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LIBROS,
PAÑALES Y LLORIQUEOS
Llegar
a la Universidad es ya un logro, pero desempeñar
a la vez
la carrera más difícil de todas, es todo un
reto
Claudia
Montes
Ir
a la Universidad y llevar cinco materias por ciclo te parecerá
todo un sacrificio. Pero si la cigüeña se adelanta
las cosas cambian y tenés que duplicarte para realizar
quizá la carrera más difícil de todas
y de la que nunca has recibido clases: ser mamá.
A sus 22 años, Rosa Leticia, una joven universitaria,
cursaba cuarto año en la universidad cuando la cigüeña
decidió hacerle una visita.
Lety siguió estudiando, y pese a regresar dos semanas
después de dar a luz a la pequeña Alison Michell,
pudo concluir con satisfacción su ciclo.
Ahora, no le importa levantarse a las seis de la mañana
a preparar pacha, estudiar y calificar los trabajos de los
demás alumnos. Y es que además de cursar sus
últimas tres materias, ella también realiza
su servicio social, dando instructoría.
Ella cuenta que en la mañana es mamá y en
las tardes es universitaria.
Por el placer que me da tenerla, lo justifico de todas
las maneras, expresa.
Si no tenés voluntad, podés poner de
excusa a tu niña para no ir a estudiar, pero yo,
aunque me duela dejarla y se quede llorando siempre, voy
aunque creo que ya se está acostumbrando a mi rutina,
cuenta.
Pero un día que tenía que ir a la U y la persona
que le ayuda a cuidar a Alison, no pudo hacerlo, Lety se
preocupó por que no tenía con quien dejarla,
entonces, le pidió de favor a un amigo que se la
cuidara mientras recibía su clase y este le dijo:
¡con el mejor placer de todos!. Llegó y le
ayudó.
A luchar se ha dicho
Karen
Guzmán, también estudiante universitaria,
ya llevaba cuarto año cuando la pequeña Johana
buceaba en su piscina privada.
Cuando su niña nació le fue muy difícil
despegarse de ella e incluso pensó en abandonar la
carrera, pues soló quería estar con su hija.
Pero las experiencias le enseñaron a no dejar para
después las cosas, y decidió continuar en
la universidad.
Dos semanas luego del parto, que fue cesárea, tuvo
que ir a la U, ya que estaba en parciales finales. Pero
sus profesores le dieron la opción de hacer trabajos,
en vez de exámenes.
Lo irónico fue que el apoyo vino de sus profesores
hombres, más no de una maestra. Para ésta
el hecho que ella hubiera tenido una hija no era razón
suficiente, para ayudarla.
A partir de ese momento la pequeña Johana, de apenas
un mes de nacida, asistió a clases con su mamá.
Yo asumí que, si yo tenía a mi hija,
yo la tenía que cuidar , en ningún momento
dije mami cuídemela, siempre me la lleve. Grabe mis
programas de radio en vivo, dándole pecho a mi hija,
recuerda.
Con grabador y micrófono en una mano, y la niña
dormida en la otra, fue como Karen iba hacer entrevistas
y a cubrir noticias, para su materia de radio.
Un día que Karen no pudo ir a cubrir una asignación.
Hecho que le ganó tener una mala experiencia con
una compañera de estudio, quien le dijo: pero
si a esa tu bichita la podés dejar con cualquier
gente, eso le dolió y la motivó para
demostrarles a sus compañeros que sí podía
y se fue hacer tres entrevistas más.
A partir de ese momento comprendí que tener
a mi hija me bastaba para ser valiente, expresa Karen.
Cuando Karen decidió irse de casa por su tranquilidad,
no se imaginó lo duro que sería dividirse
entre su estudio, su hija y su trabajo, pues hoy día
cursa su última materia y trabaja en un medio de
comunicación. Por eso tuvo que dejar a la pequeña
Johana, en casa de sus padres.
Levantarse a las dos de la mañana ha sido para Karen,
una alternativa para poder estudiar, pues la bebé
está dormida.
Pero
estar de pie a las seis otra vez, para comenzar su rutina,
es parte del esfuerzo que a diario realiza.
Pero como no hay sacrificio sin recompensa, para Karen su
hija es su motivo de vivir ,siento que mi hija me
dio el sentido de lo que yo hago, expresa.
En la semana que se aproximaba el día de la madre,
Karen fue invitada a grabar un programa de radio de su universidad,
sobre mamás jóvenes.
En el estudio recibió una llamada de su hermana,
quien la escuchaba junto a Johanna.
Al escuchar su voz en la radio, la pequeña le gritó
¡mamá,mamá! Karen no pudo contener el
llanto y la emoción.
Pero, ¿ Y su vida social?
Para Karen, alejarse de sus amigos, una parte fundamental
para ella, no fue fácil, pues recuerda que dos meses
después del nacimiento de su hija, era la reunión
de promoción de sus excompañeros del colegio
y ella le lloró a su papá para que la dejara
ir, éste le hizo ver que ahora lo primero era su
hija. Después sentí que eso ya no me
hacia falta, comenta.
A estas mamás jóvenes ya no les queda chance
de ir a reventarse a una discoteca, pero siguen divirtiéndose
de otra manera.
Ahora, ambas madres y estudiantes confiesan que su diversión
es más infantil, como ir al zoológico o a
los juegos para niños.
Según Carlos Melgar, docente de la UES, el apoyo
a una madre universitaria es de tipo humano, pues la universidad
no establece ningún tipo de ayuda, para ellas. Pese
a eso, ellas día a día, tratan de desempeñar
lo mejor posible su doble papel.
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Ser mamá
y estudiante requiere de una buena organización
de horarios.
6.00 a.m. Preparar
pacha y preparar al bebé para el día.
8.00 a.m. Asistir a la universidad e irse
a trabajar.
10.00 a.m. Trabajar o hacer tareas de la
universidad .
12.00 a.m. Reencuentro con el bebé
preparar su almuerzo.
2.30 p.m. Regresar al trabajo o ir a clases
a la universidad.
7:00 p.m. Seguir con las tareas del bebé
y estudiar.
10:30 p.m. Estudiar, hacer trabajos, prepararse
para el día siguiente.
ESTADÍSTICAS DE EMBARAZOS
ANTICIPADOS
Según estadísticas de
la Gerencia de Adolescentes del Ministerio de Salud
y Asistencia Social, en el año 2002 existía
una inscripción prenatal de 16,957 adolescentes,
que representan un 32.68% del total de las estadísticas,
las edades de estas oscilan entre los 10 y 19 años
de edad. De estos se atendieron un total de 10,278
partos de adolescentes.
En Bienestar Universitario, de la Universidad de
El Salvador, el control por embarazo es la segunda
causa de consulta en las estudiantes, entre los
17 y 22 años. Según el reporte del
Laboratorio Clínico de esta institución,
en el 2002, de 42 pruebas de embarazo, 21 resultaron
positivas.
Cuando mi hija nació
yo no la quería dejar sola, e incluso pensé
en abandonar los estudios. Pero ahora comprendo
que de terminar mi carrera depende el futuro de
mi
hija .
KAREN GUZMÁN
Si no tenés voluntad
podés poner de excusa a tu hija, para no
ir a estudiar, pero yo no, aunque me duela
dejarla y me cueste más, siempre voy a seguir
yendo a la universidad.
LETICIA MELGAR
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