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Stallone
intenta resucitar su carrera. No es una película
de acción, aunque así lo parezca en
la publicidad
Jorge
Cortez
Aún recuerdo la época en la que Stallone
era considerado un buen actor, escritor y director.
Luego del tremendo éxito de la original Rocky
y su primera secuela, parecía que el actor
podía hacer de todo. Pero cuando Rambo
cambió la cara del cine de acción a
principios de los ochentas, también cambió
radicalmente la percepción que el público
tenía del actor. Y no ayudó a la situación
de que con las secuelas de Rambo y Rocky,
Stallone dejara atrás sus auspiciosos inicios
para convertirse en una parodia y un chiste.
Luego de varios intentos por resucitar su carrera
(incluyendo varias intolerables comedias) el actor
regresa con una cinta que hasta cierto punto representa
una mejoría sobre el típico producto
al que nos tiene acostumbrados. D-Tox
no es una
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película de acción, aunque su publicidad
así lo quiera hacer creer. De hecho, se trata
de una cinta de suspenso, y aunque el argumento sea
tan trillado y predecible como el de cualquier otra
cinta similar, está hecha con la suficiente
destreza como para hacerla medianamente interesante.
Jake Malloy es un detective del FBI, duro pero de
buen corazón, trabajando en el caso de un asesino
de policías que lleva meses operando sin ser
capturado. Entonces, el asesino ataca indirectamente
a Malloy, asesinando brutalmente a un ser querido.
La cinta da un giro inesperado, pues yo supuse que
se iba a desarrollar la trama estándar de policía
buscando venganza, pero no fue así. No
es una clásica de venganza, sino una clásica
ratonera.
* Estudiante de Ciencias de la Comunicación
en la Universidad de Guadalajara, México.
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