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Con los pies en la tierra

Dejaron guardado su “notebook” y lo cambiaron por picos, palas y piochas para que sus Voces se escuchen en El Salvador

René V. Contreras
Fotos: Mauricio Castro

Por más de un año, varias familias las comunidades Las Chitas y Fátima, en Panchimalco, se las han visto de cuadritos al igual que muchas otras del país.
Los terremotos del año pasado les traen malos recuerdos, sobre todo porque los dejó sin un techo que les resguarde, y les ha tocado taparse con cartones y plásticos.

Haciendo eco de esta situación, una agrupación de jóvenes universitarios tomó la decisión de colaborar con resolver en cierta medida el déficit habitacional.
Voces de apoyo

Los Voluntarios Construyendo El Salvador son en su mayoría estudiantes de la Escuela Superior de Economía y negocios, pero no son excluyentes y necesitan de la ayuda de cheros y cheras de iniciativa.

Ellos buscaron el apoyo de la Fundación Techo para un Hermano, la Fundación Empresarial para la Acción Social y de la organización chilena Techo para Chile .
A enlodarse pues

En la “vox populli”, los niños y niñas de la Escuela, son algo “elevados”, pero para Billy Marinero eso no es más que un simple tabú.
“Son pocas las personas que alguna vez han agarrado una piocha o una pala, pero tienen tanto deseo de ayudar que lo hacen”, señala.

Karla Martínez, a quien le encantó la idea de colaborar, confesó: “me advirtieron que el trabajo iba a ser duro y como voy al gimnasio dije: voy a tener resistencia, pero no, ¡jamás había sudado así en mi vida!”

Para sorpresa de los voluntarios, llovió a cantaros durante esa semana, casi infaltablemente desde el miércoles por la tarde.

Mientras todos seguían afanados preparando el plafón para luego armar el esqueleto de las casas, y después poner las paredes y techo, las nubes se ponían algo obscuras.

que sí... que no...


Daniela, una voluntaria chilena elevó su mirada al cielo y dijo “¡huuy!” Uno de los vecinos se apresuró a decir “cuando truena por ese lado, la tormenta no falla”, y así fue.

Por tercer día consecutivo el aguacero les cayó encima. y aún parecía que iba a haber mucho más. Esto se tradujo en un par de retrasos para terminar el proyecto.

Las jornadas, que en un inicio comenzaban a las ocho de la mañana y terminaban a las 5 de la tarde, se alargaron de las 6:00 a.m. hasta casi las 8:00 de la noche, a veces a hasta las nueve.

La idea del proyecto es la de formar profesionales (en este caso economistas) con sentido de solidaridad para con sus compatriotas con menos recursos.
Lala, como llaman a Daniela, considera que es la oportunidad en la que los futuros profesionales y regidores de nuestro país, conozcan de cerca las condiciones de vida del resto de salvadoreños.

Cada vivienda tiene un costo aproximado de $1,500 dólares, entre la estructura y revestimiento de madera, como el techo y la plataforma de concreto.

La estructura de madera ha sido diseñada y tratada con químicos y polímeros en Chile, para que tengan una vida promedio de 30 años.

buenos recuerdos

También contaron con el apoyo de amigos de otros paises como Chile, Estados Unidos, Dinamarca y Austria.

El contacto con la realidad de muchos compatriotas ha dejado impresionados a los voluntarios.

A pesar de su condición, “todos los días nos dan cosas como gaseosas, pancito y les fascina hacernos atol”, añade Billy.

La experiencia, aunque agotadora, les ha dado más fuerzas para que sus VOCES sean escuchadas.

Las condiciones del terreno no eran del todo favorables. Se tuvo que buscar alternativas para transportar los materiales.

El trabajo que falta por realizar aún es impresionante, pero no hay nada que con un poco de ayuda y ganas por hacerlo se pueda logar, y de paso ayudamos a nuestros hermanos.


De mucha ayuda
Un Techo para Chile surgió como una organización de apoyo a familias con problemas de vivienda en ese país suramericano, hasta convertirse en una organización de carácter multisectorial y multidisciplinario. Las mismas necesidades de los chilenos se repetían en todo el continente y surge así Un Techo para Mi País, como la filial internacional que promueve este tipo de programas.

La Fundación Techo para Un Hermano arrancó motores luego de los terremotos del año pasado. Según ellos, aún falta por resolver el problema de vivienda para más de 100 mil familias.

VOCES se consolidó en enero de este año y si te interesa formar pate de esta agrupación, sentite con la mayor libertad para hacerlo. No importa de qué universidad vengás, solo debés tener ganas de ayudar.
Podés pedir mayor información en el teléfono teléfono 273-39-43 o si lo preferís escribíles a su correo electrónico: voluntarios@msn.com


Lo que se busca con este tipo de proyectos es involucrar a personas de realidades distintas, hacer que trabajen juntas y fomentar el trabajo solidario entre ellos”.
Juan Pablo Ramírez

Nunca había tocado una cosa así, es una nueva experiencia saber que hay personas que de esto se ganan la vida. Yo no conocía lugares así, entonces uno se concientiza de cómo es que ellos viven”.
Karla Martínez

 


 

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