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Rafting
en aguas Turbulentas
Una
aventura húmeda y emocionante fue la que vivimos
en
las aguas del río Lempa en donde se nos mojaron todas
las... emociones
Claudia
Montes
Fotos/Herber Saravia/Arely Umanzor
La emoción y la adrenalina de las expectativas que
teníamos antes de embalsarnos superó barreras,
nos decidimos y nos echamos un tour en rápidos
por el Lempa.
Llegamos alrededor de las 11 de la mañana a nuestro
destino, Santa Rosa Guachipilín, un pueblito santaneco,
de donde partimos dispuestos a zambullirnos en las aguas
de nuestro amigo el Lempa.
Luego... listos... y ...¡a remar!
A primera vista parecían aguas apacibles e inofensivas,
pero en el transcurso del trayecto... ¡ahhhh!, ¡poch!,
¡yupi!, ¡yeah!, las olas y los hidráulicos
nos dieron la bienvenida a las turbulentas aguas del río
de la guanaxia.
¡Reto superado!, sólo que el camino comenzaba
y faltaban muchas bienvenidas más que festejar.
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Combate
total. Vencer los hidráulicos era una guerra
entre el hombre y la naturaleza.
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Los sentimientos encontrados se apoderaban de nosotros.
Por un lado estaba la emoción, el espíritu
aventurero y la belleza del paisaje, y por el otro el miedo,
el frío y los calambres en los pies debido a que
íbamos completamente mojados.
Pero no importó. Luego de un buen rato el cuerpo
se acostumbró y cada hidráulico era pura adrenalina.
remen, remen...
Más obedientes que en la escuela acatábamos
las órdenes de nuestro guía, quien nos aceleraba
la emoción diciendonos con voz de mando: ¡derecha
adelante! ¡izquierda atrás! ¡con fuerza,
con fuerza!, de la cual no nos quedaba mucha, pues los brazos
y los dedos los teníamos engarrotados.
Seguimos remando junto a las otras cuatro balsas que nos
acompañaron, de las que dos volcaron, pero eso no
fue ningún impedimento para que nuestros colegas
siguieran remando.
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Los
chapuzones y la exaltación casi provocaron
un paro cardíaco en algunos. |
¡Ah!, pero no sólo ellos nos hicieron barra,
pues fuimos custodiados por los pequeños que viven
en el lugar, quienes se echaron un placentero paseo abordo
de un neumático, sin pena, ni gloria. A estos de
seguro les causó risa vernos bien equipados y afligidos
en su cancha.
prueba superada
Las más de tres horas que nos echamos a bordo, el
frío y todo lo demás, salieron sobrando al
llegar a la meta: 15 kilómetros abajo: el pueblo
de Masahuat.
El objetivo se cumplió: sensibilizar a la gente de
la importancia que nos da nuestro amigo Lempa que contribuye
a que tengamos energía eléctrica y agua potable,
que cada día se ensucia más.
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Una
aventura netamente no apta para cardíacos.
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Así es que mejor empezá a cuidar la reserva
más importante de agua que nos queda y aventate a
disfrutar de lo que nos ofrece esta aventura netamente extrema
en rafting o rápidos.
Mojados, acalambrados y adoloridos regresamos a Sivar, pero
con la satisfacción de haber puesto nuestra pequeña
ayuda al segundo reencuentro con el Lempa, que ha organizado
Projec Concert.
Vencer
los obstáculos en el río
era realmente un desafío.

KIT
BÁSICO
El
casco te protegerá de los porrazos
en la cabeza.
El remo te servirá para guiar
el rumbo en el agua.
Si te caés, con éste flotarás
pero
lo mejor es no desesperarse.
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AL AGUA
PATO, tirarse de una
roca era opción.
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POR
SI TE ANIMASTES
Unas reglas básicas para los principiantes dispuestos
a zambullirse.
Acatar todas las recomendaciones de los guías.
Colocarse el equipo necesario.
En caso de caer al agua, conservar la calma, y hacer
la señal de auxilio: tocarse el casco si está
grave o alzar las manos.
Si las olas son muy fuertes, el guía dirá:
side para hacerse a un costado; él
indicara si derecho o izquierdo.
Si te animastes podés buscar información
con los de Ríos Aventuras, que se dedican a esto. |
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