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¡Peligro!...
Rockeros en ensayo
Cuartos
desocupados, pasillos y terrazas. Las bandas nacionales
se las ingenian para tener el espacio ideal donde ensayar
Lilian
Martínez
Conseguir toques no lo es todo. Llegar al escenario
y grabar más de un álbum con rolas originales
es el sueño de todo rockero. Pero los sueños
tienen un precio.
Aquellos para quienes hacer música no es un juego,
dedican entre dos o cuatro horas a la semana, para ensayar
las rolas que ya tienen armadas o hacer nuevas composiciones.
¿Dónde? Pues, a falta de espacios aislados
del bullicio citadino, las bandas se las ingenian (con la
complicidad de la mamá o el papá de alguno
de sus integrantes) para modificar algún espacio
casero y convertirlo en su cuarto de ensayo.
Hoy, Planeta te invita a descubrir cómo entre visitas
del CAM y la admiración o el odio de los vecinos,
se gesta el rock guanaco del siglo XXI.
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LA
PEPA
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Zona de riesgo parece ser el mejor
calificativo para describir el cuarto de ensayo
de esta banda. En algún lugar del sur
de Sívar el crujido del rock progresivo
resuena en un cubil a punto de colapsar.
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La
esponja que cubre la única ventana de este
cuarto vibra al ritmo de la batería. El cielo
falso escupe polvo sobre César, Iván,
Juanjo y Chavarría.
Desde hace 2 años, La Pepa ensaya en una habitación
donde los 9 integrantes del Grove también hacen
de las suyas, con percusión e instrumentos
de viento.
La tarde del sábado trae un calor sofocante.
Las tres paredes de bahareque antiguo y una de madera
tiemblan, mientras La Pepa ensaya dos nuevas rolas.
El banco donde está sentado Chavarría
amenaza con colapsar. César optimiza el espacio.
Salta, contrae y estira su cuerpo según lo
ameriten las rolas en un poco más de 2 x 3
metros cuadrados. La casa de Patiño, lugar
de los hechos, está en un pasaje. Patiño
reconoce y agradece la paciencia de sus vecinos. Por
lo que al sonido se le da la menor intensidad posible
para no molestar demasiado. Una hora es lo más
que torturamos y no pasamos de las 9:30 cuando ensayamos
de noche, afirman. Ya ha pasado algún
tiempo desde que una señora se puso a lanzar
piedras hacia su casa, para mandar a callar a los
rockeros. Después vino a pedir disculpas,
recuerda Iván.
Planeta visitó este local de ensayo con el
morbo de decir ¡pobres, dónde les
toca ensayar!. Pero La Pepa no se queja.¡No
puede ser mejor!. Sin embargo, planean pintar
el cuarto y cubrir las paredes con esponja.
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REDD
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Los últimos detalles de REDD en
el país de las maravillas se afinan
en un nuevo local de ensayo. El otrora cuarto
de Álvaro Golcher fue acondicionado para
que los vecinos no oigan nada.
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La
genealogía de los cuartos de ensayo de REDD
es extensa. Primero ensayábamos en la
casa de Oscar Gómez, recuerda Diego Selva.
De la sala pasaron al garage. Lo que fue mala idea,
porque, como estaba en el primer piso, el sonido
se escuchaba en toda la casa, agrega Luis Selva.
Después, REDD se encerró en la biblioteca...
Entre libros e instrumentos, ¿quién
podría estudiar? Dándose cuenta de que
sus hijos iban en serio con la tocada,
Hayde de Gómez, madre de Oscar, y Ana Mercedes
Aguilar, madre de Diego y Luis, idearon un plan. Mi
mamá es arquitecta, diseño un cuarto
de ensayo y la mamá de Oscar lo mandó
a construir en su casa, dice Diego. El cuarto
de ensayo tenía salida a la calle, para que
cuando REDD tuviera un toque, el acceso a la calle
fuera más fácil. Pero desde que Oscar
estudia fuera del país REDD tiene un nuevo
cubil. Era el cuarto de Álvaro... mis
papás se lo arreglaron para que ensayara con
su grupo La Sexta Virgada, explica
Carlos Golcher. La habitación de aproximadamente
4 x 3 metros cuadrados tiene un ventilador de techo
y esponjas tapizadas en las paredes. Las 10 nuevas
rolas que incluye el nuevo álbum de REDD serán
escuchadas primero por la familia Golcher, y alguno
que otro vecino que tenga el oído demasiado
agudo pida a gritos ¡Toquen el Bolo
y solo, por favor!.
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R.C.P.
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Desde el estudio de la KL hasta una habitación
en casa de Chepe, el baterista, R.C.P. sabe
lo que es ensayar con todo en contra y con todo
a favor. El Power Progresivo resuena en la colonia
Costa Rica.
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Si
la plusvalía de una colonia aumentara porque
en ella ensayan bandas de rock, las casas de la colonia
Costa Rica estarían bien cotizadas. A un extremo
ensaya La Pepa, al otro R.C.P. ¡Qué más
quieren los vecinos!
Por algún tiempo ensayaron en el estudio de
la KL, donde había aire acondicionado y colchonetas
cubriendo las paredes. Pero desde mayo pasado tuvieron
que ingeniárselas.
Desde entonces, esta banda de power progresivo hace
de las suyas los viernes y domingos, cuando invaden
la casa de Chepe, el baterista para ensayar. Le
hemos puesto aire acondicionado al cuarto y cartones
de huevo a las paredes para que no salga tanto el
sonido, afirma Mark Bell. Parece que los vecinos
de R.C.P. tampoco se friquean, porque, hasta ahora,
ninguna ha llegado a reclamar.
Pero el sonómetro que portan algunos agentes
del CAM, para medir los decibeles ronda a estos músicos.
Algunos de los cuales ignoran que la Ordenanza Contravencional,
de la municipalidad capitalina, impone multas de entre
500 y 1000 colones a quienes sobrepasan el límite
permitido de salida de audio (70 decibeles). ...¡Cuídense!
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Luna
de SANGRE
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El rock es acción, no violencia.
Junto al lema escrito en una puerta y rodeados
por paredes desprotegidas, Emiliano, Diego,
Yuri y Eduardo desangran oídos.
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Su
sonido no es nada comercial. Con más ritmo
que melodía, se avalanzan con fuerza hacia
la distorsión. Tápense los oídos,
advierten a quienes osamos visitar su cuarto de ensayo.
En la primera planta de un apartamento de tres, Luna
de Sangre sacude la habitación de 2.5 x 3.5
metros cuadrados. El sonido rebota, es
la única queja de Emiliano. Para quien el lugar
de ensayo no es un problema que abrume a las bandas
tanto como la dificultad para conseguir el equipo
para ensayar. El cubil está a un lado de la
cocina. Tiene baño privado y paredes descubiertas
de las que cuelgan fotografías de Lorena Cuerno
en concierto. Al parecer, los vecinos no padecen mucho.
Los ensayos no duran más de dos horas y sólo
se realizan temprano por la tarde. Sin embargo, Luna
de Sangre ya tiene experiencia con vecinos tirapiedras.
Se encontraron con ellos mientras grababan en un estudio
cerca de la colonia Panamá. Al día siguiente,
el dueño del estudio, asustado, les pidió
un favor: Ya no
vengan.
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