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TRISTE DESPERTAR
Lo
sentimos mucho y lamentamos informarles que el período
de
vacaciones caducará este fin de semana, por lo que
se recomienda
prepararse mentalmente para afrontar la cruda realidad:
Clases
René
V. Contreras
Carlos Barrientos
Esos
románticos días en los que compartías
horas y horas con esa deliciosa y acogedora cama están
contados, y para terminar de amolarla las clases están
a la vuelta de la esquina.
La chambreada con los vecinos hasta entrada la noche, salidas
a fiestas, el cine, de compras, paseos, viajes, ver la tele,
los videojuegos y demás deberán ser relegados
para otra temporada.
Y lo que por varias semanas te deleitó, eso de levantarse
tarde para luego tener que torturarte levantándote
temprano... no es justo ¿verdad?
En estos próximos días de cruel sufrimiento
es cuando suelen aparecer aquellos dolores de estómago,
calenturas y gripes que siempre se curan cuando te amenazan
con ponerte una inyección.
Para los que ya están en la universidad, ya no tienen
que dar tanta escusa, pero los resultados te los van a hacer
ver en los parciales.
Pienso que debo poner más dedicación
que en el colegio, dice Alvaro Uribe, que se estrenará
como estudiante universitario este año.
Ta yuca
Las cosas se ponen más serias porque es tu
futuro el que vas a hacer ahí, es por vos mismo que
tenés que hacer las cosas si querés salir
adelante, sino te vas a quedar a burro, haciendo incapié
en su última palabra.
Después de recopiar las clases de tus compañeros
o sacarle fotocopia, no serán las mejores ideas y
mucho menos si te llegás a acostumbrar con ellas.
Es difícil porque cada quien debe tomar su
debida responsabilidad al retomar las clases, dice
Oscar miranda de 17 años.
Pienso que es algo que es traumático para nosotros
después de tanta vacación, vivir con nuestros
padres, salir a la playa y levantarse tarde, argumenta.
Entonces volver a tener una rutina de colegio siento
que es muy difícil, añade sin contemplaciones.
Su amigo Ricardo Contreras suena un tanto resignado al decirnos
que en vacaciones uno se levanta tarde y hace lo que
quiere y puede salir; ya en clases es difícil sólo
nos van a quedar los fines de semana.
Mariem Ubau tiene 16 y cree que en definitiva va a tener
más problemas con madrugar, porque acostarme
temprano no lo hago ni cuando estoy en clases.
A
tus marcas...
El mero ombligo de este mes es la fecha en la que la mayoría
de centros escolares, colegios e institutos tienen planeado
iniciar el año escolar.
Bueno no es tan mala noticia, no te enojés con nosotros
por recordártelo, pero al fin de cuentas tenés
que seguir con eso de estudiar, ya cuando trabajés
esto será otro tema que desarrollaremos más
adelante.
En las universidades, el regreso se alargará, en
la mayoría de los casos, por una semana más,
y en otras hasta ya iniciado febrero.
Por otra parte, algunos se emocionan tanto que hasta participan
de comprar sus útiles, sentir ese olorcito a plástico
nuevo y hasta el de la tinta de los lapiceros...¡snif!
Si te alcanza el pisto podés ir a comprarlos
pronto, dice Ricardo, y con mucha razón porque
al final de esta temporada terminás algo lavadito...de
dinero, pero ese también es otro cuento.
En lo que a vos respecta, tomalo con calma, como dice la
canción, todo cambia y si pasamos de las vacaciones
a las clases, vos sabrás cómo hacerle para
salir adelante.
¡Aún hay vida, después del período
de vacaciones!
Sólo para probar, intentá levantarte temprano
mañana viernes y hay nos contás cómo
te fue, si fue traumático en verdad, si dolió
hasta la médula.
Ensayalo toda la semana que viene y vas a ver que no duele
tanto. Buena suerte y comprate un buen reloj despertador.
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EL
TRAUMA DE TODS LOS DÍAS
no tras otro van sonando los relojes
que previsoriamente dispusiste la noche anterior para
despertarte a tiempo, y madrugar para llegar a tiempo
ese nefasto día de la primera clase del año.
El primero, el de las 5:00 a.m., lo único que
hizo fue recordarte que no habías dormido lo
suficiente como para levantarte temprano y el sopor
se volvió más intenso.
Como ya te conocés, el segundo lo pusiste para
que sonara treinta minutos después, y tampoco
rindió frutos porque ni pudo hacer que despegaras
el párpado.
A ciegas te las arreglaste para encontrarlo y lo apagarlo
de una vez.
De no ser por la gran buya que se levantaba en tu
casa, ni te hubieses dado por enterado que ya se te
había hecho tarde para llegar modestamente
a tiempo.
No es el fin del mundo, pero el acostumbrarse nuevamente
al rigor de llegar a tiempo no es tarea fácil,
aunque no imposible.
Mariem Ubau cree que se va a sentir el cambio
porque no fregás igual, yo paso desde las 7
hasta las 5 en el instituto y me toca levantarme temprano.
Se siente desilusionante porque estando en clases,
las tareas y todas esas ondas te exprimen y ahora
(en vacaciones) te sentís libre y te sentís
bien, aclara con un gesto melancólico.
Afortunadamente, a la mayoría sólo les
toma un par de semanas para recuperar el ritmo y sino
hace planas... que lo intentés pues.
Con las pilas puestas vas a evitar caras largas, al
fin y al cabo, vacaciones siempre hay a lo largo de
todo el año, a no ser que consigás trabajo
y lo de las vacaciones pase al baúl de los
recuerdos anuales.
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SALIDA
TRIUNFAL
Desde comprar un despertador con sonido de gallo,
hasta el típico cubito de hielo en la espalda,
son las desesperadas técnicas a las que los
desalmados progenitores acuden para disque
ayudarte a salir a tiempo de tu cotidiano letargo
matutino.
Miles de excusas desfilan por los oídos de
tus papás, y hacés uso de artimañas
que supuestamente sólo a vos se te han ocurrido.
Hacerse el enfermo es la más común,
sino preguntale justamente a ellos qué era
lo que hacían, y vas a ver que no te los podrás
enganchar tan fácil.
Algunos hasta se bañan el día anterior,
osea por la noche para no tener que lidiar con las
navajas del agua fría por la mañana.
Eso dicen ellos y aunque los ves bien vestidos, ahí
se están durmiendo a buena mañana.
La marimbita de alarmas es otra técnica, pero
suele aburrir después de unos días y
terminás colocando sólo una de ellas
o acostumbrás tanto a tu reloj biológico,
que esas alarmas ya no son necesarias en lo absoluto.
Vos, como todo oso invernal, considerás que
aún no es tiempo para despertar del reparador
momento que tus sábanas brindan junto al colchón
de tu cama... si apenas son las 6:30 ¡Glup!
mejor apurate y andá bañate.
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