un buen par de
frenos, para poder ir probando mayores dificultades y poder
escalar.
¿Algunas veces te han dicho que estás medio
loco?
P.K.
Todo el tiempo. Suele suceder cuando me presento en lugares
peligrosos. Pareciera que es de locos pero por
otra parte, todo se trata de control, concentración
y fuerza, así que nunca voy más allá
de mis propios límites.
Conozco mi nivel y se trata de encontrar nuevos retos, probarlos
un par de veces y superarlos, se siente muy bien saber que
te has sobrepuesto ante algo, es como en la vida: se te
presentan obstáculos y debés encontrar la
forma de superarlos y se siente muy bien cuando lo lográs.
¿Qué hacías antes de dedicarte profesionalmente
a la bicicleta?
P.K.
Estaba muy metido en las competencias, viajando mucho por
el circuito del campeonato mundial. También estaba
sacando una carrera sobre construcción, lo que me
mantenía un tanto ocupado, pero siempre le dedicaba
tiempo a las competencias. Practiqué downhill y después
crosscountry porque involucran un poco más de claridad
mental, encuentro muy aburridas las vueltas ciclísticas
en las que sólo pedaleás y pedaleás.
¿Qué recuerdo de infancia tenés en
relación a este deporte?
P.K.
Recuerdo que cuando era un niño, manejaba la bicicleta
de mi mamá, bajaba gradas, etc. y cuando quise subir
una cuneta, rompí la bicicleta. Mi padre me regañó.
En ese tiempo, mi país estaba cerrado y era muy difícil
conseguir una buena bicicleta, así que nuestros padres
intentaban construir las nuestras lo mejor posible; era
casi una competencia entre padres para ver quién
hacía la mejor. El apoyo de los padres suele ser
algo grande en un principio.
¿En el ámbito profesional, cómo fue
tu inicio?
P.K.
después de realizar mi servicio militar, comencé
a pensar en conseguir algunos patrocinadores porque la situación
económica en República Checa no es muy buena
y la mayoría de compañías invertía
su dinero en el fútbol o en el hockey sobre hielo.
¿Qué tipo de música te gusta?
P.K.
Me gusta el rock, Pearl Jam es grandioso, System of a Down
es un poco hardcore pero me gusta. También
escucho hip hop y el reggeae. También me gusta la
música latinoamericana como la salsa es muy alegre.
¿Qué te llama más la atención
de estos ritmos alegres?
P.K.
Me gusta ver que en estas culturas, a toda la gente le gusta
bailar, es ¡brillante!
A todas las mujeres moviendo el trasero, es simplemente
¡increíble!
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