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DEL ROCK AL PINCEL
Luis
Salazar (otrora Jardín de Huesos) pone la guitarra
a un
lado y vuelvea Sivar con nuevas composiciones... sobre el
lienzo
Lilian
Martínez
Pintar,
dibujar y escribir. Luis Salazar siempre se ha expresado
a través de estas actividades artísticas.
Pero durante siete años las hizo a un lado y se dedicó
por entero a la música.
Era la época en que Jardín de Huesos hacía
de las suyas, Luis tocaba la guitarra y, de vez en cuando,
la mandolina. También era el tipo manager,
el que conseguía los toques, supervisaba las grabaciones
y mantenía relaciones con los medios de comunicación
y patrocinadores, recuerda Luis. Durante los últimos
meses de vida de aquel jardín, el rockero pintor
escribió algunas rolas: Entre la Luna y el
Sol y Hormigas y Serpientes algunos de
los títulos que recuerda. Luego quiso seguirse preparando
y emigró para estudiar un master en redacción
de revistas.
Paso al lienzo
Hasta el atentado terrorista al World Trade Center neoyorquino,
Salazar combinó los estudios con un trabajo fijo.
Pero tras el 11-S perdió el empleo. Dos días
a la semana trabajaba moviendo muebles antiguos, el resto
del tiempo lo tenía libre, afirma. Un día,
comenzó a pintar. Al principio, utilizó lápices
de color, luego yeso de aceite, acrílico y, finalmente,
pasteles secos.
De hecho, la mayoría de obras que expone en Sivar
desde el lunes, las hizo con yeso pastel. En esta
fase exploró colores y combinaciones, expresiones
y figuras humanas femeninas, explica. El ex-huesudo
asegura que su obra es una crítica. La mujer
es más que tetas, piernas y nalgas... es más
que una sonrisa invitadora, más que su cuerpo...
Y eso lo hemos olvidado (hombres y mujeres), dice
Luis.
Pero en la obra de este chavo también verás
máscaras. Para él, la máscara evidencia
el hecho de que solemos ver el cuerpo, o partes de este,
pero no a la persona.
Sin olvidar la música
Además de pintar, este chavo estudia una maestría
como escritor de revistas en Eugene, Oregon, y grabó
su primer demo, con cuatro canciones de su autoría,
en Los Angeles, hace cuatro meses.
El Carlanga, que estudia audiograbación,
produjo el demo y grabó la batería y el bajo.
Mientras que Luis tocó las guitarras, el bajo, la
armónica y ¡hasta cantó!
Para Luis, son canciones acústicas con un sabor
al folk-rock de finales de los años sesentas, a lo
The Band y Bob Dylan. Entre pinturas y rolas Luis
hace estación en Sivar.
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PINCELES
DE UN HUESO
La obra plástica del ex guitarrista de Jardín
de Huesos está presente en La Luna bajo el
nombre de Piel de papel temporalmente.
Si querés darte el taco de ojo como crítico
de arte visita el satélite de la Buenos Aires
y manda tus comentarios: asalazarluis@hotmail.com
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