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El
filme pretende apuntarse en la corriente psicológica.
Su manejo de lo desconocido es bueno.
Jorge
Cortez
A pesar de que tienden a clasificarse en la misma
categoría, creo que hay dos muy distintas tendencias
en el cine de horror, claramente visibles desde los
albores del género: un estilo pretende ocasionar
un genuino miedo y ansiedad; el otro estilo prefiere
crear revolución y desagrado por medio de imágenes
grotescas, violentas y, algunos dirían, ofensivas.
Debo decir que yo disfruto de ambos estilos, cuando
están bien hechos.
El misterio de la libélula pretende
apuntarse en la corriente psicológica. Su manejo
de lo desconocido es razonablemente bueno, y es de
aplaudir la ausencia de efectos especiales y de sustos
baratos (con un par de excepciones), a cambio de un
pausado ritmo en el que se pone más atención
al desarrollo de los personajes y a sus reacciones
ante los sobrenaturales hechos que experimentan.
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Los eventos se dan cuando el Dr. Joe Darrow pierde
a su esposa, quien fallece en un accidente mientras
hace labor altruista en Sudamérica. La mujer,
junto a un grupo de de nativos, se pierde en un río,
lo que deja al Dr. Darrow intranquilo, pues no pudo
sepultar propiamente el cadáver de su esposa.
Aunque no tiene mucho éxito como película
de terror, estoy seguro de que El misterio de
la libélula dejará satisfechos
a muchos espectadores casuales, que encontrarán
la tersa combinación de hechos paranormales
con filosofía pop espiritual moderna. Yo la
encontré demasiado falsa en su intención
por congraciarnos con los protagonistas, y demasiado
cautelosa en el trato de lo supernatural. Como en
tantas ocasiones ocurre, parece que el mensaje de
la cinta es de conformidad y aceptación, más
que de auténtico deseo por provocar un interés
intelectual.
* Estudiante de Ciencias de la Comunicación
en la Universidad de Guadalajara, México.
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