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llovió teatro
en Cayaguanca
A
ritmo de Pescozada, abstraídos ante la actuación
de La Fragua y riendo por la gracia de Vitorio; Chalate
celebró a lo grande el noveno aniversario de TNT.
Lilian
Martínez
Fotos:
Javier Aparicio
La
visibilidad era escasa. El agua caía a guacalada
limpia. Antes de caer en las fauces de la tormenta, el camino
nos mostró un caballo muerto a media carretera, caravanas
de furgones y oscuridad total al apagar por un segundo las
luces del carro. Pero el Sexto Festival Artístico
Chalateco no tuvo mal tiempo. La tormenta trajo consigo
al público.
Jóvenes estudiantes, abuelas y abuelos, padres y
madres de familia acompañados por sus vástagos,
ocupaban las casi 300 sillas plásticas que los muchachos
de TNT trajeron al Cayaguanca.
Público a la fragua
El cumpleaños te-ene-tero inició con una breve
muestra de lo que se aprende en su Escuela de Teatro y el
taku-tu ká de la batucada. Adolescentes
que nunca han asistido a un concierto en San Salvador formaban
una ordenada y bulliciosa fila frente a la taquilla.
Luego
vino el primer plato fuerte de la noche. Sin escenografía,
el tiempo retrocedió hasta 1843. El canto insinuó
la muerte trágica del General Francisco Morazán.
La Fragua trajo desde Honduras a los hermanos Cipriano y
Doroteo Cano... Los brujos de Ilamatepeque.
Cayaguanca tuvo en su escenario a dos ex-soldados unionistas
que pregonaban los ideales de Libertad, Igualdad y
Fraternidad. Los que fundaron una escuela
para enseñar a leer y a contar a los jóvenes
de Ilamatepeque. Los que organizaron a esos mismos jóvenes
para construir una acequia y fueron acusados de brujería
por amarrar la lluvia.
Después
de ese viaje a través del tiempo, Cayaguanca se llenó
de música rap
con Pescozada, de risas y malabares con Vitorio y, para
cerrar con broche de oro, Yolocamba Ita cosechó los
aplausos del respetable. La primera noche de festival calló
como un temporal de bendiciones sobre Chalate.
Honduras tiene lo suyo. Teatro La Fragua logró que
el respetable olvidara cualquier mundano menester y disfrutara
su actuación.
Jóvenes, niños y adultos. El ex cine Cayaguanca,
en Chalatenango, recibió a más de doscientos
espectadores sólo el primer día de Festival.
Pescozada demostró que rolas como La música
sonando para tí polis son una forma nueva de
protesta juvenil.
Cuando miren la pelotita digan ¡aaah!.
Vitorio también hizo malabarismos con la imaginación.
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