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Van a clases, hacen tareas y viajan de Lourdes a San Salvador
para ofrecer
su trans-acrobático. Giovanni Rodríguez
y Walter Urquilla se las ingenian
para pagarse los estudios
Lilian
Martínez
Cinco
peatones esperan micro en una esquina de Metro.
Sus ceños fruncidos, bajo el sol del mediodía,
pronto se relajan ante la sorpresa y la curiosidad.
Con pañoletas en la cabeza, pantalones flojos y mochila
al hombro, dos adolescentes se aproximan a la parada. Congelan
su movimiento. Sonríen. Uno catapulta al otro por
los aires. Aplauden. Saludan al público y... siguen
su camino, ante la mirada atónita de los peatones.
mimos peregrinos
Walter y Giovanni aún se pierden en San Salvador.
El primero estudia en el Centro Escolar Cantón Las
Moras, de Lourdes, y el segundo en el Instituto Nacional
Cantón Lourdes.
Desde hace siete meses vienen a San Salvador para
conseguir un poco (de billete) y pagar los estudios... no
pensamos en otra cosa, dice Walter. Aunque la educación
pública es gratuita, él tiene que pagar
30 colones al mes en su escuela, 15 de vigilancia y 15 de
computación. Mientras que los gastos escolares de
Giovanni andan alrededor de los 50 colones. Con esto
logramos colectar algo, si nos atenemos y no venimos (a
la capital) ya le toca a mi mamá o a mi papá
pagar, cuenta Walter. También, si uno
no tiene camisa y le gusta una, se la compra, agrega.
¿Y qué dicen sus progenitores? Hasta el día
de la entrevista, la únicas que sabían del
trabajo de Giovanni eran su madre y su novia.
Mi mamá es costurera, pero eso es por temporadas,
así que quiero ayudarle, explica. El secreto
de Walter solo lo sabe su maestra.
pintura
y baile
Cubren su rostro con maquillaje blanco. Se dibujan estrellas
o rayos con lápiz negro y divierten a quienes los
observan pero no son payasos somos mimos, aclaran.
Combinando piruetas y pasos de baile, dando vueltas en el
suelo o en el aire. Aguantando sol con el rostro oculto
bajo el maquillaje. Este par hace de su arte un trabajo.
Se bajan de la 101 D en la parada de Metrosur e inician
su alegre recorrido. A veces los niños se ponen a
llorar y la gente los insulta. A veces recogen algo.
Pero Walter y Giovanni no se rinden... quieren pagar los
estudios.
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Ayúdalos
No tienen un día fijo para venir a San Salvador.
Porque lo primero son los estudios. Pero es probable
que te los encuentren un sábado en el Parque
Bolívar o en los alrededores de Metrocentro.
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