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NO SON SUBMARINOS,
UN DÍA FUERON BARCOS

Bucear entre los restos de lo que alguna vez fue un gran barco
te permite ampliar tu horizonte

René V. Contreras
Fotos subacuaticas cortesiaJosé Roberto Suarez
Fotos detalles: Carlos Barrientos

Tener el privilegio de pasearte por la cubierta de un barco es totalmente emocionante, y aún más cuando éste yace a varios metros bajo el agua.

Los sonidos, las sensaciones, los colores y vos se sincronizan ante el siseo de la marea, que te trae de allá para acá.

Ese incesante ir y venir de las olas ha triturado buena parte de la estructura de la nave, y sólo las partes más sólidas dibujan una silueta que delata el naufragio.

No se trata del Titanic, pero humildemente podemos decirte que en nuestras costas si existen barcos hundidos, y no son los que habrás visto encallados en Acajutla u otro puerto marítimo.

Existe una diferencia abismal entre lo que es un barco hundido y uno encallado.

El primero se encuentra a cierta profundidad bajo la superficie del agua, y el segundo solamente ha quedado varado sobre un banco de arena o piedras.
¡Al abordaje!

Quien nos comentó por primera vez sobre este tipo de aventura es el Dive Master Alex Hasbún, de El Salvador Divers, el mismo que habrás visto en la tele en las campañas de limpieza de Ilopango.

Alex dice que en nuestras costas “tenemos al rededor de unos 14 ó 20 barcos hundidos, de los cuales 3, que están en la zona de Sonsonate, y tienen más de 100 años de antigüedad”.

La borda del barco es habitualmente visitada por infinidad de peces y alguno que otro buzo rondante

Ni lentos, ni perezosos, nos enlistamos para poder hacer un par de visitas a un naufragio que se encuentra frente a Los Cóbanos, en Sonsonate.

No se sabe certeramente el nombre de la embarcación, aunque los lugareños lo identifican como el “Barco de la Punta del Monte”.

En la historia marítima salvadoreña se hace mención de la existencia de corsarios o piratas, por lo que tampoco descartamos que ese barco haya sido
una víctima más.

Por un tiempo también lo llamaron “Douglas”, debido a que ese nombre iba inscrito en una campaña que encontraron en su interior.

Curiosamente, has de pensar que en lo profundo del mar se escucha una gran calma y quietud como en los viajes del capitán Nemo.

Pero no. Ahí escuchás un ruidito algo así como a varias duchas con el grifo abierto o como el sonido que hace el aceite cuando freís papas.

¡Chumbulúm!

Víctor Cartagena, otro de los buzos, confesó que “en realidad no sabía que habían naufragios y mucho menos esperaba bucear por primera vez en un naufragio, así que fue doble sorpresa”.

“Es súper relajado, hoy puedo regresar al mundo civilizado y en realidad estar súper tranquilo”, agregó.

En medio de los restos, podés encontrarte con inesperados “pececitos” como este pequeño Mero.

La mayoría de naufragios, por no decir casi todos, no son del todo “catastróficos”, esos restos sirven para que organismos vivientes como el coral, hagan su hábitat.

“Lo interesante es cómo han formado un hábitat excelente para que las especies se reproduzcan y se protejan”, comenta Alex.

En realidad se convierten en algo así como un condominio de lujo para diferentes clases de peces, moluscos y demás seres que necesiten de resguardo, protección y alimento.

En ese “tour” pudimos ver desde langostas, peces lora, estrellas de mar, “gatillos” y hasta un pececillo que había instalado su casa en una de propelas del barco.

Para poder realizar un buceo de aguas abiertas, tenés que haber pasado un mínimo de 10 horas teórico prácticas en el salón de clases y en una piscina adecuada.

Además de haber realizado al menos tres inmersiones a poca profundidad, ya sea en un lago o en piscina.

Charros

Qué tan rápido podás hacer tu primer descenso en el mar, dependerá de qué tan rápido aprendás y demostrés tus destrezas para bucear.

También influirá mucho tu salud física y, sobre todo, tu estabilidad mental. Después de todo no queremos que te pase algo ¿verdad?

No todo es tan fácil. Uno de los riesgos a los que todo buzo se ve expuesto es a sufrir lo que se ha denominado “narcosis del nitrógeno”, por no guardar las precauciones necesarias.

Esto se da porque tu cuerpo no asimila bien el nitrógeno, debido a las altas presiones a las que lo sometés y podés tener síntomas como si te hubieses tomado las 2 que 3.

Ese gas es acumulado en todo el cuerpo y cuando salís a la superficie, este se logra disipar lentamente sin mucho problema.

Pero si abusás de las inmersiones, vas a ver elefantitos rosados en calzoneta y eso no es nada bueno.

Por lo demás, es un deporte súper emocionante y con un amplio campo de exploración. De vos depende.

Si querés contactar la escuela de buceo podés hacerlo llamando al 264-09-61 o en www.elsalvadordivers.com.sv

PARA VERTE MEJOR
Si no querés perderte ningún detalle por falta de luz, hacete de una de estas útiles lamparitas.
No tan costosa y además funcional
Deslumbrante potencia lumínica

14-20 Naufragios
Que pueden ser buceados con seguridad en las costas del litoral salvadoreño.

10 Horas
De teoría y práctica son el requisito mínimo para poder darte un largo chapuzón.

CURSOS
Bubblemaker, para que los peques comiencen a explorar
Scuba Diver por si querés dar una probadita de buceo
Open Water Diver, ya estás listo para explorar el mar
Advanced O.W. ahora ya podrás explorar el interior del barco.


Piezas diganas de buseo


 

 

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