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Limpiar o no limpiar....
Ese
es el dilema con el que tienen que lidiar algunos, para
bien o para mal,
pero al fin de cuentas deberás realizarlo
René
V. Contreras
Fotos: Mauricio Castro
Quien
no le haya hecho mala cara a su papá o mamá
cuando le piden que ayude con el oficio de la casa, seguramente
no es de este mundo, o por el contrario, sus genes ya traen
predisposición por el aseo y el ornato.
Lavar los platos, sacar la basura, barrer y trapear son
sólo algunas de las tareas que requieren de la participación
de los miembros de tu familia, sin excluirte por ser el
o la tierna de la casa.
Es cierto, a veces tenés otros planes que se vienen
al trasto cuando se escucha ¡si no lo hacés
no salís y se acabó!, así que
no tenés otra solución que la de comenzar
de una buena vez.
Algunos chavos consideran que hacer oficio en la casa es
labor de la mamá o las hermanas.
Ojalá y no se vaya becado a algún país
porque se las va a ver de cuadritos siendo un completo inútil,
y peor aún si le toca lavar su propia ropa.
sí abue
Las
abuelitas solían decir, cuando te negabas a hacer
algo en la casa, es que el que trae para maceta, no
pasa del corredor, o el más sonado ve,
vos sos candil de la calle, oscuridad de la casa.
Algo de razón tenían las señoras, por
eso quisimos saber si a los cheros o cheras de la guanaxia,
les gustaba hacer aunque sea algo de oficio, aunque sea
sólo porque sino no te dan permiso de salir con la
cherada.
Aunque parezca extraño, la mayoría se inclinó
por labores de cocina (desde emparedados, hasta sopas instantáneas),
quizá porque también se ven beneficiados con
el estómago disque lleno.
En nuestros calores tropicales, el bailar al compás
del trapeador es muy popular, pero no así barrer
ni sacudir, quizá porque no existe un ritmo con el
que se pueda hacer eso.
La menos popular de todas las actividades, muy por encima
de sacar la basura, la constituye el lavar el chelito bocón
que ocupamos día con día.
En una reciente encuesta publicada por la Universidad Francisco
Gavidia, se conoció que la actual generación
de jóvenes presenta un cuadro de total desidia e
indiferencia.
Semejantes características les permitió ganarse
la orgullosa denominación de Generación
Cómoda, según el equipo de encuesta
y análisis.
Como todo joven, es lógico que te guste vagar
y bailar, pero según la encuesta muchos le
dedican casi tres cuartas partes de su tiempo libre y ni
siquiera se obtuvieron datos sobre ayudar en la casa.
por tu cuenta
Otros por el contrario, se toman muy en serio lo del mantenimiento
de la casa y no escatiman en comprar sus propias herramientas
y utensilios.
De paso se ahorran las chirilicas que le tocaría
pagarle a alguien por hacer una que otra menudencia del
hogar. Claro que si ya inundaste la mitad de la casa ni
modo, llamá al plomero.
Recordá que no está mal darse un relaxcito
por ahí, pero tener tu casa por hospedaje no será
del agrado de tus papás.
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Me
gusta lavar platos, siento que me quita un estrés.
No me gusta lavar ropa, ni planchar, ni hacer limpieza,
pero lavar trastos tranquilamente y eso sí
que me relaja.
Tania Madrigal
Me
gusta más cocinar porque soy más creativa
en la cocina. Me gusta bastante decorar los platos.
Siento que es como hacer una pintura.
Marta Castellón
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