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Un
negocio iluminado
Muchos
buscan realizar el sueño de tener su propio negocio,
pero hay que ponerse las pilas para lograrlo
Lourdes
Lara
Cualquiera diría que para poner tu propio negocio
es necesario tener grandes cantidades de dinero, ser profesional
y tener conectes en el mercado.
Sin embargo, el caso de Claudia Aguilar ha demostrado
que tiene que ser así. Lo que se necesita es esfuerzo,
dedicación y no dejarte vencer por nada.
Mí sueño fue tener mí propio
negocio, y para eso comencé a tocar puertas que gracias
a Dios se me abrieron, dice.
El negocio de Claudia es la venta y fabricación de
velas, repujado, decoración de barro, hojalatas,
etc.
La tiendita se llama Dadila y se encuentra
ubicada en el tercer nivel de Plaza Merliot.
Lo novedoso de la tiendita es que se pueden encontrar variedad
de productos, con la originalidad que les pone su creadora.
Está joven, de 24 años, estudiaba Técnico
en Comunicaciones, pero se le adelantó la cigüeña
y fue entonces que inició otra etapa de su vida.
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Al
cliente le da gusto con la variedad
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Bien dedicada
Perseverar ha sido una palabra clave para lograr que sus
metas se cumplan.
Claudia siempre se ha destacado por su creatividad y habilidad
en la fabricación de velas.
Y fue así como decidió poner su primer negocio
precisamente con estos artículos. El problema era
el pistillo, pero se armó de valor y
solicitó un préstamo. Como muchos, ella tenía
miedo al principio, porque no conocía el mercado.
No se trata solo de vender. Es necesario distribuir su tiempo
y estar pendiente de que el negocio siga creciendo para
poder pagar las deudas.
Aunque lo económico es importante, también
lo es el apoyo emocional. A veces necesitas que alguien
te diga que todo va a salir bien o darte el ok, explica
Claudia.
Recuerda que el día que abrieron la tienda estaba
nerviosa por las respuestas de los clientes, pero fue favorable
y esto la motivó a continuar .
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Claudia
es creativa con sus artículos
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Claudia considera que el tiempo que estudió no
fue tiempo perdido, todo lo aprendido lo ha puesto en práctica.
Por ejemplo, las clases de diseño gráfico,
y atender con amabilidad sin olvidar la famosa frase
el cliente siempre tiene la razón.
Esta joven no ha dejado de lado el sueño de seguir
estudiando, pero por el momento le resulta difícil.
En la actualidad, su mayor prioridad es su chamba,
que no está nada mal. Vos podés comprobarlo
dándote una vueltecita cualquier rato.
Así que ya sabes, se acabaron las típicas
excusas de no tengo dinero, nadie me apoya
o en el país es imposible.
Tener un negocito no está fuera de este mundo.
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