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VAYA
FORMA DE SUFRIR
La
película parece una acumulación de estratos
en materia de personajes.
De los cuatro personajes, todos menos Hace son sufridores
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REPARTO
Dirección: Adolfo Aristarain
Género: Drama
Producción: Tornasol Films, Aristarain
y Gerardo Herrero
Guión: Adolfo Aristaraín y Kathy
Saavedra
Música: Fito Páez
Montaje: Fernando Pardo
Reparto:
Federico Luppi
Juan Diego Botto
Cecilia Roth
Eusebio Poncela
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Redacción
Planeta
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Sin llegar a entusiasmar, pero con gran capacidad para
contar cosas, Martín (Hache) resulta una producción
tensa y comprometida. Sorprenden las serias intenciones
de fidelidad con la realidad y con los personajes.
Decía Kieslowski que a partir de la página
25 del guión, uno ya no puede hacer lo que quiere
con los personajes. Al pelo viene la frase para describir
las situaciones de los cuatro protagonistas (entre los cuatro
monopolizan el guión, se sobran y se bastan para
abarcar todos los campos temáticos que Aristarain
se propuso tratar).
La película parece una acumulación de estratos
en materia de personajes. El personaje de Juan Diego Botto,
que aunque da nombre a la película no le ofrece mucho
más digno de recuerdo, es una primera excusa cinematográfica
para aproximarnos a la realidad de Federico Luppi, Martín
Etxenique. Tan pronto como la historia parece alcanzar esa
página 25 kieslowskianamente famosa,
comprendemos porqué de los cuatro personajes, todos
menos Hache, son sufridores. Esta es una historia de personas
que cometen errores... tan grandes, que pareciese que la
película estuviera rodada con errores históricos
imposibles de solucionar con actores de carne y hueso. Las
vidas de estos tres erróneos, aunque desde diferentes
puntos de vista (un bisexual joven, un experimentado escritor
que presume de moral, una guapa y fresca buscavidas caducada...)
están condenadas, y esa es el gran mensaje de la
obra. Los tres han escogido una vida y ahora sufren las
consecuencias, no de su elección, sino de las limitaciones
del acto de elegir.
Aristarain coloca estratégicamente la figura de Hache
como el joven que nos sirve de escape para este cúmulo
apestoso de errores de vida. Sin embargo, la historia se
despreocupa de Hache. Es sólo una indigna entrada
para las complicadas situaciones del resto. Mediante los
consejos que unos y otros le ofrecen a Hache, acerca de
hacia dónde dirigir su vida (Hache está inmerso
en la ya clásica crisis de valores) vamos conociendo
más a esos unos y a esos otros, vamos erosionando
estratos hasta descubrir...
Que la película ¡tampoco! tiene como objetivo
hablar de Martín, que poco a poco la historia se
va corriendo hacia el resto de los personajes. Dante, el
bisexual, es demasiado frívolo: su preocupación
es patente, pero también la distancia. Su autonomía
le consume y con ella esquiva a Martín.
Pero el caso de Alicia es especial. Su personaje se confiesa
a través de las drogas... y a veces incluso mediante
las palabras.
Vemos que la atención de la película, aunque
latente, se centra en ella, en su vertiginosa situación
de pura desesperación.
El grueso sentimental es ella, ella es la película.
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De
vidas a vidas
****
En esta cinta, el espectador va guiado a través
de diferentes grados de desesperación. Desde
la más frívola y estúpida, encarnada
por Hache, hasta la más radical y peligrosa
de Alicia; sin olvidarnos de los problemas habituales
que un carácter difícil y un miedo interno
pueden generar en un hombre maduro (Martín).
La idea general es la de una buena película,
que de veras concluye y satisface a quienes están
concentrados. Cecilia Roth da vida con acierto y eficacia
a Alicia, y con su apariencia física es única.
planetaalternativo@elsalvador.com
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Deseando
amar
PARA ADULTOS
Director: Wong Kar-wai
Género: Drama
Reparto: Tony Leung, Maggie Cheung, Lai Chen y
Rebecca Pan
Sinopsis: La pareja compuesta por el Sr. Chow
y la Sra. Chan se vuelve vecino en una casa de departamentos.
Se descubre que la esposa del Sr. Chow tiene una aventura
con el esposo de la Sra. Chan.
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