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Textos
y Fotos Carlos Barrientos
Viernes obscuro. Una lluvia anunció la llegada
de la noche. Empezar temprano para algunos fue la
solución a ley seca, que entraría en
vigencia a la hora de la Cenicienta.
Poco a poco, el lugar empezó a reunir a un
público lo suficientemente grande para llenar
todas al mesas del local, y convertir El Atrio Café
en un ambiente cálido y familiar. El objetivo
era sólo uno: disfrutar de un recital de música
con otro concepto, fuera del estruendo y los gritos.
Alto, semáforo, yo no me detengo...,
parte de una canción de la banda Circus Urbanus
en su canción Evolución,
en la cual representan muy bien los cambios que ellos
quieren representar al ejecutar este género
progresivo.
Los músicos involucrados en este proyecto tienen
sus bandas por separado. Así que este proyecto
se convierte en un descanso para el oído, que
transmite al público algo más relajado,
con más ejecución y elaboración.
La mayor parte de las canciones que interpreta Circus
Urbanus son instrumentales. En ellas se puede disfrutar
de un paseo por diferentes géneros musicales
en una sola composición, la cual a su vez hace
destacar las habilidades más interesantes de
los músicos.
No cabe duda que los muchachos andan en algo con sus
talentos musicales.
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Juan
José Gómez, guitarrista de Circus
Urbanus, ejecuta su instrumento durante el recital,
el viernes pasado en El Atrio.

Octavio
Salman, batero de la banda,
tocando a todo vapor.

Javier
Gómez, bajista, bien inspirado
durante el toque.
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